¿Un Irak democrático no tan rápido?
Por Patrick Basham
Los planes de la administración Bush para la reconstrucción de un Irak post-Saddam Hussein incluyen el loable objetivo de un sistema político democrático. Esta nueva democracia, dicen ellos, servirá de modelo a través del mundo islámico, tal y como sucedió con la llamada Revolución de Terciopelo que se difundió a través de Europa del Este al final de la Guerra Fría. Desdichadamente, la Casa Blanca se decepcionará con los resultados a corto y mediano plazo de su esfuerzo por establecer una democracia estable en Irak, o en cualquier otra nación con una gran población islámica.
Este pesimismo surge de una apreciación de qué es lo que causa que una democracia florezca en una sociedad. El politólogo Ronald Inglehart, un experto en cultura política y valores democráticos, estudió las respuestas al "Sondeo de Valores Mundiales," el cual provee información de más de 70 países, incluyendo 10 naciones islámicas, desde dictaduras hasta democracias Occidentales. Inglehart analizó los vínculos empíricos entre las respuestas del sondeo dentro de cada sociedad y el nivel democrático de la misma, medido por el índice de derechos políticos y libertades civiles del Freedom House. Como resultado, él concluye que "las perspectivas para una democracia en los países islámicos parecen particularmente pobres."
Aunque uno de cada cuatro países con una mayoría musulmana es una democracia electoral, en la mayoría de los países islámicos existe un alto nivel de apoyo popular por el concepto de democracia. Pero eso no es suficiente. De acuerdo con Inglehart, "el apoyo manifiesto a la democracia parece ser una condición necesaria pero no suficiente para que las instituciones democráticas emerjan." Otros factores son necesarios.
La supervivencia a largo plazo de las instituciones democráticas requiere una cultura política particular que apoye sólidamente a la democracia. Los siguientes factores culturales juegan un papel colectivo esencial en estimular y reforzar un sistema democrático estable:
- Confianza política, es decir, la suposición de que el oponente de uno aceptará las reglas del proceso democrático y renunciará al poder si pierde la elección;
-
Tolerancia social, es decir, la aceptación de grupos impopulares (por ejemplo, los homosexuales);
-
Desarrollo económico (un alto nivel de vida legitima tanto a las instituciones democráticas como a los políticos en ejercicio); y una
-
Alta prioridad a la libertad de expresión y la participación popular en la toma de decisiones.
Según Inglehart, entre las sociedades islámicas, los niveles de confianza, la tolerancia, el bienestar económico, la igualdad de géneros, y la prioridad dada al activismo político se quedan muy cortos a lo que se encuentra en todas las democracias establecidas.
Al igual que en otras sociedades, la condición de la democracia islámica está ligada a la cultura política respectiva, la cual está claramente relacionada al nivel de desarrollo económico. Esto por cuando la democratización tiene mucho más probabilidades de tomar lugary de sostenerseen países ricos que en naciones pobres. Un nivel de vida más alto engendra valores que demandan mayor democracia.
Por lo tanto, Turquía, el país islámico más desarrollado económicamente y más tolerante socialmente, se encuentra hoy en día en una zona de transición democrática con sus similares de Sudáfrica. Mientras tanto, la cultura política iraní exhibe signos positivos de democratización, así como ostenta ser la segunda nación islámica más rica. Pero al igual que muchos de sus hermanos pobres, Irak no estará en capacidad de ser una nación democrática hasta que sea mucho más próspera de lo que es actualmente.
Sin embargo, el plan de la administración Bush para la democratización de Irak está basado en la adopción de una constitución que sería implementada exitosamente en el corto plazo por parte de grupos elites iraquíes negociando unos con otros. Bush está apostando mucho a que la formación de instituciones democráticas en Irak puede estimular una cultura política democrática. Si está en lo correcto, será la primera vez que así suceda.
Por el contrario, la evidencia disponible sugiere fuertemente que la relación causal indica lo contrario. Durante los noventa, dos politólogos influyentes estudiaron 131 países y concluyeron que el desarrollo económico genera mayores niveles de valores democráticos en la cultura política que, por lo tanto, produce mayores y más estables niveles de democracia. En resumen, una cultura política define a la democracia mucho más de lo que la democracia define a la cultura política.
Por lo tanto, el proyecto de la reconstrucción democrática iraquí será mucho más difícil de lo que los teóricos de la Casa Blanca esperan. En la práctica, la realización del potencial democrático de Irak dependerá más de la introducción de un sistema económico de libre mercado y su influencia positiva a largo plazo en la cultura política iraquí que en una elección aprobada por las Naciones Unidas.
Traducido por Juan Carlos Hidalgo para Cato Institute.