El acuerdo entre la UE y Mercosur muestra lo que Estados Unidos está dejando atrás

Colin Grabow dice que el mundo avanza con o sin Estados Unidos: los países que buscan crecimiento e influencia están optando por la apertura en lugar de la obstrucción.

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Por Colin Grabow

El pasado fin de semana, la Unión Europea firmó un acuerdo integral de libre comercio con el bloque Mercosur, integrado por Argentina, Brasil, Paraguay y Uruguay. Esto supone la culminación de más de un cuarto de siglo de negociaciones. Cuando se aplique plenamente, el pacto creará una de las mayores zonas de libre comercio del mundo, que abarcará a más de 700 millones de personas.

En un momento en el que Estados Unidos se está replegando hacia los aranceles, las amenazas comerciales y los acuerdos ad hoc moldeados por la sensibilidad del presidente Donald Trump, el resto del mundo persigue la apertura a través de acuerdos duraderos y basados en normas. A menos que la administración Trump cambie pronto de rumbo, Estados Unidos soportará los costos económicos y geopolíticos de esa divergencia durante los próximos años.

El alcance del acuerdo entre la UE y Mercosur es impresionante. Mercosur elimina los aranceles sobre el 91% de las exportaciones de la UE, incluidos aranceles de hasta el 35% sobre los automóviles y las bebidas alcohólicas, mientras que la UE eliminará gradualmente los aranceles sobre el 92% de las exportaciones de Mercosur. Solo para los exportadores de la UE, se espera que la eliminación de estas barreras suponga un ahorro de más de 4.600 millones de dólares al año en aranceles. Aunque se incluyeron cuotas y salvaguardias para apaciguar los intereses agrícolas europeos, el acuerdo representa, no obstante, un importante paso adelante en la liberalización del comercio entre los dos bloques económicos.

La lógica económica es sencilla. Al reducir las barreras comerciales, los signatarios pueden aprovechar sus ventajas comparativas y centrarse en lo que mejor saben hacer. Los flujos de mercancías que aprovechan los puntos fuertes de la UE, como los automóviles, la maquinaria y los productos farmacéuticos, aumentarán hacia el Mercosur, mientras que más materias primas y productos agrícolas se dirigirán en la dirección opuesta.

El comercio de servicios también crecerá. La Comisión Europea estima que, para 2040, la eliminación de aranceles y la liberalización de los servicios impulsarán las exportaciones de la UE en aproximadamente 57.000 millones de dólares y las de Mercosur en 10.500 millones de dólares. Más allá de estas ganancias para los exportadores, ambas partes también se beneficiarán de la reducción de los costos de importación.

El contraste con Estados Unidos es marcado.

En lugar de negociar acuerdos comerciales integrales, Trump se ha conformado con acuerdos bilaterales superficiales que solo ofrecen un acceso modesto al mercado a cambio de un alivio limitado de sus aranceles generalizados. Mientras que la UE está asegurando un acceso amplio y recíproco a los mercados del Mercosur, la administración Trump solo ha concluido un acuerdo con un país del Mercosur, Argentina, y ese acuerdo es más un marco limitado que un pacto de libre comercio en toda regla. Muchas exportaciones argentinas siguen estando sujetas a los mal llamados "aranceles recíprocos" de Trump, y los compromisos de Argentina están muy por debajo del acceso que ha conseguido la UE.

Esto es sintomático del enfoque más amplio de Estados Unidos. El año pasado se alcanzaron acuerdos similares con el Reino Unido y Vietnam, pero ambos países ya participan en una liberalización comercial mucho más ambiciosa a través del Acuerdo Integral y Progresista de Asociación Transpacífico, concluido en 2023.

Mientras Estados Unidos parece conformarse con mayores barreras comerciales y acuerdos limitados, el resto del mundo se está posicionando para cosechar los beneficios de una mayor apertura. Y Trump puede estar acelerando inadvertidamente ese proceso.

Tras el acuerdo con Mercosur, la UE está, según se informa, avanzando rápidamente hacia un acuerdo comercial con la India. Una de las razones que se aducen para justificar la urgencia es el deseo de Nueva Delhi de diversificar sus relaciones económicas tras verse afectada por el aumento de los aranceles estadounidenses y la presión política por sus compras de petróleo ruso.

La desconfianza hacia las erráticas políticas comerciales de Trump también puede haber contribuido a sellar el acuerdo entre la UE y Mercosur tras 25 años de negociaciones. En sus comentarios sobre el acuerdo comercial, la presidenta de la Comisión Europea, Ursula von der Leyen, advirtió que el comercio se estaba "utilizando como arma" y señaló la naturaleza "peligrosa y transaccional" de la realidad actual. La reprimenda a Trump fue apenas velada.

En pocas palabras, otros países están optando por llevar sus negocios a otros lugares. Como dijo el economista de la Universidad de Harvard Robert Lawrence, las políticas del presidente están ayudando a "crear un mundo sin Estados Unidos".

Las tácticas de alta presión y la imprevisibilidad de Trump pueden generar titulares y pulir su imagen como negociador. Pero contribuyen poco a promover la prosperidad de Estados Unidos. Los fabricantes estadounidenses se enfrentan a mayores costos de producción debido a los aranceles, mientras que los competidores extranjeros obtienen un acceso preferencial a mercados en rápido crecimiento en el extranjero. Esto no es una negociación inteligente, sino un daño económico auto-infligido.

Los grandes acuerdos comerciales amplían las oportunidades y establecen marcos que perduran. Garantizan el acceso al mercado no solo para hoy, sino para las próximas décadas. Según ese criterio, el historial comercial actual de Estados Unidos refleja una contracción, no un triunfo.

El acuerdo entre la UE y Mercosur pone de relieve una realidad más amplia: el mundo avanza con o sin Estados Unidos. Los países que buscan crecimiento e influencia están optando por la apertura en lugar de la obstrucción. Si Estados Unidos sigue optando por los aranceles, no debería sorprenderle que el futuro del comercio y los beneficios que conlleva se configuren sin él.

Este artículo fue publicado originalmente en The Washington Examiner (Estados Unidos) el 28 de enero de 2026.