Paraguay: Otro sistema educativo es posible

Víctor Pavón dice que "En los inicios de nuestra era independiente (1811) fue Fernando De la Mora el que concibió la visión pedagógica correcta, acorde con la filosofía de la libertad".

Por Víctor Pavón

Miles de estudiantes de Universidad Nacional de Asunción (UNA), bajo la consigna "UNA no te calles", se han convertido en estos días en una fuerza extraordinaria que a cualquier político le estará dando envidia por el arrastre popular de sus consignas. Hartos de la corrupción en la más grande institución educativa estatal del país, los jóvenes lograron lo que hasta hace poco parecía imposible; la renuncia del Rector, de varios Decanos y exigen una mejor educación.

Pese al poco espacio a que se le dedica, la filosofía de la libertad es la respuesta adecuada que los jóvenes, tanto de los colegios como de las universidades están buscando si se desea cambiar el modelo educativo imperante. El sistema que hoy subsiste no puede continuar porque no es coherente con las interrogantes más sencillas de la pedagogía: ¿qué estamos enseñando, cómo enseñamos y para qué? Y al no poder responder adecuadamente a las mismas, entonces no se conoce acerca de lo fundamental para la comprensión del problema educativo.

Para lograr el propósito de un sistema educativo diferente, se hace necesario conocer si se educa a las personas para que se adapten a este tipo de sociedad o se educa a personas involucradas en la transformación de esa sociedad.

La respuesta parece sencilla. El sentido común dice que se educa para aprender a saber y hacer, a tener un sentido crítico y de comprensión hacia los demás. Sin embargo, el sistema educativo que ha prevalecido en el país ha contribuido más bien al sostenimiento de una forma de pensar y de actuar contraria a la libertad, en una tendencia de convertir a los individuos en sumisos obedientes del poder de turno.

Y la razón por la que resulta difícil aceptar que nuestro sistema educativo es anacrónico y obsoleto, está en que se deja de lado una variable fundamental: la cultura como el genuino componente que permite abordar todo lo atinente a la educación.

Es la cultura la que hace a la educación. La cultura es un conjunto de ideas, tradiciones, costumbres duraderas que comparten las personas y se van transmitiendo de una generación a otra, siendo no intencionales ni planificados por persona o autoridad alguna, un proceso de descubrimiento mediante la metodología del ensayo y el error.

Así, por ejemplo, en los lugares donde prevalece la cultura de la palabra empeñada, se puede notar que esta conducta es sumamente importante tanto para el progreso individual como social. El fiel cumplidor de lo pactado se vuelve una persona de confianza y hasta honorable para los demás. Esto fue lo que ocurrió durante el advenimiento de la Revolución Industrial a partir de la segunda mitad del siglo XVlll en Inglaterra, Holanda y el norte de Alemania, lugares donde la inventiva del hombre pudo llevarse a cabo porque existía una cultura propicia para promover la creatividad y el premio por el esfuerzo y el talento.

Muy diferente por supuesto es el “modelo” que tenemos en el país, cuya raíz se encuentra en las órdenes del Imperio español metido en todos los ámbitos de la vida colonial, lo que hizo que los criollos aplicaran aquel adagio de “se acata pero no se cumple”, como un modo de burlar tan malsana influencia y así deshacerse de la intromisión monárquica.

Pero aquello de “se acata pero no se cumple” tendría consecuencias en una forma de cultura. Fue de esta manera que apareció la instrucción en vez de la educación, cuya característica es la preeminencia de la autoridad, de la intencionalidad reglada por el Estado.

En los inicios de nuestra era independiente (1811) fue Fernando De la Mora el que concibió la visión pedagógica correcta, acorde con la filosofía de la libertad. Lamentablemente sus ideas no pudieron llevarse a cabo puesto que fue abortada por la violencia puesta en marcha por Gaspar Rodríguez de Francia que hizo lugar a un tipo de cultura basada en la instrucción conformista y autoritaria, en lugar de la genuina educación; modelo aquel que sigue vigente a la fecha.