Políticas liberales para superar la pobreza

Héctor Ñáupari comenta el libro que compiló con Gustavo Lazzari acerca de estudios de caso de políticas liberales exitosas. Este libro ha sido publicado por la Fundación Atlas 1853 en Argentina y la Fundación Friedrich Naumann.

Por Héctor Ñaupari

Si la pobreza es el estado natural del ser humano, nuestra historia puede resumirse como la de su permanente y siempre incompleta superación. En esa batalla sin término es importante contar con todas las propuestas que nos permitan retirar el infamante epíteto de “pobre” o “pobre extremo” a un latinoamericano más, al dotarlo de las herramientas para alcanzar el bienestar para sí y los suyos, echando mano a sus talentos, ideas, trabajo y denodado esfuerzo.

La última contribución para responder al perenne desafío de la escasez en nuestra región, es el libro Políticas liberales exitosas II: soluciones para superar la pobreza, que el prestigioso director de ATLAS 1853 de Argentina, Gustavo Lazzari, y este escriba, compilamos en los últimos dos años, y que ve la luz gracias al apoyo de la Red Liberal de América Latina—que está dedicando al tema de la pobreza sus principales actividades— y la siempre diligente Fundación Friedrich Naumann para la Libertad.

Los once brillantes ensayos publicados constituyen una respuesta actual, viva y moderna, a un tema que apareció únicamente cuando el mercado adquirió carta de ciudadanía, extendiendo su manto de prosperidad sobre centenares de miles de personas en el mundo, a quienes les permitió superar enfermedades, alimentarse debidamente, encontrar casa, trabajo, educación y ascender socialmente. Si antes del libre mercado, todos éramos pobres, con él la pobreza comenzó a volverse excepción, pero también problema. A su vez, estos escritos confirman la naturaleza democrática del capitalismo, el cual permite que cualquier persona, con independencia de su color de piel, sexo, raza, opiniones o religión, puede volverse próspera, con tenacidad, trabajo, inventiva, ingenio y resolución.

Este libro también es una respuesta contundente a la injusta acusación dirigida contra los liberales, que nos sindica como causantes de la pobreza, insensibles frente a sus terribles consecuencias e indiferentes con quienes la padecen. Si esa mentira prevalece hasta hoy, es debido a los malentendidos y prejuicios en torno a la libertad. Este embuste se ciega tercamente ante la lucha histórica de los liberales a favor del reconocimiento de los derechos fundamentales a la vida, la libertad y la propiedad; contra los privilegios mercantilistas de los reyes absolutos, sus validos y allegados; contra los tributos ilegítimos y confiscatorios; contra el centralismo totalizador del Estado, los monopolios por decreto y la depreciación de la moneda; todo, ciento cincuenta años antes del surgimiento del socialismo.

Si bien no hay manera posible de convencer a los socialistas de su error, las múltiples evidencias de la realidad del mercado libre, los miles de libros, ensayos, alegatos y manifiestos escritos para ofrecer soluciones a la pobreza, desde Adam Smith hasta Murray Rothbard, enfatizan que la preocupación de los liberales porque los pobres superen su desdichada condición es sincera, auténtica y ejemplar. Los liberales queremos que los pobres dejen de serlo, y alcancen la prosperidad. Nuestros adversarios quieren aumentar su número de miles a millones, y por eso ahogan a los pobres con dictaduras, represión, supresión de sus derechos, inflación, guerras, trámites interminables, impuestos confiscatorios, lucha de clases, expropiaciones y odio al progreso.

Por eso, mueve a los autores de Políticas liberales exitosas II una sensibilidad genuina porque la pobreza en América Latina se supere definitivamente. Su receta es original y comprobadamente exitosa: la sana convivencia entre la democracia, el estado de derecho y el mercado libre logran disminuir la pobreza. Este triángulo virtuoso genera un medio ambiente favorable a la generación de la riqueza, y sobre todo permite difuminarla entre los que menos tienen. Para ellos, los ensayistas presentan propuestas como la libre inmigración, la dolarización, la descentralización, la liberalización de la economía, las reformas macroeconómicas, el comercio libre, el establecimiento de redes privadas de asistencia social y el fortalecimiento del estado de derecho. De este modo, su heroica lucha de unir libertad y prosperidad se hace una con la de sus antecesores, y es también la nuestra.

César Calvo, exquisito poeta peruano, escribió: Venid a ver al cuarto del poeta. Desde la calle hasta mi corazón hay cincuenta peldaños de pobreza. Subidlos. Con él, sugiero entonces que los subamos, para superar la pobreza en América Latina, con este libro y con la libertad.