Todos los americanos se merecen un programa privado como este

Por Carrie Lips

Las cuentas de ahorro privadas producen ingresos superiores a los del sistema de Seguro Social, y los defensores intransigentes del Seguro Social lo saben. Por lo tanto han empezado a sostener que la alternativa de un programa de cuentas personales de retiro es simplemente "demasiado peligrosa para ser puesta a prueba en el mundo real".

Pero el hecho es que, en el mundo real, 5 millones de trabajadores empleados por los gobiernos estatales y locales ya están fuera del sistema de Seguro Social, y una porción muy afortunada de este grupo tiene exactamente la clase de alternativa de cuentas privadas que el Congreso debiera apuntar al proponer modificaciones al Seguro Social.

El sistema de cuentas de retiro personales de los empleados del gobierno en Galveston, Texas, es el que ha atraído la mayoría de la atención de la prensa. Organizaciones como el noticiero ABC y USA Today han contado la impresionante historia de 1.500 empleados de Galveston y de los mejores beneficios que reciben de un plan de inversiones conservador de bajo riesgo. En San Diego, California,  hay  un ejemplo  mejor de los beneficios que puede suministrar un sistema de cuentas personales de retiro, donde 8.000 empleados de la ciudad obtienen más opciones y rendimientos más altos – y por lo tanto mejores beneficios de retiro – al contar con cuentas personales.

¿Cómo fue que Galveston, San Diego y muchas otras ciudades pudieron escapar el agujero negro del Seguro Social? Cuando el sistema fue creado en 1935, la cobertura no fue ofrecida a empleados de los gobiernos estatales y locales. En aquel entonces, el Congreso estaba preocupado con la constitucionalidad del cobro de impuestos por el gobierno federal a los gobiernos estatales. Sin embargo, en los años cincuenta, la ley fue cambiada para darles a los gobiernos locales y estatales la oportunidad de entrar en el Seguro Social   o mantenerse fuera si así lo deseaban. Después, en 1983, la ley fue cambiada de nuevo para prevenir la fuga de más ciudades.

En 1981, sólo dos años antes del último cambio a la ley, la ciudad de San Diego optó por no participar. Los administradores de la ciudad creían que se podría proveer de un mejor trato para los trabajadores con un plan de retiro independiente. La ciudad creó el Plan de Ahorros de Pensión Suplemental (PAPS), un plan obligatorio de contribuciones pre definidas. Mientras los trabajadores de la ciudad se benefician de este programa  que reemplaza al Seguro Social, pueden también participar en otros medios de retiro, igual que cualquier empleado del sector privado. Por ejemplo, mientras que los trabajadores de la ciudad de San Diego son cubiertos automáticamente por el plan de pensión de contribuciónes  pre definidas,  también tienen la opción de invertir en un plan 401(k) como en caulquier otro plan de contribuciones diferidas que ellos elijan.

En el programa PAPS, los participantes como Bob Tilaro, un supervisor de utilidades de 43 años de edad, son requeridos a contribuir el 3 por ciento de sus salarios. Ellos pueden   ir mas allá del requisito mínimo y depositar hasta el  7,5 por ciento de sus salarios en sus cuentas. La ciudad aporta un dólar por cada dólar que ahorra el empleado, dando así,  un incentivo adicional para ahorrar.

Cuando Tilaro empezó a trabajar para la ciudad de San Diego en 1986, tenía escepticismo del plan y contribuyó sólo el mínimo. Después de un año de observar el crecimiento de su cuenta, estimulada por sus rendimientos en sus inversiones, decidió contribuir el máximo. Su decisión de ir mas allá del mínimo no es inusual; más de 85 por ciento de los participantes del plan aprovechan la opción de ahorro adicional.

Cuando el programa comenzó, todos los bienes en las cuentas de ahorro de los empleados de San Diego eran invertidos por el tesorero de la ciudad en bonos de bajo riesgo que rentaban un promedio de 5 a 8 por ciento anual. En 1996, San Diego reestructuró el programa dándole a sus empleados más control sobre sus cuentas y más libertad para invertir. En vez de ser restringidos a inversiones en bonos de bajo riesgo, ahora pueden escoger entre cuatro fondos mutuos adicionales. Los trabajadores de San Diego han cambiado cerca de 50 por ciento de los bienes del programa a fondos mutuos. Desde 1996, una economía floreciente ha ayudado a que estos fondos tengan una tasa de rendimiento con un promedio anual de 14 por ciento.

Cuando Tilaro se jubile a los 65 años de edad, usará los bienes en su cuenta para obtener  ingresos. Asumiendo que su salario anual se mantenga en $44.000 y que sus inversiones rindan a una tasa de 7 por ciento , tendrá en su cuenta, aproximadamente   $630.000 en dólares de 1999 cuando  se retire. Según estimaciones provistas por el administrador de beneficios, por este valor podría comprar una renta vitalicia de $4.200 dólares hoy mismo.

Si Tilaro, en vez, participase en el Seguro Social, recibiría un pago mensual cerca de $1.300 aproximadamente a la edad de su jubilación. Pero para ese tiempo los "baby boomers" estarán dejando la fuerza laboral, y el Seguro Social probablemente tenga serios problemas financieros. Al contrario de programa de San Diego, el Seguro Social usa financiamiento de "pago al salir", que significa que los impuestos de nómina son inmediatamente gastados en pagos de beneficios. Ningún bien es preservado para beneficios futuros. A la vez que la proporción trabajadores / jubilados disminuya, los impuestos de nómina serán insuficientes para cubrir todos los beneficios presentemente legislados. Para el 2034, según la Administración del Seguro Social, los impuestos tendrían que subir del presente 12,4 por ciento, a casi un 18 por ciento nominal, o los beneficios tendrán que ser cortados por lo menos en un 25 por ciento.

Los planes de retiro locales y estatales financian pagos de beneficios futuros, un enfoque fundamentalmente diferente del sistema de "pago al salir" del Seguro Social. El ingreso adicional que es  generado invirtiendo,  por lo menos una porción de la contribución de los trabajadores, permite que los planes de retiro estatales y locales ofrezcan beneficios más altos y más flexibilidad que el Seguro Social.

Los planes estatales y locales varían en quién controla los bienes del programa y quién hace las decisiones de las inversiones. Hay dos tipos principales de sistemas de programas de retiro estatales y locales: los planes contribuciones predefinidas, como los de la ciudad de San Diego, en el cual las personas son propietarias de sus cuentas e invierten sus contribuciones; y los planes de beneficios pre definidos, en los cuales los fondos son puestos juntos e invertidos por un administrador del fondo de pensión y los beneficios son determinados por una fórmula prestablecida.

Mientras que los planes de beneficio predefinido estatales y locales son una gran mejora sobre el Seguro Social, porque sus fondos son en bienes reales que se aprecian en valor, también exhiben una falla importante. El Instituto de Educación Fiduciario estima que al 42 por ciento de tales sistemas de pensiones les es requerido colocar una porción de los fondos invertidos en proyectos que deben ayudar la economía local. Otros sistemas de pensiones prohíben invertir en compañías tabacaleras, o en compañías que producen música o arte estimados desagradables, haciendo que las inversiones se ciñan a criterios políticos en vez de económicos. No debería ser sorprendente que sus rendimientos tiendan a ser mas modestos que en sistemas en los que las personas individuales son propietarias de sus cuentas e invierten en formas que maximizan su ingreso de retiro.

Tilaro, casado con tres hijos, ve a la propiedad en su cuenta como un beneficio y un derecho: "El nuestro es un verdadero programa de retiro, donde uno ve su cuenta crecer y sabe que va a estar ahí. Escucho a la gente hablar sobre el Seguro Social – si va o no va haber suficiente dinero en el futuro – y estoy dichoso de no ser parte de ese sistema. El Seguro Social no presenta las garantías que da el ser dueño de su propio dinero y saber exactamente dónde este se encuentra."

Los que tienen un interés especial en mantener el status quo del Seguro Social malignan propuestas de las cuentas personales de retiro, como imposiblemente complicadas y riesgosas. Pero el programa que se lleva a cabo en  San Diego demuestra lo opuesto: un sistema universal de cuentas personales de retiro no solamente es posible,  sino que también le da a sus participantes seguridad basada en ser dueños de sus cuentas de inversión.