Proyecto sindical: Atentado contra Chile

Por José Piñera

Este es un extracto de mi editorial publicado en Economía y Sociedad en Diciembre de 1995 frente al proyecto de reforma sindical presentado entonces por el presidente Frei y que ahora esta a punto de aprobarse en el Senado, tras haberle dado el gobierno "suma urgencia" en vísperas de la eleccion presidencial. Detener la aprobación de esta barbaridad debería ser la primera prioridad de toda persona pensante en Chile. Deje de lado todo lo que esta haciendo y concentrese totalmente en crear opinión, llamar a senadores, importunar a ministros, alentar a sus dirigentes gremiales, escribir cartas al diario, enviar emails urbi et orbe, etc. Será la decision mas rentable -privada y socialmente- que habrá adoptado en mucho tiempo. Nosotros nos declaramos en "estado de alerta permanente", como decían los viejos cracks sindicales.

El 12 de enero de este año, el gobierno del Presidente Frei envió un proyecto de ley al Congreso que dinamita dos de los cuatro pilares del esquema sindical que existe en Chile: la negociación por empresa y la huelga no monopólica.

Si se aprueba este proyecto, los otros dos pilares -la despolitización de las negociaciones colectivas y la libertad sindical- caerán poco después de los otros, como cae una mesa de cuatro patas cuando se quiebran dos de ellas.

Desde su instauración en 1979, el Plan Laboral -leyes sobre sindicatos y negociación colectiva- ha demostrado que crea empleos, permite alzas de remuneraciones de acuerdo al incremento de la productividad y promueve la paz social. En los últimos años se ha reconocido su contribución a la modernización del mundo del trabajo y en el exterior muchos países lo quieren imitar. Entonces, ¿por qué el gobierno Frei subitamente decide desmantelar un esquema que funciona tan bien?

Clientelismo

El economista Jorge Desormeaux pone el dedo en la llaga al identificar al "cliente" que el gobierno quiere mantener contento con este proyecto -y no es precisamente al trabajador: "Se ha endiosado a la CUT... Esta es una asociación absolutamente minoritaria de la fuerza laboral".

El Instituto Libertad y Desarrollo, después de un riguroso y detallado análisis del proyecto, afirma que la aprobacion de este sería "uno de los peores retrocesos que puede experimentar nuestra economía". Esta legislación, concluye, es "incompatible con el funcionamiento de una moderna economía de mercado". ILD observa que "los perjudicados directos son los propios trabajadores y muy especialmente los desempleados". Argumentos similares de crítica al proyecto ha expresado el profesor de la Universidad Católica, y experto en economia laboral, Fernando Coloma.

Los principales impulsores de la reforma sindical podrían leer con atencion lo que dice un reciente editorial de El Mercurio: "La puesta en marcha del Plan Laboral de los años ochenta ha sido la base de los logros que en la actualidad exhibe el mercado del trabajo".

Como lo señalan los industriales chilenos agrupados en la Sociedad de Fomento Fabril: "Este es un intento desesperado por salvar al movimiento sindical de cúpula, el que no ha sido capaz de renovarse... El proyecto de ley es totalmente contradictorio con los objetivos económicos expresados por el gobierno".

En efecto, esta reforma pretende cambiar el actual sistema de negociación colectiva por empresa y sin huelgas monopólicas por uno que permite huelgas sectoriales sin derecho a reemplazar a los huelguistas. Los empresarios ya no negociarán con sus propios dirigentes sindicales de base sino que probablemente con activistas de la CUT.

El desabastecimiento y las alteraciones al orden público producirán entonces una presión insostenible para que intervengan el diputado del distrito, el senador de la circunscripción, el intendente regional, y al final el ministro del Trabajo e incluso el propio presidente. Se habrá vuelto a la politización del mundo del trabajo que tanto daño le hizo al país. Las remuneraciones ya no dependerán de la productividad en la empresa sino de la fuerza de presión política del gremio huelguista frente al gobierno.

Todo esto significa que un conflicto sobre remuneraciones llevara a la paralización total no sólo de la producción de una o varias empresas, sino que incluso de la distribución de stocks para cumplir compromisos ya contraídos. ¿Quién va a explicarle a los importadores japoneses que no recibirán su pedido hasta que termine la huelga? ¿Quién va a convencer después a los compradores extranjeros que adquieren 14.000 millones de dolares en productos chilenos, cuya confianza hemos ganado como país después de veinte años de dedicado esfuerzo de empresarios y trabajadores, que Chile sigue siendo un proveedor confiable?

Como sostiene Juan Riveros, uno de los empresarios con mayor experiencia en el campo laboral, y presidente de la Asociación de Industrias Metalúrgicas y Metalmecánicas: "Este proyecto es una vuelta al pasado". Riveros advierte que una legislación de esta naturaleza -la que podría resultar en decenas de miles de huelguistas en movilizaciones- "puede crear una situación similar a la vivida en la epoca de 1968 y 1970, cuando se produjo un gran numero de tomas".

El Presidente Frei Ruiz-Tagle debería meditar en lo que le ocurrio en la decada del sesenta a su padre, el Presidente Frei Montalva. Sergio Molina, actual ministro de Educación y alto funcionario en el gobierno de Frei Montalva, lo ha descrito en su libro "El proceso de cambio en Chile: la experiencia 1965-1970" (1972): "La CUT tuvo gran influencia en la dirección del movimiento sindical, especialmente por su gravitación sobre los sindicatos de las grandes empresas. Estos servían como punta de lanza para quebrar la política de remuneraciones impulsada por el gobierno, provocando largos y sucesivos conflictos".

"Reforma regresiva"

La Camara Chileno-Norteamericana de Comercio (AMCHAM), que agrupa a 510 empresas y que constituye lo mas cercano a un gremio que represente la inversión extranjera en Chile, sostuvo a traves de su presidente Claudio Garcia: "La iniciativa se hace más difícil de comprender cuando en el país se aprecia una tasa de desocupacion muy baja, un crecimiento constante de los salarios reales y un ambiente de tranquilidad laboral, excepto, esto último, en el sector público". Agregó que este proyecto puede dificultar las posibilidades de que el Congreso norteamericano apruebe un "fast track" para negociar por la vía rápida el ingreso de Chile al Nafta y lo calificó de "reforma regresiva" que crea un ambiente de inestabilidad que podria "ahuyentar" la inversion extranjera.

Como dijo Vaclav Klaus, el primer ministro de la Republica Checa, "Las manifestaciones visibles del fracaso de las reformas de Europa Occidental incluyen una tasa de desempleo excesiva y socialmente explosiva, la que parece responder poco a los cambios en la tasa de crecimiento económico y los ciclos económicos. La principal causa no yace en el exceso de oferta de trabajo, ni en una falta de demanda de trabajo, ni en la inmigración, ni en la ausencia de progreso tecnológico, ni en las importaciones excesivas de productos del sudeste asiático, ni en el trabajo barato de Europa del Este. El factor que más se acerca a explicar este problema es la tasa, excesivamente elevada, de los salarios domésticos con relación a la productividad de la fuerza de trabajo. La tasa de salario es alta porque se ha alejado de su fundamento microeconómico al nivel de la empresa, para ser determinada, en su lugar, a un nivel macroeconómico, entre el Estado y los sindicatos" (The Economist, 10.6.94).

Esa es la clave. Porque en gran parte de Europa los mercados laborales simplemente no funcionan como tales, se han generado niveles altísimos de desempleo (en España la tasa de desempleo supera desde hace años el 20% y es de mas de 40% a nivel juvenil; ¡bajo un gobierno socialista!).

Debate esteril e inoportuno

Aunque la retórica del gobierno intente justificar este proyecto como uno de "progreso social", a la larga no se podrá ocultar que favorece a la cupula sindical en desmedro de la inmensa mayoría de los trabajadores y especialmente de los que buscan trabajo y no lo encuentran.

Hay quienes dicen que esta propuesta no sera aprobada. Por lo tanto, no tendría importancia que haya sido enviada al Congreso. No es así.

Primero, incluso si el proyecto es rechazado, el país se enfrascara en un debate esteril. Segundo, la señal hacia los inversionistas extranjeros esta dada con la sola presentacion del proyecto. Tercero, se pierde el tiempo y la energía del gobierno y de la clase política en proyectos que desvían el debate de los temas pendientes donde si se requieren, y con urgencia, soluciones: la crisis de la salud, la mala calidad de la educación, los cuellos de botella de infraestructura y la penetración de la droga.

El proyecto del gobierno habría constituido un grave error en cualquier momento. En estos tiempos de crisis en América Latina es además insólitamente inoportuno. Como sostuvo el jefe para Latinoamerica del Banco Mundial, el economista Sebastián Edwards, en su última visita a Chile: "Para reforzar la diferenciación de Chile frente a los inversionistas extranjeros, las autoridades deberían entender que estos meses son particularmente turbulentos... se debe ser muy cuidadoso en enviar las señales adecuadas a los inversionistas. La ley de reformas laborales enviada recientemente al Congreso no apunta en esa línea".

Hace unas semanas, la televisión chilena mostró dos escenas. A las dos de la mañana, en el Congreso argentino, un ministro (Domingo Cavallo) imploraba a los parlamentarios que le aprobaran una ley que introducía alguna flexibilidad laboral en el sector de la pequeña y mediana empresa (la que tienen todas las empresas chilenas desde hace 16 años). En los mismos días, dos ministros (Jorge Arrate y Genaro Arriagada) promovían, en la Camara de Diputados chilena, debilitar la misma legislacion laboral que ha hecho de Chile un país modelo en esta área y por la cual las actuales autoridades reciben elogios en sus viajes al extranjero. Lo que Chile tiene y pretende destruir, Argentina (y muchos otros países) lucha denodadamente por obtener.

Mirando hacia adelante

Por último, hay que destacar que si hay problemas, de otra naturaleza, en el área laboral que requieren soluciones. Como lo demuestra la experiencia concreta de un empresario del rubro metalmecánico, que al establecer un sistema individual y total de remuneración variable de hecho ha transformado a cada uno de sus trabajadores en un microempresario, hay innovaciones que encuentran múltiples trabas en la actual legislacion (concepto, topes y distribucion de horas extraordinarias; limitaciones a los trabajos de tiempo parcial; sistema arcaico de indemnizaciones, etc.).

Después de casi 15 años en que no se han hecho avances liberalizadores en el mercado del trabajo, ha habido cambios -entre otros, la mayor participación de la mujer en la fuerza de trabajo, la tendencia al trabajo parcial y en el hogar, las nuevas tecnologías computacionales que permiten asignar tareas y bonos por objetivos a cada trabajador- que aconsejan flexibilizar aún mas las leyes laborales para adaptarlas a estas nuevas realidades.

Pero lo mas urgente es integrar a amplios sectores -médicos, enfermeras, profesores- a mercados laborales competitivos para que cada uno pueda obtener remuneraciones de acuerdo a su productividad, las que en muchos casos seran muy superiores a las actuales. Los problemas graves en el mercado del trabajo están hoy en día en el sector público y no en el privado.

Una políitica laboral marcada por el signo de la libertad y la justicia no es aquella que nos hace retroceder a los años sesenta, sino la que nos permite avanzar hacia los mercados del trabajo libres y flexibles que caracterizaran a los paises exitosos del siglo XXI.