Paraguay: Ciudades fronterizas, deterioro comercial

Víctor Pavón dice que "La devaluación será un apenas un placebo para este país (Brasil) que, con la reducción de la cuota de compras, perjudica a importantes ciudades fronterizas de Paraguay como Ciudad del Este, Salto del Guairá y Pedro Juan Caballero".

Por Víctor Pavón

A los continuos errores de la presidenta del Brasil, Dilma Rousseff, se suma otro todavía más letal para su economía y la nuestra. La devaluación será un apenas un placebo para este país que, con la reducción de la cuota de compras, perjudica a importantes ciudades fronterizas de Paraguay como Ciudad del Este, Salto del Guairá y Pedro Juan Caballero.

Dichas medidas en el Brasil, además, retratan de cuerpo entero no solo el carácter estatista de las mismas, sino también prueban una vez más la absoluta inutilidad del Mercosur.

De este grave deterioro del intercambio comercial, sin embargo, no tiene culpa solo Brasil. Han sido nuestros gobiernos los que han contribuido para que aquellas ciudades fronterizas no hayan progresado como podrían haberlo hecho. Solo el notable esfuerzo de los emprendedores en el sector privado mantiene a estas ciudades.

De no haber sido por la capacidad comercial adquirida de los habitantes de estas ciudades fronterizas, hace tiempo hubieran desaparecido con el agravante de una masiva migración hacia la capital. Los avances en estas zonas se deben a la capacidad de adaptación e innovación que el comercio permite al ser humano para conseguir mejores dividendos por los diversos negocios que pueden llevarse a cabo, con capital de retornos superiores a los de inversión.

La realidad es que los laboriosos habitantes de Ciudad del Este, Salto del Guairá y Pedro Juan Caballero consiguieron lo que en pocos lugares se ha logrado exitosamente. Así ocurrió con el pequeño y pobre territorio de Hong Kong que gracias a su economía abierta al mundo se convirtió en el presente en una potencia comercial y plaza financiera del mundo.

La gente de Hong Kong logró un "know-how", un conocimiento no necesariamente académico de saber vender y comprar, lo que a lo largo de los años de libre comercio se convirtió en un activo de saber hacer fácil y en forma eficiente las transacciones económicas; y es esto lo que también está ocurriendo en Ciudad del Este, Salto del Guairá y Pedro Juan, solo que el estatismo lo quiere impedir.

De que nuestras ciudades fronterizas no sean ordenadas, ni limpias ni funcionales no es culpa de sus habitantes, al menos en el sentido de los servicios públicos, puesto que esa responsabilidad recae sobre las administraciones municipales así como del mismo gobierno central de Asunción que, en vez de promover mejoras de calidad en infraestructura, rutas, puentes, redes cloacales etc. más bien se han venido dedicando a crear más burocracia, a despilfarrar el dinero de los contribuyentes, todo en desmedro de la debida contraprestación ciudadana por el pago de los tributos.

Pero aun con estos inhibidores, Ciudad del Este, Pedro Juan y Salto del Guairá fueron convirtiéndose en polos de desarrollo en una zona fronteriza en la que deben competir con otras ciudades, como la ciudad brasileña de Foz de Iguazú.

El gobierno del Brasil pretende que nuestras ciudades sean colonias comerciales dependientes de su país. Esto no debe permitirse. Y el mejor modo de hacerlo consiste en fortalecer a nuestros emprendedores con menos regulaciones, menos trabas, más seguridad y sobre todo, que nuestros políticos sean honestos, se dejen de la cantinela del estatismo y destinen el dinero de los impuestos en mejorar las condiciones de competividad de los servicios y productos.

Terminar con la agonía de Ciudad del Este, Pedro Juan y Salto del Guairá, requiere de un genuino libre comercio internacional.