Paraguay: 4G y la Conatel

Víctor Pavón dice que "El tema de fondo que suscita esta controversia creada innecesariamente por parte del ente regulador se encuentra en la potestad de intromisión e imposición sobre cuestiones que hacen al sector privado, ya sea sobre la empresa Personal o cualquier otra".

Por Víctor Pavón

La empresa de telefonía celular e Internet, Personal, con el lanzamiento comercial de la tecnología 4G (siglas utilizadas para referirse a la cuarta generación de tecnología de telefonía móvil de manera a incrementar la calidad de transmisión y del servicio) se ha visto involucrada en todo tipo de ataques por parte de la Comisión Nacional de Telecomunicaciones (Conatel), afectando su nombre e imagen expuesta a nivel nacional e internacional.

“Una publicidad engañosa (la de Personal) no solo afecta al usuario sino también al descreimiento de lo que es realmente 4G ” y que "los usuarios serán los perjudicados", son afirmaciones proferidas desde la Conatel y que a la fecha no han sido desmentidas por la institución, denotan una grave acusación no solo acerca de la veracidad y eficiencia de la tecnología puesta en ejecución sino contra la misma empresa. La reguladora estatal ni siquiera se preocupó de emitir un informe técnico sobre sus declaraciones, con el agravante de denuncia por publicidad engañosa.

Ningún miembro del ente regulador está autorizado por ley o reglamento alguno a imputar semejantes acusaciones sin el debido y previo proceso, a menos que su propósito ya no sea el que le confirió la misma ley, más aun cuando seguidamente se dice “no vamos a permitir que digan que van a ofrecer mejor servicio”. Esta es una extralimitación de funciones sujetas a sanciones y motivo de recusación en caso de controversia y sanción. La Conatel tiene ciertamente la potestad de regular los servicios referidos a las telecomunicaciones, pero en modo alguno puede entrometerse en cuestiones que hacen al ofrecimiento publicitario, garantía expuesta en el ordenamiento jurídico legal y constitucional.

Pero a la Conatel le tiene sin cuidado su propio rol y prefiere avanzar contra la empresa privada. Acusa de publicidad engañosa, de ineficiencia y mala fe, siendo alarmantes sus intromisiones debido a que por prescripciones de la propia Ley 642/ 95 de Telecomunicaciones, la Conatel no está autorizada a aprobar proyecto alguno referido a una nueva tecnología, como lo es en este caso la 4G .

Igualmente dañino resultan las afirmaciones del ente regulador cuando dice “que no se puede ofrecer algo que no se tiene”, lo que implica una grave acusación de engaño, de estafa, sin prueba alguna, sin contar con un informe detallado sobre si dicha tecnología se está o no proveyendo. ¿Tiene la Conatel un informe técnico debidamente certificado para comprobar esta grave acusación que afecta a bienes jurídicos tutelados? A la fecha la tecnología 4G no solo se encuentra operativa sino también crece el número de nuevos usuarios beneficiados.

La empresa Personal precisamente no participó de la licitación para otorgar el espectro en la frecuencia 1700/ 2100 MHZ por los elevados costos impuestos por la reguladora (15 millones de dólares por cada subbanda) pero que no impedían la aplicación de la tecnología 4G. La Conatel tiene atribuciones sobre lo atinente a servicios como los de telefonía celular, Internet, telefonía básica y servicio de larga distancia.

El tema de fondo que suscita esta controversia creada innecesariamente por parte del ente regulador se encuentra en la potestad de intromisión e imposición sobre cuestiones que hacen al sector privado, ya sea sobre la empresa Personal o cualquier otra.

Las antojadizas, perturbadoras e ilegales auto atribuciones de la Conatel no hacen más que emitir una señal negativa en un ámbito delicado como las telecomunicaciones de ramificación planetaria. A la reguladora estatal le está prohibido impedir el avance tecnológico que requiere de grandes y permanentes inversiones e innovación, siendo el riesgo asumido enteramente por la empresa privada debido a que son los usuarios los que darán su veredicto de utilizar o no la nueva tecnología.