Un poco de entusiasmo por la nueva ley de narcóticos en México

Por Ted Galen Carpenter

Ted Galen Carpenter opina sobre la nueva ley de narcóticos en México

El Congreso mexicano acaba de pasar una ley que podría legalizar la posesión de cantidades pequeñas cantidades de drogas ilegales. Si el Presidente Vicente Fox firma la ley (y parece que si lo hará), México se unirá a los países como Holanda y otros que han abandonado la política de "cero tolerancia" al cual se adhiere EE.UU. Bajo la nueva ley, la posesión de hasta 25 miligramos de heroína, 5 gramos de marihuana (alrededor de cuatro cigarrillos de marihuana) o 0,5 gramos de cocaína (cerca de 4 "líneas"), para uso personal ya no sería una ofensa criminal.

Ted Galen Carpenter opina sobre la nueva ley de narcóticos en México


El Congreso mexicano acaba de pasar una ley que podría legalizar la posesión de cantidades pequeñas cantidades de drogas ilegales. Si el Presidente Vicente Fox firma la ley (y parece que si lo hará), México se unirá a los países como Holanda y otros que han abandonado la política de "cero tolerancia" al cual se adhiere EE.UU. Bajo la nueva ley, la posesión de hasta 25 miligramos de heroína, 5 gramos de marihuana (alrededor de cuatro cigarrillos de marihuana) o 0,5 gramos de cocaína (cerca de 4 "líneas"), para uso personal ya no sería una ofensa criminal.

Aquella legislación es un paso en la dirección correcta. Una de las características más odiosas de la guerra contra las drogas es la práctica de llenar las cárceles con consumidores (muchas veces de recreación) de pequeñas cantidades. Pero la propuesta legalización de México no llega a la raíz de los crecientes problemas de la corrupción y la violencia relacionada con el narcotráfico en su sociedad. Como yo he documentado en mi libro Bad Neighbor Policy: Washington's Futile War on Drugs in Latin America y más recientemente en un estudio de Política Exterior, Mexico is Becoming the Next Colombia, muchos de esos problemas son causados por el enorme potencial de ganancias generado por el mercado negro. Desafortunadamente, los líderes mexicanos no muestran disposición alguna de legalizar la producción o venta de marihuana, cocaína, u otras drogas. De hecho, ellos han argumentado que la nueva ley permitirá que las agencias canalicen más recursos a la represión del narcotráfico. Aquello significa que la inmensa ganancia potencial en el comercio de drogas persistirá—y también la corrupción y la violencia que está destrozando la sociedad mexicana.

La nueva ley es un pequeño paso en la dirección correcta. Pero México (y otros países) necesitan abandonar todo el modelo de prohibición para producir beneficios considerables.