Transformación sin adjetivos

por Roberto Salinas-León

Roberto Salinas León es presidente del Mexico Business Forum.

"Si fuese Presidente de México, yo haría mucho de lo que se ha hecho en este y otros sexenios, pero lo haría bien". Vicente Fox, The Economist Conferences, Marzo 1998 En asuntos de transformación, la forma es el fondo; no es tanto el "qué" sino el "cómo". Esta es una interpretación del mensajes de Vicente Fox sobre las bases de la transformación: mucho se ha hecho (no siempre bien, muchas veces mal), pero mucho más falta por hacer. Los buenos deseos o las buenas intenciones no son relevantes. En asuntos de transformación, sólo hay un criterio: los resultados.

Por Roberto Salinas-León

"Si fuese Presidente de México, yo haría mucho de lo que se ha hecho en este y otros sexenios, pero lo haría bien". Vicente Fox, The Economist Conferences, Marzo 1998 En asuntos de transformación, la forma es el fondo; no es tanto el "qué" sino el "cómo". Esta es una interpretación del mensajes de Vicente Fox sobre las bases de la transformación: mucho se ha hecho (no siempre bien, muchas veces mal), pero mucho más falta por hacer. Los buenos deseos o las buenas intenciones no son relevantes. En asuntos de transformación, sólo hay un criterio: los resultados.

Sin embargo, los resultados de la política económica en México, sean producto de una visión estatista o de un modelo de "liberalización", han dejado mucho que desear. La inestabilidad de la moneda, el pobre crecimiento, el crecimiento de los pobres, la erosión del poder adquisitivo, la fuga de capitales (tanto financiero como humano), es evidencia que las cosas no han funcionado, que las bases de la transformación tienen que cambiar.

El debate actual se centra en los "círculos cercanos", en el gabinete, en los amigos, en quién queda y quién se va. Sin embargo, el desafío capital es cómo lograr los resultados de una agenda económica que prometió alto crecimiento con estabilidad, una derrama de inversión, por medio de la transformación estructural de la economía. Por otro lado, ya se empiezan a escuchar promesas calificadas, los famosos "no se puede", o peor, propuestas de tal o cual reforma, no hoy, sino mañana.

Fox hizo lo imposible, hizo cumplir su profecía de "sacar al PRI de Los Pinos". Su peor enemigo es la transformación con adjetivos, el "mañanismo". Las metas no son para mañana, son para "hoy". Si ya hizo lo imposible, todo se puede. No hay excusas. No hay excusas para no lograr equilibrio real en las finanzas públicas, o estabilidad de precios en vez de mediocridad de precios, o apertura en serio y no a medias, o reformas big bang y no "reformitas". En la luna de miel de confianza, enviar señales de que no se puede, o que el alto crecimiento es para mañana, es letal.

Los reclamos económicos del país son los de siempre: crecimiento, inversión y estabilidad. Los proyectos nacionales han sido más un producto de coyuntura que de a las bases permanentes del crecimiento. Fox insiste en abandonar tanto la corriente estatizante del pasado como la "tecnocracia neoliberal" del presente (whatever that means). Pero el debate debe trascender la manipulación de palabras. La formación de riqueza depende de principios, de las bases que garanticen la prosperidad. No hay "terceras vías". Hay caminos correctos o caminos equivocados.

Es cierto, la transformación debe ir mucho más allá del ajuste macroeconómicos, o de programas de emergencia financiera, incluso planes nacionales de desarrollo (¡uno cada seis años!). La reforma estructural implica transformación de las instituciones, un cambio en el marco jurídico que garantice derechos de propiedad. Transformación sin adjetivos o sin "mañanismos" o sin los "no se puede" implica grandes cambios en áreas como una política fiscal que facilite el crecimiento, desregulación, mayor competencia, reforma a las rígidas leyes laborales, reestructuración del sistema de seguridad social, inversión en maquinaria y capacitación, incentivos para la inversión en capital humano, fomento al ahorro interno, y otros elementos que definen la nueva transformación económica.

La idea es básica, pero la ingeniería representa un reto fundamental. Si los nuevos ingenieros empiezan a calificar, a "mañanear", a esconderse en los "no se puede", se habrá perdido una oportunidad única para la administración entrante, que inaugura su régimen con un dote impresionante de capital político.

Fox habla de transformación; y transformación exige liderazgo, un sentido de urgencia de hacer lo que se tiene que hacer, sin peros, sin "no se puede". Hacer las cosas "bien" es no dejar para mañana lo que se puede hacer... !hoy!