El narrador de cuentos

Alfredo Bullard comenta la reciente petición de asilo del ex presidente Alan García.

Por Alfredo Bullard

Transmitida durante los 90 bajo el nombre original era “The Storyteller”, la serie creada por Jim Henson (el que creó a los Muppets) traía en cada episodio un cuento. El narrador (protagonizado por John Hurt) estaba siempre acompañado por su fiel perro parlante, que comentaba sarcásticamente los relatos del narrador. 

Las historias eran situaciones que nunca habían ocurrido o, dicho de otra manera, el cuento, como toda ficción, es una mentira. 

Se anuncia el lanzamiento de la versión peruana de la serie. El narrador estará también acompañado de su mascota. El protagonista estará bastante más subido de peso y relatará historias vinculadas a sus dos gobiernos. Pretenderá convencernos de que los cuentos son reales y que las moralejas dicen exactamente lo contrario a lo que la moral aconseja. 

Sus relatos se remontarán a los años 80, durante su primer gobierno. En el capítulo denominado “No subirán”, el narrador intentará persuadirnos de que la inflación no existe para luego, ante la evidencia inocultable de su existencia, sostener que la disparada inusual e interminable de los precios no es consecuencia de su impericia económica y de la desbocada emisión monetaria que impulsó, sino de especuladores inescrupulosos que suben los precios porque sí. Este capítulo se parece mucho a uno de la versión venezolana contemporánea de la serie, protagonizada por Nicolás Maduro

De la misma época será su relato “Un tren eterno”, en el que persuade al pueblo de que construirá de inmediato un tren que recién existirá más de dos décadas después y no precisamente gracias a su gestión. 

Ya en tiempos más modernos (en las épocas de su segundo gobierno), en la historia titulada “A los narcos no ves más”, nos contará que no sabía nada de la liberación de reos indultados con su propia firma. 

Pero los cuentos más impactantes ocurren ya en nuestros tiempos. Allí relata historias como “El príncipe desconocido” (donde niega su amistad con un famoso constructor), “El significado de AG” (donde cuenta que las siglas contenidas en una agenda quieren decir “Aviones Grandes”), “Los estúpidos” (donde sostiene que para dudar de su honestidad hay que ser un idiota), “La conferencia” (donde justifica 100.000 dólares de honorario por una charlita, gracias a sus grandes aportes a la ciencia económica, posiblemente aludiendo a la capacidad de haber multiplicado los precios varias miles de veces en el pasado), “Yo no me corro” (donde asegura que nunca se irá del país para luego meterse cobardemente a una embajada), y su secuela “El desalojo” (que ocurre cuando lo botan de la embajada en que se asiló), o “El chuponeo golpista” (en el que denuncia que se usaron cámaras de video para intervenir su teléfono). 

Se augura que la serie no tendrá éxito. Como en el cuento de “Pedro y el lobo”, nadie le cree, salvo su mascota y sus demás seguidores.

Este artículo fue publicado originalmente en Perú 21 (Perú) el 8 de diciembre de 2018.