El problema no es sólo de caja

Víctor Pavón dice que la responsabilidad fiscal no se limita a cumplir el déficit máximo permite por ley, dado que ese monto máximo fácilmente puede ser modificado y se termina en un crecimiento vegetativo del gasto público que pronto arruinaría la caja fiscal.

Por Víctor Pavón

Si se analiza el déficit consolidado por la Ley de Responsabilidad Fiscal que establece el tope del 1,5 por ciento con relación al Producto Interno Bruto (PIB) se podría llegar a la conclusión que el Estado paraguayo está cumpliendo sus deberes.

Esta ley es como una camisa de fuerza para los políticos en general que responden a sus electorados consiguiendo el aumento del gasto improductivo y sin contrapartida de ingresos. Pero la realidad muestra que esa camisa puede romperse en cualquier momento. Si hoy el déficit es del 1,5 por ciento, ¿por qué no elevarlo al 4 o al 7 por ciento y más?

Otra de las causas que puede modificar la ley de responsabilidad fiscal se encuentra en la metodología presupuestaria del llamado crecimiento vegetativo por el cual, si el año pasado el gasto era de 100, ahora debe ser de 120. Como se notará, el contribuyente debe inexorablemente pagar cada vez más, no tiene salida alguna ante método que, por cierto, no ha sido subsanado por las administraciones anteriores y tampoco por la actual.

Y si a esto se suma el endeudamiento, los números pronto no cerrarán. La inversión huye o resulta insuficiente en un ambiente contrario a la seguridad y la justicia. El problema de fondo no sólo es de caja; es otro y hará tambalear al país. El problema acuciante es la inseguridad y la injusticia.

Ningún gobierno desde el inicio de la democracia ha logrado tomar al toro por las astas. Y no se ha logrado porque los políticos viven en su propia burbuja. De ahí que si la idea del gobierno se encuentra únicamente en mantener la caja fiscal a resguardo, sería suficiente entonces que cualquier forma de gobierno opere en el país. Daría igual una dictadura o una seudo-democracia, como en efecto esto último es con lo que se cuenta a la fecha.

Y de esto no solo tiene responsabilidad el Ejecutivo como administrador del Estado, también muestra la manifiesta incompetencia del Legislativo y el Judicial cuyos miembros se regodean de impunidad e inmunidad para proteger deleznables actos de corrupción.

El problema de fondo caratulado en un expediente llamado inseguridad e injusticia en Paraguay parte, a su vez, de una idea equivocada por el cual muchos consideran a la democracia como sinónimo de votos y que constitucionalismo es sinónimo de Congreso. Esto es un grave error, justifica cualquier discurso vacío de contenido e ideas.

Si se sigue esta concepción errónea de la democracia y del Estado de Derecho, a lo único que nos llevará es a aceptar el autoritarismo como una forma de gobierno, pues también Venezuela y Cuba tienen su Constitución. El problema de fondo finalmente es otro. La inseguridad y la injusticia pronto desbordarán y harán añicos a la caja fiscal.