Uruguay, conservando la pobreza

Por Hana Fischer

Es una grata sorpresa que el reciente estudio realizado por un analista del Banco Central de Uruguay cuestiona la significativa participación que tiene el estatal Banco República (BROU) en el mercado nacional. La investigación se titula: “Midiendo la concentración y el poder de mercado en el sector bancario uruguayo: 2003-2005”.

El estudio afirma que el sistema se presenta como un “oligopolio altamente concentrado y con un ejercicio de poder de mercado muy importante”. Señala que el BROU es el principal operador en el mercado de crédito en moneda nacional y su participación supera el 50%. De acuerdo a la investigación, eso se debe a la “preferencia otorgada” por ley a dicha institución para dar préstamos “sociales” y retener parte de los ingresos de los clientes como forma de cobro, por lo que “prácticamente no enfrenta riesgos de crédito y no traspasa ese menor costo a la tasa” de los préstamos.

Además, el BROU posee ventajas en el mercado de depósitos, al concedérsele por ley la “exclusividad” de colocaciones del Estado. El autor del informe propone “limitar” la participación de este banco en el mercado de créditos en pesos e “incentivar” la competencia en el sector.

La divulgación pública de este informe causó malestar entre las autoridades de esa institución. En sus cabezas no entraba que el propio Estado cuestionara a una de sus “vacas sagradas”. Incluso su presidente expresó su disgusto al titular del Banco Central y declaró a la prensa que “no corresponde” que un análisis público emergente del Banco Central aluda a una entidad en particular que está bajo su control. Para el titular del BROU, la investigación está “asociada a los planteos más conservadores, ligados a la teoría financiera moderna que quieren reducir el papel de los bancos públicos” en el mercado financiero.

Que en el Uruguay se pretenda asociar al pensamiento “conservador” con el deseo de reducir el papel del Estado en la economía es un chiste malo porque “conservadores” son aquellos que se oponen al cambio. Es una doctrina que pretende aferrarse al pasado y la actitud de sus adherentes es utilizar el poder del Estado para evitar las transformaciones o reducirlas a su mínima expresión. Una de sus principales características es su complacencia con el statu quo y su mayor preocupación es que ese estado de cosas no se debilite. En general, el conservador no objeta el poder arbitrario mientras se utilice para realizar los fines que él considera “correctos”. No le interesa la limitación del poder, sino que el gobierno esté en las manos “adecuadas”.

Analicemos algo de historia uruguaya. El sistema de “banca libre” rigió con gran éxito en nuestro país por unos treinta años, a partir de 1865. Las instituciones de crédito sólo podían movilizar el capital existente; es decir, aquel resultante del ahorro de los habitantes. En ese período estuvimos entre los seis países más ricos del mundo.

Pero cobró fuerza la idea de que el “crédito bancario” tenía que ser el motor “dinamizador” proveniente del Estado y sin las restricciones impuestas por las leyes económicas porque éstas no dependen de la “voluntad” de los políticos. Se argumentaba que había que crear un “súper banco” estatal, al cual la fuerza del gobierno le suministraría un blindaje contra toda posibilidad de insolvencia, por más préstamos que se concedieran. Sobre tales cimientos nació el BROU en 1896, donde el crédito dejó de ser hijo del ahorro para convertirse en esclavo del poder.

Durante casi un siglo, el BROU fue utilizado con fines políticos: clientelismo, para “ayudar” a los amigos y para que el partido gobernante retuviera el poder. Fue el responsable durante décadas de que la inflación descontrolada devorara los ingresos y ahorros de la gente común. Las altas tasas de los créditos “sociales” financian los créditos millonarios e incobrables de empresarios “intocables”.

Entonces, ¿quiénes son los “conservadores” en Uruguay y los grandes responsables de nuestra moderna pobreza?

Artículo de la Agencia Interamericana de Prensa Económica (AIPE)
© Todos los derechos reservados. Para mayor información dirigirse a: AIPEnet