Paraguay: Petropar, un mal innecesario

Víctor Pavón asevera que "Por más que se logre reducir la deuda de Petropar dejando de subsidiar el gasoíl, seguirá siendo un problema su ineficiencia, corrupción e imposibilidad de adaptarse a los mecanismos de competencia que solo el libre mercado puede lograr".

Por Víctor Pavón

El anuncio del ministro de Industria y Comercio de Paraguay, Francisco Rivas, de terminar con el subsidio al gasoil trae consigo un tema que requiere una definición de fondo. El ministro Rivas dice que resulta insostenible mantener el subsidio al gasoil de 419 Guaraníes por litro debido a que repercute sobre la deuda de Petropar (Petróleos del Paraguay) que sobrepasa los $400 millones a la fecha.

De las declaraciones del ministro se podría concluir que se busca mejorar las finanzas de esta petrolera estatal. Pero esto no será así. Lo que se busca en realidad es proseguir con el mismo esquema de acción económica. Aunque Petropar deje de subsidiar el gasoil, seguirá siendo un intermediario al que no se lo puede dejar de lado, tanto en la importación y distribución de combustibles derivados del petróleo y, sobre todo, un distorsionador de las señales de los precios que repercute en las ganancias de los proveedores privados.  

Este ente estatal es uno de los tantos residuos del intervencionismo en la economía que a la fecha percibe, según el diario ABC color (Paraguay), en concepto de Impuesto Selectivo al Consumo (ISC) la suma de $12 millones al mes pagado por los contribuyentes, a los que se suma otros $2 millones por aporte al Ministerio de Obras Públicas y Comunicaciones (MOPC).

Estos $14 millones mensuales es una suma más que importante. Solo con los ingresos de un año se podrían financiar el 42% de la línea de 500 KV que evitaría el colapso del sistema eléctrico paraguayo el año entrante. El gobierno no puede dejar de aclarar acerca del uso de este dinero e informar acerca del costo de importación del diesel. Pero esto no se ha hecho ni con los gobiernos anteriores ni se pretende con el actual.

¿Subirá el precio del gasoil sin los subsidios que otorga la estatal Petropar? No necesariamente. De hecho, la falta de transparencia oculta corrupción e ineficiencia que repercute en el precio del gasoil. Petropar es un costo para la población sólo en concepto del ISC en $14 millones por mes. Además, Petropar es una injusticia y hasta resulta inmoral su existencia para aquellos que no tienen vehículos pero también financian a esta empresa estatal mediante el pago de sus impuestos.

Afortunadamente existe una alternativa a este mal innecesario. Un mercado de competencia libre en la compra y venta de gasoíl no solo sería más eficiente sino también más justo para todos. Para probarlo pongamos un ejemplo. Meses atrás, algunas distribuidoras privadas de nuestro país importaron gasoil sin la intermediación de Petropar; pero, no hubo disminución de precios al público porque se tuvo que vender al mismo de la petrolera estatal. Esto sucedió no por un “fallo del mercado” sino debido a la existencia de Petropar que no permite contar con métodos de comercialización más baratos y distorsiona las ganancias de los proveedores, haciendo empujar los precios para arriba.

Por más que se logre reducir la deuda de Petropar dejando de subsidiar el gasoíl, seguirá siendo un problema su ineficiencia, corrupción e imposibilidad de adaptarse a los mecanismos de competencia que solo el libre mercado puede lograr. Petropar ya no puede seguir existiendo. El miedo a tomar una decisión de fondo es la causa para mantener a un este estatal que no sirve a la gente, sino que se sirve de ella.