Paraguay: No al Impuesto a la Renta Personal

Víctor Pavón asevera que "si el estado es una creación del hombre libre para servirle, no es posible aceptar que se paguen más impuestos cuando ni siquiera se ha garantizado la libertad y la propiedad de los ciudadanos, además de que en los últimos cinco años las arcas estatales constatan un importante superávit fiscal".

Por Víctor Pavón

Pese a que en Paraguay el estado se ha convertido en el Leviatán que menciona Thomas Hobbes ya en 1615, el ministerio de Hacienda remitió recientemente al Congreso Nacional el nuevo proyecto de ley de creación del impuesto a la renta personal. Este proyecto recoge algunos puntos interesantes que se pueden sintetizar en tres partes.

Primero, la deducibilidad para gastos e inversiones. Segundo, no será obligatoria la presentación de declaraciones juradas en la Secretaría de Estado de Tributación ni en la escribanía; y tercero, se establece lo que se llama la prejudicialidad administrativa en materia de evasión impositiva.

La deducibilidad del IRP (Impuestos a la Renta Personal) significa que el pago de este tributo será ínfimo si se muestran las facturas legales entre lo gastado e invertido. De igual modo, si tomamos en cuenta que el proyecto de ley no hace obligatoria la presentación de la declaración jurada patrimonial, esto hará que el contribuyente se convierta en el responsable de sus documentos legales tanto de egresos como de ingresos decidiendo el mismo cuánto será el monto del impuesto que pagará.

La prejudicialidad, por su parte, busca que la investigación sobre evasión tributaria se realice previamente en sede administrativa. Aquí en este punto creo que falta agregar al proyecto un mecanismo que impida la dilación “administrativa” que haga tardía la participación de la Fiscalía de Delitos Económicos para determinar la evasión tributaria. De todos modos, en términos generales el proyecto parece contener los elementos de técnica tributaria necesarios para su implementación.

Sin embargo, yo tengo una objeción de fondo con relación a este impuesto. Una objeción de principio enmarcado en los derechos individuales superiores a los intereses de cualquier estado; pues, si el estado es una creación del hombre libre para servirle, no es posible aceptar que se paguen más impuestos cuando ni siquiera se ha garantizado la libertad y la propiedad de los ciudadanos, además de que en los últimos cinco años las arcas estatales constatan un importante superávit fiscal.

Los paraguayos no podemos aceptar ningún impuesto sin antes reconocer que los tributos en general afecta a lo que es una República. O somos una República o una Monarquía. Me pregunto entonces ¿de qué Estado de Derecho estamos hablando en nuestro país? Porque hoy mismo se viola impunemente el artículo 176 de la Constitución Nacional que establece que la politica económica tendrá como fines la promoción del desarrollo económico, social y cultural y que el Estado promoverá el desarrollo mediante la utilización racional de los recursos disponibles.

Convengamos que las multimillonarias sumas de dinero que se aporta al erario no se reflejan en servicios de calidad para los ciudadanos y no ha sido por falta de recursos. Por el contrario, en los últimos cinco años el sector público cerró con superávit fiscal, más recaudación que gastos, y aún así no se ha dado cumplimiento al principio de contraprestación y menos aún de rendición de cuentas por parte de nuestros gobernantes y tampoco contamos con una administracion tributaria sencilla y eficaz que permita ampliar la base tributaria.

Además no es cierto que el IRP cierra el círculo tributario prromoviendo así la formalización de la economía para que todos paguen tributos. Solo a modo de ejemlo, podemos citar el caso de Uruguay, un país que hasta hace diez años atrás no contaba con el IRP y fue uno de los países con menor evasión tributaria en el mundo y lo logró sin el Impuesto a la Renta Personal

¿Necesitamos un nuevo impuesto en Paraguay? Por mi parte estoy seguro que no; usted como ciudadano tiene la palabra y el poder de decidir. No más impuestos en Paraguay, ni un solo centavo debería salir de los bolsillos de la gente para seguir alimentando al Leviatán.