OMS: Niñera de la salud mundial
Por Steven Milloy
La niñera internacional que pretende controlar el estilo de vida de las personas ha atacado de nuevo. La Organización Mundial de la Salud acaba de emitir nuevas directrices dietéticas alegando "combatir la creciente carga que representan las enfermedades crónicas."
Aún así, no cambie su dieta todavía. Las directrices son un último intento de poner un giro positivo en el ejercicio de la saliente burócrata en jefe de la OMS.
Las directrices hacen un llamado para reducir el consumo de grasa al 15-30% de las calorías consumidas diariamente. Los carbohidratos deberían proveer la mayor parte de los requerimientos energéticos (55-75% del consumo diario), pero los azúcares acumulados deben ser limitados al 10%aproximadamente un paquete de M&M o una gaseosa por día. El consumo recomendado de proteínas debería ser del 10-15% de las calorías consumidas diariamente. El consumo de sal debería ser limitado a 5 gramos por día.
La OMS afirma que las directrices están "basadas en el juicio colectivo de un grupo de 30 expertos independientes" quienes revisaron la "mejor evidencia actualmente disponible sobre dietas, nutrición y sus efectos sobre las enfermedades crónicas," tales como el cáncer, insuficiencias del corazón, y la diabetes.
¡Sí, claro!
Primero que todo, las recomendaciones de las directrices fueron sacadas del aire y están desprovistas de ciencia. Ningún estudio científico demuestra que las directrices prevendrán ni un solo caso de enfermedad crónica o que lo harán a uno más sano.
La OMS lo admite hasta el punto que uno lea entre líneaslas directrices están basadas en el "juicio" del panel de expertos. Sin embargo, la opinión es tan solo el nivel más bajo en la jerarquía de la evidencia científica.
¿Qué tan malas son las recomendaciones? El otoño pasado, uno de los miembros del panel de la OMS, Shiriki Kumnayika, supervisó un panel del Institute of Medicine de Estados Unidos, concluyendo que la calidad dietética no era afectada hasta que los azúcares acumulados excedieran el 25% de las calorías diarias. Ahora, meses después, el panel de la OMS en donde está Kumnayika recomienda un límite del 10%. Ningún dato científico nuevo apoya dicho cambio drásticoes simplemente arbitrario y caprichoso.
No es cierto que las directrices estén basadas en la "mejor evidencia actualmente disponible."
Los expertos de la OMS ignoraron estudios recientes que entran en conflicto con las directrices, incluyendo dos reseñas recién publicadas por expertos estadounidenses de pruebas clínicas concernientes a la sal dietética.
Basándose en datos específicos, los expertos norteamericanos concluyeron que las reducciones dramáticas de sal dietética "proveen únicamente reducciones mínimas en la presión sanguínea durante pruebas de largo plazo" y que "la magnitud del efecto en caucásicos con presión sanguínea normal no garantiza una recomendación general para reducir el consumo de sodio... el número de estudios con pacientes negros y asiáticos fue insuficiente como para hacer recomendaciones diferentes."
El panel de la OMS también ignoró un reporte reciente del Departamento de Agricultura de Estados Unidos concluyendo que, "la evidencia indica que el azúcar no está asociado con [diabetes, enfermedades coronarias, obesidad e hiperactividad en niños] y no es el único culpable en el desarrollo de caries dentales."
Las directrices de la OMS se quedan cortas en otros dos casos importantes.
Primero, la premisa de la OMS de que la enfermedad crónica es una "creciente carga" requiere cierto contexto.
La mayoría de las enfermedades crónicas se desarrollan en función del envejecimiento. Hasta hace pocas décadas, muchos en el Tercer Mundo se enfermaban mortalmente con males infecciosos y no vivían lo suficiente como para desarrollar una enfermedad crónica u "Occidental." Eso ha cambiado. El aumento en este tipo de males indica de hecho una mejora en la salud pública.
Además, directrices dietéticas internacionales constituyen no solo mal praxis nutricional, sino médica y de salud pública. La genética y los estilos de vida varían demasiado entre los individuos como para que haya un solo tipo de dieta.
¿Aquellos que se están muriendo de hambre deberían estar contando los gramos de grasa y azúcar?
El reporte es el invento de la directora general de la OMS, Gro Harlem Brundtland, cuyo período como jefa de dicho organismo concluye en Julio. Brundtland es la burócrata de la salud pública consumada, quien pareciera estar más interesada en diseñar su legado que en mejorar la salud pública.
Cuando Brundtland asumió funciones en 1998, cerca de 17.3 millones de personas morían anualmente de enfermedades infecciosas y parasíticas altamente prevenibles, de acuerdo a los estimados de la OMS. Hoy en día, al final de su período de 5 años, esas mismas estadísticas señalan que la mortalidad ha aumentado a aproximadamente 18.4 millones anuales. Buen trabajo, Gro.
Mientras que enfermedades infecciosas devastan a millones de infelices, la ineficaz Brundtland distrae al público con sus cruzadas en contra de los estilos de vidaes decir, cuánto comemos, bebemos y fumamos.
Pareciera que bastante gente se podría beneficiar de más grasa y azúcar, no de menos.
Las directrices nutricionales bien podrían ser añadidas a la lista de "logros" en la carrera de Brundtland. Es una lástima que ella no pueda agregar el que importa másmejorar la salud pública.
Traducido por Juan Carlos Hidalgo para Cato Institute.