Perú: Mercados y jerarquías

José Luis Sardón explica que "Desde el punto de vista legal, las empresas sustituyen a los mercados a través de fusiones y concentraciones. No obstante, desde el punto de vista económico, lo hacen cuando sus costos administrativos son menores que los costos de transacción de los mercados. Para que una economía sea eficiente, el proceso de sustitución de un mecanismo por el otro debe permanecer siempre abierto".

Por José Luis Sardón

La idea central del artículo “La naturaleza de la empresa”, del Premio Nobel de Economía 1991 Ronald Coase, es que las empresas sustituyen a los mercados cuando sus costos administrativos son menores que los costos de transacción de éstos. Y viceversa: los mercados sustituyen a las empresas cuando sus costos de transacción son menores que los costos administrativos de ellas. Por tanto, la ley no debe tomar partido por uno de ellos, impidiendo que sea reemplazado por el otro.

El gran aporte de Coase fue percatarse, luego de un largo viaje de estudio por EE.UU. en el que visitó numerosas industrias, que tanto las empresas como los mercados son mecanismos para asignar los recursos productivos de la sociedad a sus usos más valiosos. Sin embargo, la manera como cumplen con dicho fin es diferente: las empresas toman decisiones al respecto jerárquica o verticalmente; en cambio, los mercados lo hacen democrática u horizontalmente.

En una empresa, un trabajador dedica su tiempo a las tareas que le ordena su jefe; en un mercado, en cambio, un trabajador dedica su tiempo a lo que éste le sugiere como más productivo, a través de los precios. El hecho que en las empresas se den órdenes mientras que en los mercados se den señales no implica, sin embargo, que necesariamente éstos sean siempre una opción superior a aquellas. Como explicó Coase, la operación de los mercados tiene costos que pueden ser más elevados que los que tiene la operación de las empresas.

Los costos operativos de los mercados son los costos de transacción, e incluyen desde identificar con quién contratar hasta cobrar lo entregado. El trabajador independiente no puede concentrar su atención solo en producir bienes y servicios; además, debe identificar quién quiere lo que produce y, más adelante, cobrarle por ello. El trabajador dependiente, en cambio, sí puede concentrarse en la producción de bienes y servicios, puesto que otras áreas de la empresa se ocuparán de las tareas de soporte.

Sin embargo, ocurre también que las empresas tienen costos, que terminan dificultando su operación. Los costos operativos de las empresas son los costos administrativos, que es lo que gastan en lo que no está directamente relacionado con la producción de los bienes y servicios. Los grandes empresarios, como Steve Jobs, logran mantener a raya los costos administrativos, haciendo que las empresas estén enfocadas en hacer grandes productos.

Desde el punto de vista legal, las empresas sustituyen a los mercados a través de fusiones y concentraciones. No obstante, desde el punto de vista económico, lo hacen cuando sus costos administrativos son menores que los costos de transacción de los mercados. Para que una economía sea eficiente, el proceso de sustitución de un mecanismo por el otro debe permanecer siempre abierto, sin que existan dispositivos legales que impidan o dificulten el tránsito de uno al otro.

Felizmente, así ocurre en el Perú: salvo en el sector eléctrico, no existe control de fusiones y adquisiciones. Es una de las ventajas comparativas más importantes de nuestro país, que debiéramos preservar. La tentación de entrometer al Estado en este proceso tan delicado, sin embargo, se mantiene todavía vigente.

Este artículo fue publicado originalmente en el diario El Comercio (Perú) el 18 de julio de 2013.