Perú: Relajamiento cuantitativo y controles de capital

Iván Alonso dice que los controles de capital son una mala idea, incluso en el contexto particular del relajamiento cuantitativo de EE.UU.

Por Iván Alonso

Nada mejor que una sobresdrújula (quantitative easing o relajamiento cuantitativo) para describir la mayúscula inyección de liquidez de $600.000 millones anunciada por la Reserva Federal para comprar bonos del Tesoro de aquí a junio. La finalidad declarada es la de reactivar la economía estadounidense, apuntando a que los inversionistas que vendan esos bonos usarán luego los fondos para invertir en nuevos proyectos. Puede ser. Pero nada le asegura a la Fed que esos proyectos estarán en territorio estadounidense.

Una parte no despreciable de esos fondos cruzará la frontera y se invertirá en otros países y, naturalmente, las monedas de esos países se apreciarán. Esta perspectiva hace que se plantee la posibilidad de instaurar controles de capital u otras medidas menos drásticas, como el aumento del encaje bancario, para tratar de mantener la paridad con el dólar.

Estas medidas podrán evitar la entrada de capitales al país, pero no van a evitar la apreciación de la moneda. La balanza de pagos se compone de una cuenta comercial y una cuenta de capitales. Lo que no entre por la cuenta de capitales entrará por la cuenta comercial. Expliquémonos.

El valor de una moneda en términos de otra se fija por la interacción de la oferta y la demanda. El mercado paga hoy unos 35 centavos de dólar por sol, que equivalen a un tipo de cambio de 2,80 soles por dólar. Nuestra moneda se aprecia cuando se paga más dólares por ella; dicho de otra manera, cuando baja el tipo de cambio, tal como convencionalmente lo medimos.

Las fuentes de la oferta y la demanda de soles en el mercado cambiario son, respectivamente, la inversión externa neta y las exportaciones netas, que son la diferencia entre nuestras exportaciones e importaciones de bienes y servicios. Cuando la balanza comercial es positiva, los extranjeros mandan dólares para comprar los soles con los que se paga a los productores nacionales. La inversión externa neta es la diferencia entre los soles que ofrecen al mercado los peruanos que necesitan dólares para invertir en el exterior y los soles que absorben los extranjeros que, más bien, traen dólares para invertirlos en el Perú.

Si los inversionistas estadounidenses traen más dólares, como consecuencia del quantitative easing (alivio cuantitativo), la inversión externa neta se reduce. Se reduce, por tanto, la oferta de soles en el mercado cambiario. El valor del sol en términos de dólares aumenta. Nuestra moneda se aprecia. Los partidarios del control de capitales pretenden que al limitar la entrada de capitales se evita la apreciación de la moneda. Pero exactamente lo mismo sucede si se limita su entrada.

Supongamos por un momento que los controles de capital son tan efectivos que el 100% del quantitative easing se queda en de EE.UU. Ya sea porque la economía estadounidense se reactiva o porque sus precios internos aumentan, los estadounidenses comprarían más productos al Perú y al resto del mundo. Quiere decir que nuestras exportaciones netas aumentarían y con ellas la demanda de soles en el mercado cambiario local. En consecuencia, el sol se apreciaría igual.

Los controles de capital son una mala idea. El contexto particular del relajamiento cuantitativo no altera esa conclusión.