Salvemos a Argentina y Turquía

por Steve H. Hanke

Steve H. Hanke es profesor de economía aplicada en la Universidad Johns Hopkins y Senior Fellow del Cato Institute.

Los "bomberos" del Fondo Monetario Internacional están muy ocupados tratando de salvar a Argentina y Turquía.  Recientemente esta institución confirmó un paquete de 10 mil millonesde dólares para Turquía y otro paquete de 20 mil millones de dólares para Argentina.  Pareciera increíble que desde hace un año, estos dos países han sido considerados por el FMI como clientes modelo.

Por Steve H. Hanke

Los "bomberos" del Fondo Monetario Internacional están muy ocupados tratando de salvar a Argentina y Turquía.  Recientemente esta institución confirmó un paquete de 10 mil millonesde dólares para Turquía y otro paquete de 20 mil millones de dólares para Argentina.  Pareciera increíble que desde hace un año, estos dos países han sido considerados por el FMI como clientes modelo.

Los problemas actuales de Argentina comenzaron hace un año.  Para aliviar la crisis, el gobierno adoptó un plan económico preparado por el FMI, basado en un programa tipo de consolidacion fiscal, incluído el aumento de impuestos.  A todos nos hicieron creer que este programa traería más confianza, bajaría las tasas de interés y propiciaría una expansión económica.

Pero mientras el gobierno y el FMI negociaban el paquete de "ayuda", las tasas de interés en los Estados Unidos, en la zona Euro e incluso en el Japón, estaban subiendo. ¿Cómo un programa de consolidación fiscal podría bajar las tasas de interés en Argentina cuando en el resto del mundo estaban subiendo?  El plan había creado grandes espectativas, pero pronto Argentina se encontró cara a cara con una crisis de confianza, la cual hizo que los precios subieran aún más.  Como resultado la crisis empeoró.

Desde 1991, Argentina ha utilizado la "convertibilidad", un término poco común para un sistema sui géneris.  A pesar de que este sistema monetario se parece a una caja de conversión y es mejor que el régimen anterior, es muy diferente al sistema ortodoxo.  La Ley de Convertibilidad, le permite al Banco Central imprimir pesos respaldados por el 100% de sus reservas en dólares.  Cuando las reservas del Banco Central exceden sus pasivos monetarios, el vínculo entre entre las reservas extranjeras y la base monetaria se rompe.  La convertibilidad también le permite al Banco Central convertirse en prestatario de última instancia en algunas ocasiones limitadas, regular los requerimientos de reserva de bancos comerciales y retener hasta una tercio de las reservas en dólares para pagar los pasivos en forma de bonos expedidos por el gobierno Argentino.

Fue inevitable que debido a estas diferencias con el sistema ortodoxo el resultado de la unificación del peso y el dólar no fuera una medida exitosa.  A pesar  que el cambio entre el peso-dólar se ha mantenido fijo en uno a uno, han habido especulaciones sobre una devaluación del peso, causando que las tasas de interés en pesos sean más altas que las tasas de interés en dólares en Argentina.

Para solucionar este problema, Argentina debería elimininar el peso y dolarizar totalmente su economía.  Las tasas de interés bajarían sustancialmente, tal como ha sucedido en El Salvador, que aprobó una ley de integración monetaria autorizando una dolarización total.

Turquía es otro ejemplo de fracaso generado por el FMI, ya que generó que las tasas de interés interbancarias se elevaran casi un 2000% en una noche.  Turquía, tal como Argentina antes de 1991, tiene una historia de inflación alta, alrededor de un 80% anual durante la década de los 90.  La situación empeoró aún más en diciembre de 1999, cuando Turquía aceptó un préstamo de 4 billones de dólares del FMI con el fin de reducir la inflación.  La base de este programa le permite a la lira turca irse depreciando lentamente frente a una canasta de euro-dólares.

La caracterísitica peculiar de este arreglo es un requerimiento impuesto por el FMI y consiste en 0que el banco central deberá controlar el nivel de sus activos domésticos netos (ADN). Por lo tanto la única forma en que el nivel de la base monetaria pueda cambiar es por medio de las transacciones extranjeras en el banco central.

Lo anterior pareciera como una caja de conversión, pero no lo es y ni siquiera tiene una ley que lo respalde. ...Desde 1961, Turquía ha firmado 17 acuerdos con el FMI y los  ha incumplido todos, lo cual demuestra el fracaso.  De hecho, el nuevo arreglo solo funcionó bien mientras el banco central siguió las reglas como si hubiera una caja de conversión. La inflación y las tasas de interés bajaron mucho, pero luego confrontadas con flujos externos de reservas extranjeras, el banco central decidió romper las reglas en noviembre 17.  Para compensar la baja en el componenete extranjero de la base monetaria, empezó a bombear el componenete doméstico de la base,  inyectando liquidez en el sistema.  Como resultado el ADN  se extendió al final de diciembre por más de 3 billones de dólares.

Turquía debería cambiar su versión de caja de conversión e instalar un mecanismo genuino, mediante una ley de caja de conversión ortodoxa que prohiba al banco central convertirse en prestatario de última instancia.  Para darle credibilidad, el gobierno debería garantizar la convertibilidad a una tasa predeterminada frente a una canasta de euro-dólares.  Estas acciones serán un incentivo para que el gobierno se adhiera a la ley de caja de conversión.  Si se desvaloriza, entonces será penalizado.

A menos que se sigan estas propuestas, Argentina y Turquía seguirán en problemas y seguramente la ayuda del Fondo Monetario Internacional fallará de nuevo.