Pekín estrangula a Hong Kong y aparta cada vez más a Taiwán

Por Ted Galen Carpenter

Las tácticas opresivas de Pekín, que cada vez socaván más la autonomía política de Hong Kong, están causando descontento entre sus residentes. Pero estas tácticas también están teniendo efectos más amplios. En particular, están alienando incluso a la minoría de Taiwaneses que tal vez estén tentados a considerar la reunificación con la China continental. Están fortaleciendo a las fuerzas pro-independencia en Taiwán.

Las recientes acciones de la República Popular de China (RPC) son especialmente preocupantes. La decisión del 26 de abril hecha por el Comité Permanente del Congreso Popular Nacional de prohibir las elecciones directas del presidente en el año 2007 y de toda la legislatura en el año 2008 fue mala. Pero cuando las protestas surgieron en Hong Kong sobre esta decisión, la respuesta de Pekín fue poco sutil.

El régimen comunista mandó ocho barcos de guerra para demostrar su fuerza en puerto Victoria. Aproximadamente al mismo tiempo, algunos prominentes defensores a favor de la democracia en Hong Kong reportaron amenazas de violencia contra ellos y sus familias. Luego, al comienzo de mayo, Pekín aumentó la presión, alertando a los legisladores pro-democracia del Consejo Legislativo de Hong Kong, que ellos estaban violando la ley con solo proponer medidas para criticar la decisión del Comité Permanente.

Todo esto parecía violar el espíritu, si no es que la carta, de la autonomía que Pekín prometió cuando recuperó de Inglaterra en 1997 la soberanía sobre Hong Kong .

La gente de Taiwán está observando con creciente interés y preocupación desde una segunda fila. Es cierto, nunca ha habido mucho entusiasmo en Taiwán por la fórmula “un estado, dos sistemas” en el modelo de Hong Kong, a pesar que Pekín ha ofrecido esa opción a los Taiwaneses en numerosas ocasiones (De hecho, los líderes de la RPC han ofrecido a Taiwán una versión “mejorada” de esa fórmula, en la cual la isla podría retener su forma democrática de gobierno y sus fuerzas armadas).

Las encuestas de opinión pública tomadas desde el fin de la década de 1990 han demostrado que una mayoría de Taiwaneses no están inclinados a confiar en lo que Pekín promete. Hay una facción, sin embargo, que ha expresado su disposición a considerar la fórmula de un-estado, dos-sistemas si este funcionaba bien en Hong Kong. Es probable que esta facción concluya que el veredicto ha sido dado ya, y que las promesas de Pekín no pueden inspirar confianza.

La desatinada táctica de Pekín surge en un momento delicado. La opinión Taiwanesa está estrechamente dividida entre los que quieren mantener la opción de reunificación en un futuro y aquellos que quieren la independencia formal de la isla. La elección estrecha de Chen-Shui-bian del oficialista Partido Progresivo Democrático (PPD) pro-independencia sugiere que el sentimiento separatista está creciendo. Chen ganó la primera vez en el 2000 con menos del 39 por ciento del voto en una competencia de tres candidatos. Esta vez el ha capturado más del 50 por ciento del voto en una competencia de dos candidatos.

La victoria de Chen no es del todo sorprendente. Es verdad, la mayoría de la comunidad Taiwanesa de negocios favorece estrechos lazos con la China continental y apoyó al oponente de Chen del Partido Kuomintang (KMT). Pero otros Taiwaneses (especialmente los pertenecientes a grupos más jóvenes) consideran a la China continental como un país extraño y tienen poco interés en una reunificación, ahora o en el futuro.

Las tácticas intimidantes de Pekín hacia Hong Kong están fortaleciendo esta facción. Un prominente Taiwanés dijo recientemente: “Una Independencia de jure tiene sentido, especialmente después de lo que ha estado pasando en Hong Kong”. Lo sorprendente fue que el individuo que expresó este controversial comentario no es un miembro del partido pro-independencia PPD. Este individuo era Szu-yin Ho, director de asuntos extranjeros del moderado partido KMT (el cual es orientado hacia el status-quo).

Los líderes de la RPC necesitan darse cuenta de que mientras más insistan en echarse para atrás en su promesa de respetar la autonomía de Hong Kong, más apartarán a Taiwán hacia los brazos de las fuerzas pro-independencia. Las tácticas de Pekín son, por lo tanto, no solo injustas con respecto a Hong Kong, son inevitablemente contraproducentes en relación al objetivo de ganar eventualmente soberanía sobre Taiwán. Es una lección que los oficiales de la RPC deberían considerar.

Traducido por Gabriela Calderón para Cato Institute.