Bolsonaro, los aranceles y la seguridad

Víctor Pavón comenta el impacto que tendrá sobre Paraguay la medida anunciada por el presidente brasileño Jair Bolsonaro de reducir el arancel de importación de electrónicos de 16 a 4 por ciento.

Por Víctor Pavón

A muchos no le agrada el presidente Jair Bolsonaro del Brasil y tendrán sus razones. Pero, lo que no se puede desmerecer es que al menos tiene clara la película en cuanto a defender los intereses de su país. Y lo hace de una manera que requiere se lo tome seriamente en cuenta porque lo propone se basa en ideas de política económica consistentes en atraer la inversión y crear puestos laborales.

El presidente Bolsonaro anunció una medida sencilla: reducir del 16 al 4 por ciento las tasas de importación de electrónica. Esta medida tendrá un fuerte impacto especialmente en el comercio fronterizo que, como se sabe, se encuentra estos momentos en nuestro país ante una dura crisis constatada por la caída de las ventas en el orden de prácticamente el 70 por ciento. 

¿Qué país se perjudicará con esta medida de Bolsonaro? El nuestro, desde luego, pero no porque el presidente del Brasil sea una mala persona y no piense en nosotros sus vecinos ni porque desee dejar sin trabajo a miles de nuestros compatriotas, lo que de paso también conllevará a que el fisco paraguayo se resienta al punto que la recaudación acarree un grave problema de ingresos y de sostenibilidad.  

De ninguna manera son esas las causas aunque sí y de seguro serán sus consecuencias. La causa de la medida en el Brasil se encuentra en que sus gobernantes tienen lo que se llama una visión estratégica basada en el interés de mantener el comercio fronterizo bajo su control lo que implica, a su vez, que será el Estado brasileño el que tendrá mayor fuerza en ejercer su poder de soberanía y de defensa territorial. 

Soberanía y defensa territorial para un país en particular como el Brasil y al final para cualquier otro no es un tema superficial. Si en un amplio territorio fronterizo conformado por una línea permeable por sus características geográficas pueden ingresar la delincuencia del narcotráfico, ventas de armas, secuestros y otros males que aquejan a nuestras sociedades, pues una manera correcta de impedir que sus fronteras se vayan convirtiendo en “tierra de nadie” (eufemismo para decir tierra liberada para los criminales) está en elevar las condiciones de vida de la gente que vive en esos lugares, dotándolas de seguridad e infraestructura y sobre todo de ingresos. 

Y no se trata únicamente del narcotráfico que bien puede ser subsanado con medidas de legalización como ya lo dijo hace décadas el Nobel de Economía, Milton Friedman. Se trata de valer aquella soberanía y seguridad sin los cuales no hay ni habrá posibilidad alguna de atraer el capital privado.  

Mientras esto sucede en Brasil, aquí nuestros gobernantes siguen en la misma, tratando de fastidiar con barreras artificiales la dinámica de la economía como lo es la reforma “deforma” tributaria en ciernes.