¿Es usted liberal?

Ian Vásquez indica que un porcentaje chico pero creciente de los peruanos encuestados se identifican como liberales.

Por Ian Vásquez

Con lo golpeada que está la derecha en el Perú a raíz de los escándalos de corrupción, y con lo descalificada que está la izquierda, ¿se estará abriendo un espacio político nuevo para ideas que no calcen cómodamente en el espectro de derecha-izquierda?

Quizás. El temor es que el descontento con el sistema político conduzca a la polarización y a la radicalización de las propuestas políticas. Ese es especialmente el caso si el proceso judicial contra la corrupción fracasa o si no es ecuánime e independiente, como bien han observado columnistas en estas páginas.

Pero existe también la posibilidad de que el electorado esté ahora más dispuesto que en años recientes a apoyar una agenda liberal que sea intelectualmente coherente y que rechace ideas coercitivas o retrógradas que provienen de los mal llamados progresistas o del conservadurismo. La reciente creación de la Bancada Liberal en el Congreso es una señal de que por lo menos una parte del sistema político peruano considera que es políticamente factible identificarse como tal.

Es oportuno, entonces, preguntar: ¿qué significa ser liberal? O, más bien, ¿es usted liberal? Responder esa pregunta podría servir para esclarecer algunos conceptos ideológicos, más aún si es usted un ciudadano que pide una fiel representación de los principios por los que votó.

El liberal cree en la ausencia de las restricciones coercitivas o en la idea de que cada persona tiene el derecho de vivir su vida como lo decida, siempre y cuando respete los mismos derechos de los demás. Esa regla aplica tanto en los temas económicos como en los personales. En la práctica, quiere decir que cree en el mercado, no tanto porque sea eficiente y genere riqueza, sino porque es moralmente superior a otros sistemas económicos al basarse en el intercambio voluntario. En la vida civil y personal, el liberal cree en la tolerancia y el pluralismo. Cree en la igualdad ante la ley y no en favoritismos legales que perjudican a la mayoría y benefician a grupos de presión.

Lo que busca el liberal es limitar el poder y conseguir así la convivencia social. Por eso, favorece minimizar la intervención estatal (léase el poder de los políticos y los burócratas) a funciones básicas como la provisión de la justicia o la seguridad, y permitir un mayor espacio para la sociedad civil. En el fondo, el liberal se cuestiona quién toma las decisiones de su vida, si uno mismo o un tercero (a través del Estado) que impone sus preferencias a la fuerza.

¿Es usted liberal? ¿Le repugnan tanto los altos impuestos y la irresponsabilidad fiscal como la intolerancia social? ¿Cree que la iglesia debe ser totalmente independiente del Estado? ¿Cree que el servicio militar debe ser voluntario? ¿Cree en el libre comercio, la legalización del matrimonio homosexual y en la libertad contractual de las dos partes en materia laboral?

Si contestó de manera afirmativa, podría ser usted liberal. Si es así, forma parte de un porcentaje chico pero creciente de ciudadanos liberales en el Perú. Según encuestas sobre la ideología de los peruanos de Datum, un 8,9% son liberales comparado a 4,8% en el 2014. Hay una oportunidad política para promover una agenda liberal que reciba cada vez más respaldo popular.

La mala noticia es que desde el 2014 al 2018, las mismas encuestas muestran que el porcentaje de peruanos que se ubican en el centro ideológico ha caído por 24 puntos a 34,1%, y aumentaron quienes favorecen medidas autoritarias en lo económico y lo personal, en más de 12 puntos, a 44,1%.

Las únicas dos ideologías que registraron incrementos en estas encuestas, comparado al 2017, sin embargo, son la liberal y la progresista (izquierda), que se ubica en 9,7%. La coyuntura política podría ahora estar favoreciendo al liberalismo.

Este artículo fue publicado originalmente en El Comercio (Perú) el 8 de enero de 2019.