El senado servil al ejecutivo

Víctor Pavón considera que el Senado ha abdicado de su responsabilidad de velar por el interés de los ciudadanos al no haber estudiado ni debatido lo suficiente la propuesta de reforma tributaria del gobierno.

Por Víctor Pavón

La reciente media sanción en el Senado de la reforma “deforma” tributaria que resultó un éxito rotundo para el Ejecutivo por la amplia mayoría obtenida en la Cámara Alta –sin que se haya estudiado ni debatido con la suficiencia requerida tan importante documento– se llevó a cabo dejando de lado al ciudadano, el hombre y la mujer común de la calle, el principal protagonista y destinatario de lo que se llama tema tributario. 

El cuerpo colegiado llamado Cámara de Senadores actúo de oficio y como una corporación obediente a la voluntad del Ejecutivo. No ha podido torcer la intención de poder administrador cuando que mucho tenía que hacer y decir en favor de la gente. ¿Hay mejor educación, salud y seguridad y otros servicios establecidos en la Constitución? La respuesta está en lo que cada día se notan pues ni tan siquiera los gobiernos locales, las municipalidades, ofrecen calles, plazas y recolección de basura en tiempo y forma. 

Si los ciudadanos en su carácter de contribuyentes carecen de lo se llama contraprestación por lo pagado, quiere decir que el Estado carece de legitimidad para exigir lo que el mismo no es capaz de cumplir con las multimillonarias sumas de dinero con los que cuenta a su disposición.  

Mucha culpa de esto lo tienen los dos partidos más grandes del país, el Colorado y el Radical Auténtico. La complicidad con el Ejecutivo es tan aviesa como deplorable que en ningún momento emitieron ni tan siquiera una media página, un escueto borrador en concepto de comunicado sobre este tema, ni para decir que lo estaban estudiando. 

Como si el Ejecutivo nacional fuera al mismo tiempo el legislativo y en menos tiempo de lo que implica el estudio de otros proyectos incluso de menor complejidad e importancia, se consiguió una media sanción legislativa.

¿Acaso no saben los senadores que cualquier modificación de la legislación tributaria significa más intromisión estatal sobre la vida de los contribuyentes? ¿Conocen los senadores que su labor como representantes del pueblo es la de velar por los intereses de los ciudadanos honestos y trabajadores en lugar de defender los intereses del fisco? 

Lo que aquí ha ocurrido es la abdicación del Senado ante la nefasta creencia tecnocrática de que la administración de la hacienda pública está por encima de los individuos y las empresas del sector privado. Los senadores cedieron por anteponer los privilegios estatales, sino también ha ocurrido que se votó este proyecto sin que el poder administrador –el Ejecutivo–  haya presentado una mínima planificación de cómo mejorar el gasto público. Los senadores que votaron a favor de esta “reforma” ya no son representantes del pueblo sino que representan los intereses del mismo Ejecutivo. 

La manifiesta ausencia de una contrapartida de responsabilidad y de gestión de calidad en el uso de los recursos tributarios no es un tema baladí. Es un tema vital para el control del poder puesto que si el gobierno de turno no atiende en lo más mínimo aquello de la contraprestación y rendición de cuentas, entonces quiere decir que el Congreso, en este caso los senadores, no tienen razón de ser pues han destruido el sentido mismo de su naturaleza política.