Venezuela y la economía

Carlos Rodríguez Braun analiza la dimensión económica de Venezuela desde tres perspectivas: la española, venezolana y estadounidense.

Por Carlos Rodríguez Braun

En la Venezuela post-Maduro, aparte de problemas políticos, hay una dimensión económica, que analizaremos en tres perspectivas: española, venezolana y estadounidense.

Medio centenar de empresas españolas operan en Venezuela, incluyendo a Repsol, Inditex, Telefónica, BBVA, Mapfre, Meliá, o Iberia. Aunque la inversión de España allí no es muy elevada si la comparamos con la que se realiza en Europa o Estados Unidos, o incluso en otros países iberoamericanos, la empresa más expuesta posiblemente sea Repsol. Según informó Expansión, la petrolera española se juega 13.000 millones de euros en el país, porque produce gas y crudo, y tiene el 15% de sus reservas en Venezuela. Con todo, en un marco de lógica incertidumbre, la actividad empresarial española se desarrolla con cierta normalidad en los días posteriores al ataque estadounidense.

La economía es crucial para los propios venezolanos, porque la tiranía chavista aplicó durante 25 años una disparatada política económica socialista. Los resultados fueron catastróficos, y si bien la represión política fue la causa de parte de la emigración venezolana, es indudable que una fracción apreciable de los 8 millones de ciudadanos que han abandonado el país bajo el régimen de Chávez-Maduro correspondió a personas expulsadas por la miseria que aflige a la población. Si el régimen chavista termina, y se establece una política de estabilidad y apertura, la futura democracia vendrá avalada por una mayor prosperidad.

Por fin, la tercera perspectiva económica es la de Estados Unidos. Se han lanzado conjeturas de diverso tipo, desde la necesidad de afianzar un área de “petrodólares” para evitar la pérdida de importancia de la divisa americana hasta el anhelo de Estados Unidos de apropiarse de los recursos de Venezuela. Pero el dólar sigue siendo la moneda mundial, y los americanos, como editorializó el Wall Street Journal, “no necesitan el crudo venezolano”. Por eso el diario neoyorquino reprochó al presidente Trump hablar demasiado sobre el petróleo y sobre administrar el país, y demasiado poco sobre democracia y libertad. Si ambas se restablecen en Venezuela, las empresas americanas, como las demás, volverán a invertir en petróleo y las otras riquezas que el país atesora y su Gobierno ha desaprovechado hasta hoy.

Este artículo fue publicado originalmente en El Periódico de Sotogrande (España) el 26 de enero de 2026.