California necesita mas opciones para los padres, no la acción afirmativa

Neal McCluskey y Solomon Chen consideran que la acción afirmativa no logra abordar causas anteriores y más profundas de la brecha de oportunidades para los estudiantes afro-estadounidenses y latinos.

Por Neal McCluskey

El día de las elecciones, los californianos votaron en contra de restaurar la acción afirmativa en la educación, el empleo y la contratación estatales. 

El fracaso de la Proposición 16 es el último capítulo en la saga en torno a la acción afirmativa de dicho estado: legal durante la década de los sesenta, setenta y ochenta, pero prohibida desde 1996 mediante la Proposición 209, y sujeta a múltiples retos legislativos y legales desde ese entonces. El fracaso de la Proposición 16 sin duda ha dejado a muchos partidarios de la acción afirmativa decepcionados, tal vez especialmente porque hará que las admisiones a la prestigiosa Universidad de California (UC) sea más difícil para las minorías que están sub-representadas. Pero la acción afirmativa no hubiese abordado la barrera más fundamental para el éxito de los estudiantes negros y latinos: tienen muy pocas opciones de educación primaria y secundaria que los prepare para la universidad. Mejorar los logros educativos es un objetivo crucial, pero la acción afirmativa en las admisiones universitarias aplicaría solo a las desigualdades sustanciales que ya habían causado su perjuicio. El Departamento de Educación de California reporta que en 2019, solo 44,1 por ciento de los graduados de secundaria eran considerados como preparados para estudios universitarios o carreras de educación superior, con tasas incluso más bajas para los estudiantes latinos (36,1 por ciento) y los afro-estadounidenses (23,7 por ciento).

Un Reporte del Senado Académico de California encontró que “cerca de un 75 post ciento” de la brecha de oportunidades para los estudiantes negros y latinos en las admisiones de la UC se debe a “desigualdades raciales y de clase que anteceden el proceso de admisión”. La acción afirmativa es una curita al final de la carrera para los estudiantes que están negociando una carrera espartana con la educación primaria y secundaria. 

Darle a las minorías sub-representadas más opciones tanto de escuelas estatales como privadas los prepararía mejor para tener acceso a, y florecer en, la educación superior

Una medida clave para saber si un estudiante está listo para la educación superior es completar una lista de cursos de secundaria requeridos por las oficinas de admisiones de la UC y la Universidad Estatal de California, conocidos como “A-G”. Los reportes de 2019 elaborados por Innovative Public Schools y la Universidad del Sur de California usaron métricas como completar los cursos A-G, los puntajes en matemáticas y lectura, y las tasas de suspensión para determinar cuáles eran las mejores escuelas estatales para los estudiantes afro-estadounidenses y latinos de ingresos bajos tanto en el área de San Francisco como en el condado de Los Ángeles. 

A pesar de servir solo a 17 por ciento de los estudiantes de las escuelas estatales de Los Ángeles, las escuelas concertadas constituían un 27 por ciento de las mejores escuelas estatales del condado de Los Ángeles. En el área de San Francisco, 57 por ciento de las escuelas mejor calificadas eran escuelas concertadas. Estos hallazgos están respaldados con datos reportados en 2018 por el Departamento de Educación de California. Los estudiantes negros y latinos en las escuelas concertadas (excluyendo las escuelas alternativas) tenían 63,0 por ciento y 67,4 por ciento de tasas de terminación de los cursos A-G, respectivamente. Esas cifras son significativamente mas altas que aquellas de las escuelas estatales tradicionales que tenían un 42,4 por ciento de tasa de terminación para los estudiantes negros y 45,4 por ciento para los estudiantes latinos.

Las tasas superiores de terminación de los cursos A-G no solo le darían a los estudiantes de minorías sub-representadas mas confianza para solicitar una educación superior, sino también tasas de admisión superiores. Un reporte de la California Charter Schools Association mostró que los estudiantes afro-estadounidenses y latinos en las escuelas concertadas tienen el doble de probabilidad de aplicar a la UC, con una tasa de admisión que casi duplica aquella de los estudiantes de las escuelas estatales tradicionales.

Los datos acerca de las opciones entre escuelas privadas son limitados pero prometedores. En una revisión de 2020 de los seis estudios con controles aleatorios o estudios de estudiantes comparados entre programas de opciones de escuelas privadas —estudios que controlan muy bien para variables no relacionadas a las escuelas— EdChoice reportó efectos positivos sobre la tasa de graduación de secundaria, la matriculación en universidad, la permanencia en la universidad en cuatro de los estudios. Uno de los estudios encontró que los bonos escolares en la Ciudad de Nueva York condujo a un aumento de 24 por ciento en la tasa de matriculación universitaria para los estudiantes afro-estadounidenses.

California no tiene programas que permitan a los estudiantes elegir gastar sus dólares estatales de educación en escuelas privadas, al menos en parte debido al gigantesco poder de la Asociación de Maestros de California, una organización a la que no le agrada la competencia

Sin embargo, las encuestas muestran un respaldo popular, especialmente entre las familias de color. A nivel nacional, una encuesta de septiembre de 2020 de la Federación Americana para los Niños que respalda la libertad para elegir de los padres encontró que 70 por ciento de los afro-estadounidenses y 68 por ciento de los hispanos encuestados respaldaban darle a “a los padres el derecho de usar sus dólares de impuestos designados para la educación de su hijo y enviarlo a la escuela estatal o privada que mejor atienda sus necesidades”.

Una encuesta de 2017 de los electores en California realizada por el Public Policy Institute of California encontró que el concepto de bonos escolares era más favorecido entre los encuestados afro-estadounidenses (73 por ciento) y latinos (69 por ciento).

Mientras que tiene buenas intenciones, la acción afirmativa es controversial y divisiva, haciendo que gran parte de la vida luzca como una competencia de suma cero: para que un grupo gane, otro grupo debe perder. Las opciones escolares, en cambio, serían una ganancia para todos, ayudando a mejorar los resultados académicos para las poblaciones menos atendidas, sin constituir una amenaza para otros, conforme se aumentan tanto las admisiones y el éxito en la educación superior.

Este artículo fue publicado originalmente en Orange County Register (EE.UU.) el 12 de noviembre de 2020.