¿Cómo es comunista China Comunista?

Manuel Hinds considera que China todavía se considera comunista porque el Partido Comunista ha mantenido una tiranía política, aunque hace décadas adoptó reformas que han hecho que su economía sea capitalista.

Por Manuel Hinds

Entre las razones por las cuales el gobierno de El Salvador ha dado para explicar su vuelco hacia China Continental figura lo que los líderes del FMLN llaman “coincidencia ideológica”, algo que uno hubiera podido fácilmente comprender hace unos cuarenta o cincuenta años, cuando China era un país abiertamente comunista —o más bien, era una “dictadura del proletariado”, supuestamente en rumbo a convertirse en una sociedad comunista en donde la codicia y los intereses individuales no existirían, y tampoco el gobierno.

Eso, sin embargo, desapareció en las décadas desde que Mao murió. China se convirtió en capitalista. Ciertamente que las empresas estatales siguen siendo importantes, pero se estima que representan solo un 40% de los activos de las empresas chinas, lo cual no es fuera de la realidad de muchos países capitalistas. Pero, de todas formas, el porcentaje de empresas privadas no es importante en la definición de si una economía es comunista o capitalista. Lo que importa es la existencia o no de la propiedad privada de los medios de producción —es decir, de las cosas que se usan para producir otras cosas, como las máquinas y los edificios y todo lo que hay en las fábricas y en las granjas, o como los edificios y los equipos que se albergan la producción de los servicios. Es decir, en una sociedad comunista no hay empresas privadas de ningún tamaño, ni mini ni maxi empresas. Toda la producción está en manos del Estado.

Bajo esta definición, China es un país capitalista, y en realidad uno de los más capitalistas en el mundo porque el gobierno deja total libertad al mercado para definir lo que cada quien quiere producir, con qué tecnologías, pagando qué salarios, y teniendo qué ganancias. El gobierno tiene incidencia en la economía a un nivel que no es substancialmente mayor que en otros países capitalistas —regulaciones financieras, manejo de la política de comercio internacional, etc. Muchos países tradicionalmente capitalistas tienen más regulaciones en estos y otros temas, incluyendo las que conciernen al mercado laboral.

Entonces, ¿por qué China sigue considerándose comunista?

La respuesta a esta pregunta es que China sigue siendo una tiranía políticamente, y el tirano sigue siendo el grupo que ha manejado el país desde el triunfo de la Revolución China en 1949 y durante todo el periodo en el que el país fue comunista: el Partido Comunista de China.

La permanencia del Partido Comunista en el poder absoluto de China es, pues, un anacronismo, ya que el razonamiento para darle este poder absoluto fue que los jefes de este partido, llamados la Vanguardia del Proletariado, establecerían la Dictadura del Proletariado, eliminarían la propiedad privada de los medios de producción, y, cuando, a raíz de esto, la codicia hubiera desaparecido del país, eliminarían el gobierno para fundirse en una sociedad comunista, en la que el gobierno, que Marx pensaba era un instrumento cuyo único propósito podía ser oprimir a las masas, desaparecería porque ya nadie querría oprimir a nadie.

Pero la Vanguardia del Proletariado, después de matar a más de 60 millones de chinos en el “Salto Adelante” y en la “Revolución Cultural”, fracasó miserablemente no solo en arribar al Paraíso Comunista sino también en el objetivo más humilde de mejorar el estándar de vida del país. Reconociendo que con el comunismo no llegaría a ninguna parte, decidió convertir a China en capitalista. Y fue allí que la China Capitalista, llamada todavía Comunista, comenzó a crecer a velocidad del rayo para convertirse en la segunda superpotencia mundial.

Pero en este proceso quedó clarísimo que la motivación fundamental del Partido Comunista Chino no tenía nada que ver con guiar al proletariado a llegar al Paraíso Comunista, como Marx y Lenin habían decretado, sino, descarada y abiertamente, con ostentar el poder total para manejar tiránicamente al país, independientemente de adónde irá éste. La regla es: si el país es comunista, el poder total debe estar en manos del Partido Comunista, y si es capitalista… también. ¿Ideología? Solo una: ¡Aquí mandamos nosotros los comunistas!

¿Es esta la ideología con la que el FMLN se siente conectado?

Este artículo fue publicado originalmente en El Diario de Hoy (El Salvador) el 7 de septiembre de 2018.