Ventajas de la inversión extranjera

Por Arturo Damm

La inversión es cualquier gasto destinado a producir más y mejor, de tal manera que, sin ella, no puede haber progreso económico, definido como una mayor producción, de mejores bienes y servicios, para un mayor número de gente. La inversión es la llave del progreso económico, pudiendo ser, gubernamental o privada, nacional o extranjera, existiendo mucha discusión en torno a los adjetivos (gubernamental, privado, nacional, extranjero), cuando lo importante es el sustantivo (inversión), si bien es cierto que de los cuatro adjetivos tres (privado, nacional y extranjero) no representan mayor problema, mientras que el restante (gubernamental) tiene sus inconvenientes. Pero el objetivo de estos Pesos y Contrapesos no es analizar los inconvenientes de la inversión gubernamental, tema que ya trataré en otra ocasión, sino las ventajas de la inversión privada extranjera, que son tres: una por el sustantivo y dos por los adjetivos.

Primera ventaja: es inversión, es decir, gasto destinado a la investigación científica; al desarrollo tecnológico; a instalaciones, maquinaria y equipo; a infraestructura de comunicaciones y transportes; a la invención de mejores bienes y servicios; a la educación y la capacitación, es decir, a todo aquello que ayuda a producir más y mejor.

Segunda ventaja: es privada, lo cual quiere decir que quienes invierten arriesgan sus recursos, razón más que suficiente para que se cercioren de que sus capitales se inviertan de la manera más rentable posible, en la producción de mercancías por las que los consumidores estén dispuestos a pagar un precio que permita, por lo menos, cubrir su costos de producción, incluida la ganancia normal del empresario, algo que no necesariamente sucede con la inversión gubernamental.

Tercera ventaja: es extranjera, lo cual supone, ¡literalmente!, una inyección de recursos a la economía que la recibe y, por lo tanto, un aumento en el gasto, lo que no sucede cuando la inversión es nacional, ya que, en tal caso, lo que los inversionistas nacionales gastan es, exactamente, lo que los ahorradores nacionales dejaron de gastar, por una razón muy sencilla: los recursos para la inversión privada nacional salen del ahorro de los habitantes del país en cuestión. En cambio, si los capitales invertidos son privados y extranjeros, ello no supone que, dado ese gasto en inversión, los ahorradores nacionales dejen de gastar, razón por la cual la inversión extranjera es una inyección de recursos y un incremento en el gasto.

Esta tercera ventaja viene a cuento en tiempos en los cuales se busca compensar, con un mayor gasto interno, el menor gasto externo, en mercancías mexicanas, que podría traer consigo la recesión estadounidense. Y viene a cuento porque lo que se pretende es que el gobierno gaste más, y que lo haga a través de inversiones en infraestructura, lo cual no dará como resultado un mayor gasto interno, ya que la inversión del gobierno será financiada, en su mayor parte, o con impuestos o con deuda interna, razón por la cual lo que el gobierno gaste de más será lo que los contribuyentes, o acreedores del gobierno, gasten de menos, dándose una reasignación de gasto, pero no un incremento en el mismo.

Entonces, si se ha de compensar, con un mayor gasto interno, el menor gasto externo, ¿cuál es la opción? Inversión privada extranjera. ¿En qué sectores de la actividad económica? En los que los inversionistas consideren que se puede generar, sirviendo al consumidor, una utilidad. ¿Energía —electricidad y petróleo —, incluida? Energía en primer lugar, ya que es en energía en donde necesitamos más y mejor producción.

Este artículo fue originalmente publicado en el Wall Street Journal (EE.UU.) el 3 de marzo de 2008.

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