¿Reautorizar o cerrar el banco de exportaciones e importaciones?
por Ian Vásquez
Testimonio de Ian Vásquez Director del Proyecto Sobre la Libertad Económica Global del Cato Institute Sobre
Por Ian Vásquez
Testimonio de Ian Vásquez Director del Proyecto Sobre la Libertad Económica Global del Cato Institute Sobre el Banco de Exportaciones e Importaciones (Export-Import Bank) Ante el Sub Comité de Política Monetaria y Comercio Internacional del Comité de Servicios Financieros de la Cámara de Representantes de los Estados Unidos.
El
Presidente George W. Bush ha pedido un recorte del 25 por ciento en
el financiamiento del Banco de Exportaciones e Importaciones, que
otorga préstamos, garantías y seguros que benefician a exportadores
estadounidenses. Los recortes propuestos son un buen comienzo, pero
el Congreso debe ir mucho más lejos al reconocer que las razones para
usar crédito del Banco no justifican su nivel actual de autorizaciones.
Las dos razones principales del banco -que debe dar apoyo donde el
sector privado no lo da o donde los exportadores estadounidenses se
enfrentan a competencia subsidiada- son ilusorias.
El
banco y quienes lo apoyan citan un número de razones por las que la
agencia de crédito beneficia a los EE.UU, desde los empleos que genera,
hasta que debe mantener la competitividad Norteamericana. Pero, por
el hecho de que el Banco toma recursos de la economía estadounidense
y los desvía hacia usos menos eficientes, determinados políticamente,
su intervención provoca distorsiones en la economía nacional e impone
costos de oportunidad que son seguramente más altos que el valor agregado
de la intervención del banco.
Más
aún, los créditos de exportación subsidiados no crean empleos ni afectan
notablemente el nivel del comercio. De hecho, sólo aproximadamente
un 1.5 por ciento de todos los bienes y servicios estadounidenses
exportados son respaldados por el Banco Ex-Im -un porcentaje demasiado
bajo como para tener un impacto en el comercio. Por tal razón, aquellos
que erróneamente ven el déficit comercial de los EE.UU. como un signo
de debilidad y no de fortaleza, no deben de esperar que el Banco Ex-Im
corrija el mal percibido. Como señaló la Oficina General de Contabilidad,
"Los programas del Eximbank no pueden producir un cambio substancial
en la balanza comercial de los Estados Unidos."[1]
Hay otros factores que tienen mucha más influencia en los empleos
y en el comercio, como indicó recientemente el Servicio de Investigación
del Congreso.
La mayor parte de los economistas duda (.) que una nación pueda aumentar, a la larga, su bienestar a través del subsidio de las exportaciones. Las políticas económicas dentro de países individuales son los principales factores que determinan las tasas de interés, flujos de capital y tipos de cambio, que luego determinan el nivel general de exportaciones de la nación. Esto significa que, a nivel nacional, el financiamiento subsidiado de exportaciones simplemente mueve la producción de un sector a otro dentro de la misma economía, en lugar de agregar al nivel general de actividad económica, y subsidia el consumo extranjero a expensas de la economía doméstica. Esto también sinifica que promover exportaciones a través de financiamiento subsidiado, o de seguros respladados por el gobierno, no va a elevar permanentemente el nivel de empleo en la economía, sino alterará la composición del empleo entre los varios sectores de la economía[2].
Por
lo tanto, el Banco beneficia a firmas particulares y a sus accionistas
a costas de los contribuyentes y de la gran mayoría de exportadores
estadounidenses que no reciben los subsidios de la agencia. Cuando
se escrutinan las justificaciones que da el banco, como el "fracaso
del mercado" o "juego nivelado", es difícil encontrar razones para
financiar este tipo de asistencia gubernamental a corporaciones.
El crédito gubernamental y el mercado
Uno
de los principales razonamientos para usar recursos del Banco Ex-Im
es que la agencia provee servicios donde el sector privado no puede,
o no quiere, hacerlo debido a que percibe un riesgo muy alto. Sin
embargo el Banco ha estado otorgando gran parte de sus préstamos,
garantías y seguros a países como China, México y Brazil, que han
tenido poca dificultad para atraer inversión privada. Como demuestra
la Tabla 1, diez países representan el 50 por ciento del total de
la exposición crediticia de la agencia. La Tabla 2 indica que el patrón
no cambió en el año fiscal 2000.
|
Tabla 1 |
||
País |
Exposición |
Porcentaje del total |
|
1.
China |
6,197,191,835 |
10.06 |
|
2.
México |
4,500,777,599 |
7.31 |
|
3.
Brasil |
3,576,223,094 |
5.81 |
|
4.
Turquía |
3,523,429,372 |
5.72 |
|
5.
Indonesia |
2,826,993,322 |
4.59 |
|
6.
Arabia Saudita |
2,526,989,512 |
4.10 |
|
7.
Corea |
2,389,778,130 |
3.88 |
|
8.
Rusia |
2,075,983,958 |
3.37 |
|
9.
Venezuela |
1,833,180,504 |
2.98 |
|
10.
Filipinas |
1,756,985,326 |
2.85 |
TOTAL |
31,207,532,652 |
50.67 |
Cobertura total: |
61,595,682,783 |
|
|
Fuente:
Reporte anual del Banco de Exportaciones e Importaciones
para el año 2000 (Washington, D.C.: Export-Import Bank, 2000) |
||
|
Tabla 2 |
||
País |
Total de Autorizaciones |
Porcentaje del total |
|
1.
México |
1,454,768,716 |
11.51 |
|
2.
Turquía |
1,247,240,959 |
9.87 |
|
3.
Malasia |
837,215,177 |
6.63 |
|
4.
Taiwán |
607,848,319 |
4.81 |
|
5.
Arabia Saudita |
551,227,643 |
4.36 |
|
6.
Tailandia |
502,615,344 |
3.98 |
|
7.
China |
498,339,026 |
3.94 |
|
8.
Brasil |
487,064,993 |
3.85 |
|
9.
Venezuela |
371,945,750 |
2.94 |
|
10.
Corea |
336,629,641 |
2.66 |
TOTAL |
6,894,896,068 |
54.56 |
Total de autorizaciones: |
12,637,061,926 |
|
|
Fuente: Reporte anual del Banco de Exportaciones e Importaciones
para el año 2000 (Washington, D.C.: Export-Import Bank, 2000) |
||
En
pocas palabras, la actividad del Ex-Im refleja bastante la de los
mercados privados de crédito. Esto fue así incluso durante la crisis
financiera asiática, que interrumpió el comercio y los flujos privados
de capital, a pesar de que el Banco dice que sus préstamos en ese
momento jugaron un papel crucial en la recuperación de los países
afectados. Al contrario, el economista William Cline señala que el
Banco sólo otorgó bastante crédito de corto plazo en Corea, pero que
esa política "no tuvo mucho éxito en otras partes de la región". Aunque
los méritos de esa política son dudosos, Cline agrega que las "operaciones
de largo plazo [de la agencia] no se han usado mucho para propósitos
de estabilidad sistémica y, discutiblemente, han sido pro-cíclicas
y no contra-cíclicas"[3].
En
el mejor de los casos, el Banco otorga financiamiento a países que
no han tenido problemas obteniendo crédito y en muchos casos simplemente
desplaza inversión privada al financiar proyectos que igual se hubieran
realizado. En el peor de los casos, la agencia garantiza exportaciones
que no debían ser financiadas y de otra manera no hubieran recibido
apoyo. En efecto, la falta de financiamiento del sector privado en
términos aceptables no es un ejemplo de fracaso del mercado sino una
importante señal que éste envía sobre el panorama de un proyecto o
el régimen de inversión de un país. En los casos donde el Banco otorga
crédito en países que mantienen malas políticas, está desincentivando
a esos países a que tomen las reformas necesarias para atraer genuinamente
capital privado. Cuando las agencias de crédito para exportaciones
ignoran el ambiente de política económica, el desarrollo económico
empieza a sufrir. En 1969, la Comisión Pearson, que evaluó las políticas
internacionales de desarrollo, advirtió de ese peligro.
Más de un proyecto rechazado por el Grupo del
Banco Mundial en términos económicos ha sido prontamente financiado
por un crédito de exportación. Este es el aspecto más desafortunado
del financiamiento a exportaciones: provee una manera que temporalmente
no es dolorosa de financiar proyectos concebidos por empleados civiles
demasiado optimistas, por políticos más preocupados por las ventajas
políticas inmediatas que por los problemas económicos potenciales
del futuro y por vendedores inescrupulosos de los fabricantes de equipo
de capital en países desarrollados.[4]
Por
supuesto, el resultado de esta práctica es deuda en lugar de desarrollo.
En el peor de los casos, la acumulación de deuda se vuelve impagable
y su reducción debe ser cubierta por quienes pagan impuestos en occidente
y que financiaron a las agencias de crédito desde el principio. La
iniciativa actual de condonación de deuda encabezada por el Banco
Mundial y el Fondo Monetario Internacional ha identificado 41 países
pobres altamente endeudados que no pueden pagar sus deudas externas.
En muchos casos, el crédito de las agencias oficiales de exportación
conforma una alta proporción de la deuda[5].
Dado que la mayoría de esos países altamente endeudados está en el
África sub-Sahariana, es especialmente preocupante que el Banco Ex-Im
haya expandido significativamente sus operaciones en esa región en
los últimos años y que planee seguir con esa tendencia. En efecto,
los 14 países sub-Saharianos que han recibido crédito del Ex-Im en
los últimos tres años clasifican muy bajo en términos de libertad
económica y diez de ellos están en las listas de países altamente
endeudados del Banco Mundial y del FMI.
El
Banco Ex-Im mina la propagación de mercados libres y desarrollo económico
de otras maneras. Por ejemplo, una porción grande del crédito de la
agencia sirve para financiar a prestatarios del sector público; en
1999, un 45 por ciento del crédito del Ex-Im financió a este sector[6].
Numerosas garantías de préstamo a los monopolios estatales mexicanos
de petróleo y de electricidad, préstamos al Banco Coreano de Desarrollo
y garantías a Air China durante los últimos años definitivamente no
han acelerado el movimiento hacia el mercado y su provisión envía
un mensaje contradictorio a los países en los que Estados Unidos supuestamente
desea promover reformas de libre mercado.
Así,
mientras los mercados privados de crédito no son perfectos, las consecuencias
no intencionadas del crédito subsidiado son grandes y, como señaló
mi colega William Niskanen, presidente del Consejo de Asesores Económicos
durante el gobierno de Reagan, "Cualquier efecto de una falla del
mercado es casi seguro que será pequeño y pasajero a comparación de
los efectos de un fracaso gubernamental".[7] Esos efectos
incluyen el hecho de que las operaciones del Ex-Im son a menudo dañinas
para el desarrollo económico, desplazan el financiamiento del sector
privado, imponen costos de oportunidad "potencialmente significantes"[8],
financian firmas en el extranjero que compiten con firmas estadounidenses,
y politizan el mercado al proveer a unas cuantas empresas préstamos
y garantías gubernamentales. De hecho, como muestra la Tabla 3, las
diez empresas norteamericanas que más se benefician con préstamos
y garantías de largo plazo del Ex-Im reciben el 86 por ciento de esos
servicios del Banco. Sólo a Boeing le correspondió el 43 por ciento
de los préstamos y las garantías de largo plazo del Ex-Im para el
año fiscal 2000. En contraste, negocios pequeños recibieron únicamente
un 18 por ciento de los egresos del Ex-Im. Pero aún si más recursos
se dirigieran a empresas pequeñas, el Ex-Im no podría evitar los efectos
perversos que han acompañado a los préstamos que ha hecho a clientes
más grandes.
En
resumen, si el sector privado no le otorga crédito o seguro a un proyecto,
probablemente hayan buenas razones para que eso suceda y pocas para
que el Ex-Im intervenga. Tampoco debe el Banco jugar un papel si el
sector privado está dispuesto a dar financiamiento o si lo está contemplando.
|
Tabla 3 Los diez beneficiarios más importantes de los préstamos y garantías de
largo plazo del Banco Ex-Im Año fiscal 2000 |
|||
Compañía Estadounidense |
Ingresos* |
Total (Préstamos y Garantías) |
Porcentaje del Total |
|
1.
Boeing Co. |
$51,321 |
$3,384 |
43.1 |
|
2.
Bechtel International |
$14,300 |
$1,475 |
18.8 |
|
3.
Varian Associates
Inc. |
$704 |
$674 |
6.6 |
|
4.
United Technologies
(1) |
$256,583 |
$334 |
4.3 |
|
5.
Willbros
Engineers |
$314 |
$200 |
2.5 |
|
6.
Halliburton
Co. (2) |
$11,944 |
$172 |
2.2 |
|
7.
Raytheon
Engineers & Constructors |
$16,895 |
$150 |
1.9 |
|
8.
Enron Development
Corp. |
$100,789 |
$132 |
1.7 |
|
9.
General Electric
Co. |
$129,853 |
$127 |
1.6 |
|
10.
Schlumberger
Technology Corp. |
$10,034 |
$87 |
1.1 |
|
TOTAL |
|
$6,735 |
85.9 |
|
GRAN TOTAL |
|
$7,844 |
|
|
* En millones de dólares estadounidenses Fuentes: Reporte anual del Banco de Exportaciones e
Importaciones para el año 2000 (Washington, D.C.: Export-Import
Bank, 2000); y los reportes anuales para el 2000 de las compañías
listadas. Notas: (1)
La cifra de United Technologies incluye préstamos y garantías
para Sikorsky Aircraft Corp., que es una subsidiaria de United
Technologies. (2)
La figura para Halliburton Co. incluye préstamos y garantías
para Brown and Root International, Inc., subsidiaria de Halliburton
Co. |
|||
Usando el Crédito Gubernamental para Nivelar el Terreno de Juego
La
otra razón fundamental para el financiamiento del Banco Ex-Im es contrarrestar
la competencia subsidiada que a veces enfrentan las firmas estadounidenses.
Aunque las compañías norteamericanas no debieran tener que competir
en un mundo en el que sus competidores reciben apoyo de sus gobiernos,
las políticas de los Estados Unidos deben de ser consistentes con
la meta de mantener una economía nacional próspera y no de promover
el bienestar de grupos particulares. Afortunadamente, Europa y Japón
ya están reevaluando la utilidad de sus políticas de exportaciones
subsidiadas.[9]
Los cada vez más pobres desempeños económicos de los países de Europa
Occidental y de Japón en comparación con los de Estados Unidos argumentan
en contra de que EE.UU. adopte el tipo de políticas -incluyendo más
programas caros de financiamiento de exportaciones- que han impedido
el crecimiento en esos países.
Es
importante reconocer, sobre todo, que mucho del crédito del Ex-Im
ayuda a firmas estadounidenses que no se enfrentan a competencia subsidiada
por gobiernos extranjeros. Por ejemplo, en el año fiscal 1999, sólo
un 18 por ciento de los préstamos y garantías a mediano y largo plazo
fue usado para contrarrestar la competencia respaldada por créditos
gubernamentales, lo cual representa US$6.3 mil millones de la actividad
del Banco. En el mismo año, sólo el 15 por ciento (US$89 millones)
de los seguros a mediano plazo del banco fue usado para contrarrestar
competencia extranjera apoyada oficialmente.[10]
Esas cifras sugieren que el banco podría reducir sus actividades significativamente
sin afectar su misión de combatir la competencia extranjera subsidiada.
Ya que el crédito del Banco Ex-Im para compañías que no se enfrentan
con este tipo de competencia injusta no puede ser justificado en términos
económicos, la propuesta de la administración Bush de recortar el
financiamiento del Banco en un 25 por ciento se debe ver como un punto
de partida, incluso por aquellos que creen que la agencia tiene un
rol legítimo en contrarrestar exportaciones extranjeras subsidiadas.
Cuando menos, entonces, el Banco de Exportaciones e Importaciones
se debe limitar a financiar exportaciones que cumplen con estos criterios.
Pero
la idea de que Estados Unidos sufre por un terreno de juego que no
está nivelado es cuestionable. EE.UU. exporta aproximadamente US$
1 billón en bienes y servicios por año. El Banco Ex-Im sólo respalda
unos $15.5 mil millones de esa cantidad, o sea un 1.5 por ciento del
total de las exportaciones, del cual sólo parte compite contra subsidios
extranjeros. Cuando sólo una fracción de un uno por ciento de las
exportaciones norteamericanas tiene competencia apoyada por agencias
de crédito extranjeras, es difícil concluir que la economía estadounidense
está amenazada por un terreno de juego inclinado en su contra.
Retirar
al Banco Ex-Im del todo puede reducir las ganancias de algunas corporaciones
grandes que han recibido la mayor parte del financiamiento de la agencia
durante años. Pero sin duda, firmas como Raytheon y Enron -que tienen
ventas anuales de mas de $16 y $100 mil millones respectivamente-
pueden acoplarse a un mundo sin los subsidios del Ex-Im. De la misma
manera, a las pequeñas empresas que no tienen acceso a los vastos
recursos financieros de las grandes corporaciones, parece que les
está iendo bien sin la ayuda del Banco. La agencia apoya sólo 2000
negocios pequeños, que es más o menos un 1 por ciento de todas las
firmas exportadoras pequeñas y medianas.
Si
la meta es ayudar a los exportadores de Estados Unidos, hay otras
maneras preferibles de lograrlo; específicamente, haciendo más competitiva
la economía estadounidense. Los niveles de impuestos, regulaciones
y la complejidad del código fiscal son citados rutinariamente como
factores que impiden la competitividad de las firmas americanas. Como
señaló un reporte de Price Waterhouse, "El sistema de EE.UU. también
ha divergido de las políticas y prácticas de otros de los principales
países-muchas veces a detrimiento de negocios estadounidenses luchando
por competir en mercados extranjeros."[11]
Por lo tanto, hay mucho que el gobierno puede hacer para ayudar al
sector empresarial. Yo sugiero que se empiece por eliminar los $65
mil millones de dólares de beneficencia corporativa que existe en
el presupuesto federal -del cual forma parte el Ex-Im- una movida
que puede generar suficientes ahorros como para eliminar el impuesto
sobre ganancias de capital y el impuesto federal sobre el patrimonio.
Conclusión
Llegó
el momento de que el Congreso retire al Banco de Exportaciones e Importaciones
en reconocimiento de que no tiene relevancia en una economía mundial
cada vez más libre. El banco beneficia a un número pequeño de firmas
a costas del resto de nosotros. No corrige los así llamados fracasos
del mercado, sino provoca efectos perversos en casa y en el extranjero,
incluyendo la imposición de costos de oportuniad y los desincentivos
a las reformas de mercado. El pequeño porcentaje de exportaciones
en que el Banco Ex-Im ayuda a contrarrestar la competencia extranjera
subsidiada demuestra, aún más, que la economía de EE.UU. no sufre
por la falta de un terreno de juego nivelado. Y lo más importante,
el Congreso no debe de financiar este juego de suma negativa porque
la Constitución no autoriza en ninguna parte que se usen fondos de
los contribuyentes para beneficiar a grupos favorecidos políticamente.
[1]. Jay Etta Hecker, "Export-Import Bank: Key Factors in Considering Eximbank Reauthorization," Testimony before the Subcommittee on International Finance of the Committee on Banking, Housing, and Urban Affairs of the U.S. Senate, July 17, 1999, p. 6. Para un reporte sobre el actual déficit comercial, ver Daniel T. Griswold, "America's Record Trade Deficit: A Symbol of Economic Strength," Cato Institute Trade Policy Analysis no. 12, Febrero 9, 2001.
[2]. James K. Jackson, "Export-Import Bank: Background and Legislative Issues", Congressional Research Service Report for Congress 98-568E, Enero 19, 2001, p. 5.
[3]. William R. Cline, "Ex-Im, Exports, and Private Capital: Will Financial Markets Squeeze the Bank?" en Gary Clyde Hufbauer and Rita Rodriguez, eds., The Ex-Im Bank in the 21st Century: A New Approach? (Washington: Institute for International Economics, 2001), p. 102.
[4]. Lester B. Pearson, Partners in Development: Report of the Commission on International Development (New York: Prareger, 1969), citado en Patricia Adams, Odious Debts (Toronto: Earthscan, 1991), pp.84-5.
[5]. Ver Friends
of the Earth et al., "A Race to the Bottom: Creating Risk, Generating
Debt, and Guaranteeing Environmental Destruction", Marzo 1999, p.
35.
[6]. John Lipsky, "Can Trade Finance Attract Commercial Banks?" en The Ex-Im Bank in the 21st Century, p. 207
[7] William A. Niskanen, "Should Ex-Im Bank be Retired?" en The Ex-Im Bank in the 21st Century, p. 193
[8]. "Export-Import Bank: Background and Legislative Issues." p. 5.
[9]. Peter C. Evans y Kenneth A. Oye, "International Comptetition: Conflict and Cooperation in Government Export Financing", en The Ex-Im Bank in the 21st Century, pp. 154-55
[10]. Export-Import Bank. 2000 Annual Performance Report, capítulo 1, pp. 2-3, disponible en http://www.exim.gov/annperf00.html.
[11] . Price Waterhouse, "Taxation of U.S. Corporations Doing Business Abroad: U.S. Rules and Competitiveness Issues." Ver también, National Foreign Trade Council, "The NFTC Foreign Income Project: International Tax Policy for the 21st Century," NFTC, Marzo 25 de 1999 y testimonio de Bob Perlman (Intel Corporation) ante el Comité de Finanazas del Senado, Marzo 11 de 1999. Perlman afirma que "Si yo hubiera sabido al fundar Intel . . . lo que se ahora acerca de las reglas tributarias internacionales, hubiera aconsejado que la compañía madre se estableciera fuera de los Estados Unidos. Esto refleja la realidad de que nuestro código tributario le resta ventaja a las multinacionales simplemente porque la empresa madre es una corporación estadounidense."
Ian Vásquez es el Director del Proyecto Sobre Libertad Económica Global del Cato Institute.
Traducido por Constantino Díaz-Durán para el Cato Institute.