Vienen más recortes de impuestos

Por Marian L. Tupy

Según el precandidato demócrata Howard Dean, poner la casa en orden requiere echar para atrás los recortes de impuestos del presidente Bush. Sin embargo, la competencia internacional en materia de impuestos está aumentando y las naciones con impuestos altos, incluyendo Estados Unidos, van a encontrar dificultades en la preservación de su base fiscal, ya que las empresas prefieren invertir donde los impuestos son más bajos.

A pesar del tamaño de su economía, Estados Unidos no está inmune a las leyes económicas básicas. Si el resto de las condiciones son iguales, el capital fluye a países donde la rentabilidad es mayor.

Es cierto que los trabajadores estadounidenses están entre los más productivos del mundo. Pero la alta productividad no es suficiente para atraer capital extranjero. La caída en el valor del dólar indica que en lugar de reinvertir en nuestra moneda, los inversionistas extranjeros están vendiendo dólares. Eso sucede debido a que muchos otros países y regiones del mundo están convirtiéndose en lugares más atractivos para los inversionistas internacionales. Esos países no pueden ofrecer la misma productividad de los trabajadores de Estados Unidos, por lo que tratan de compensarlo reduciendo sus impuestos.

Competir con bajos impuestos es la manera más obvia en que otras naciones pueden tomar ventaja. Otros factores como mejoras en la productividad y reformas legales toman mucho más tiempo, mientras que los impuestos se pueden bajar de la noche a la mañana. Los recientes recortes de impuestos en Europa son un excelente ejemplo de esta tendencia mundial.

Irlanda comenzó reduciendo la tasa básica del impuesto sobre la renta de 35 por ciento en 1989 a 22 por ciento en 2001. Los irlandeses también recortaron el impuesto a las empresas de 40 por ciento en 1996 a 24 por ciento en 2000. Estonia fue la primer nación europea en adoptar el impuesto de tasa única, 26 por ciento, en 1994. Latvia hizo lo mismo, fijando la tasa única en 25 por ciento.

Rusia estableció un impuesto de tasa única de 13 por ciento en 2001 y Ucrania adoptó la misma tasa única en 2003. El año pasado, el gobierno socialista de la República checa redujo la tasa del impuesto a las empresas de 31 por ciento a 24 por ciento. El 1 de enero de 2004, Eslovaquia estableció su tasa única de impuestos de 19 por ciento. A pesar de una fuerte oposición, Gerhard Schroeder logró reducir los impuestos en Alemania y hasta el presidente Chirac y el primer ministro Raffarin están hablando ahora de recortar los impuestos en Francia.

Estados Unidos no va a ir en dirección contraria. Los impuestos bajos fomentan la inversión y las innovaciones, lo cual conduce a mayor productividad y a mayor prosperidad. Como Edmund Burke lo explicó hace más de dos siglos, la libertad humana y los impuestos están a menudo interconectados.

En Inglaterra, un rey perdió la cabeza por su rapaz apetito por el dinero de la gente y no podemos olvidar que la Revolución Americana contra de los británicos comenzó como una rebelión en contra de los impuestos.

Artículo de la Agencia Interamericana de Prensa Económica (AIPE)
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