El estancamiento continúa
Gabriela Calderón de Burgos señala que el ingreso per cápita por persona muestra un crecimiento anual compuesto entre 2014 y 2024 de apenas 0,20%.
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Por Gabriela Calderón de Burgos
Uno de los conceptos más básicos de economía y, tal vez, para la vida, es que todo tiene un costo de oportunidad. Si me gasto $1 en una Coca-Cola, ese es un dólar menos para todo lo demás. A nivel macro, el hecho de que el gobierno haya gastado 38,3% del PIB en 2024 significa que casi un 40% de lo que produce todo el país no lo gastó el sector privado.
Jaime Carrera del Observatorio de la Política Fiscal señala que “Las necesidades de financiamiento, esto es, la suma del déficit, amortizaciones, otros pasivos, CETES, notas del Tesoro, convenios de liquidez y cuentas por pagar, alcanzan los $24.750 millones”. Dentro de esta cifra se encuentra el déficit global para 2026, estimado en $5.414 millones—$944 millones para cubrir los gastos y $4.470 millones para pagar los intereses de la deuda. Esto significa que el Estado tendrá que endeudarse todavía más, desplazando así el financiamiento que de otra manera fluiría al sector privado.
Aquí conviene citar al Premio Nobel de Economía Milton Friedman:
“No se puede recalcar demasiado que la verdadera carga sobre la economía es lo que el gobierno gasta u obliga a otros a gastar a través de mandatos y no lo que recauda en impuestos”.
Esto es así, porque tarde o temprano se termina pagando vía impuestos, inflación o deuda. Volviendo al caso ecuatoriano, es relevante una aclaración que hacía Friedman sobre la importancia del método: sería significativamente más perjudicial que el gobierno financie sus excesos mediante la maquinita de billetes. Esto ya no es posible desde que dolarizamos y por eso ya la irresponsabilidad de nuestros políticos no afecta la tasa de inflación y tenemos tasas de interés más bajas que lo que tendríamos si viviéramos con la inflación resultante de la monetización de los déficits. Aun así, la dolarización no lo resuelve todo, y al igual que sucede incluso en el mundo desarrollado, los políticos suelen gastar más de lo que les ingresa recurriendo a un mayor endeudamiento y/o alzas de impuestos.
Aquí se ha creído por mucho tiempo que hay “espacio fiscal” para seguir aumentando la carga de impuestos sobre el sector productivo. Entonces, el Estado no solo que ejerce presión al alza sobre las tasas de interés consumiendo una porción considerable de los fondos prestables, sino que además reduce año tras año el capital disponible para inversiones y gasto de privados a través de recurrentes paquetazos tributarios. Aquí han creído que el subiendo las tasas y creando nuevos impuestos recaudarán más y podrán salir del hoyo en que se encuentran las finanzas públicas. El resultado no ha sido ese, sino más bien arrastrar cada vez más hacia ese hoyo al resto de la economía. El ingreso per cápita por persona muestra un crecimiento anual compuesto entre 2014 y 2024 de apenas 0,20%.
La ley de la oferta y la demanda también se aplican a los impuestos y en la competencia internacional por la atracción de capitales Ecuador va a la cola de la región. Somos tristemente persistentes en espantar capitales. Sí se puede recaudar cada vez menos cobrando cada vez más a un grupo reducido y estático de contribuyentes. La contracara de esto es que se puede recaudar más incluso bajando la carga tributaria, lo cual estimulará la inversión, derivando así en una mayor producción y empleo.
Este artículo fue publicado originalmente en El Universo (Ecuador) el 9 de enero de 2026.