Argentina: Claves del régimen K

Mauricio Rojas afirma que "la Argentina está, económicamente, volviendo a aquel  camino —aquella economía semicerrada y altamente vulnerable a los shocks externos— que terminó hundiéndola a comienzos de los años 80 del siglo pasado".

Por Mauricio Rojas

Hace tres años publiqué mi libro Argentina: Breve historia de un largo fracaso (Buenos Aires: Temas) en el que daba un panorama general de la historia argentina tratando de explicar sus reiterados fracasos para realizar aquel potencial de riqueza y bienestar que una pródiga naturaleza parecía asegurarle. Nada esencial ha cambiado desde entonces, sino por el contrario. Las tendencias señaladas en mi análisis no han hecho sino profundizarse. El crecimiento económico mostró, según la Cepal, un retroceso en términos per cápita tanto en 2012 (-0,1%) como en 2014 (-0,4%), la pobreza llegó a nuevos niveles alarmantes, alcanzando en 2014 al 28,7% de la población de acuerdo al Barómetro de la Deuda Social de la Universidad Católica de Argentina. Por su parte, las inversiones han caído por debajo del 20% del PIB y la inflación anual real supera el 25% (la manipulada por el régimen se ubica aproximadamente en la mitad). El precio de la canasta básica de bienes acumulaba así un alza de un 600% desde 2007. A su vez, el déficit fiscal se sitúa en torno al 7% del PIB y el empleo público se acerca a los 3,5 millones de empleados. Así se sigue ampliando la red de dependencias respecto del Estado, que es la dinámica básica de un régimen clientelístico. Hoy, más de 15 millones de argentinos dependen de sueldos o transferencias provenientes del erario público.

Es en este complejo contexto que se elegirá un nuevo Presidente en una contienda donde se juega la continuidad del fracaso o la posibilidad de al menos intentar darle un nuevo rumbo al país. Ello no será en ningún caso fácil, dadas las profundas distorsiones de la estructura económica creada durante 12 años de populismo kirchnerista y las enormes tensiones sociales de aquel país que pudien