Ojo con los venezolanos que traen regalos

Por Mary Anastasia O'Grady

Cuando hace un mes los funcionarios de aduanas de Argentina sorprendieron a un empresario venezolano tratando de pasar a escondidas US$800.000 en efectivo al país, le quitaron el maletín pero le permitieron abandonar el país. Huyó a Uruguay y después a Florida, donde este hombre que también tiene un pasaporte de Estados Unidos, tiene una casa.

No se ha resuelto el misterio de dónde provenía el dinero y adónde iba. Pero gracias al periodismo investigativo del periódico argentino La Nación, ahora sabemos que Guido Alejandro Antonini Wilson tenía buenas razones para pensar que podía bajarse de ese avión con una bolsa repleta de dinero. Resulta que el gobierno del presidente Néstor Kirchner tiene la política de permitirles a los venezolanos que tienen vínculos con el gobierno de Caracas de entrar y salir libremente del aeropuerto Aeroparque de Buenos Aires, sin tener que pasar por una revisión de sus equipajes.

Esta revelación arroja serias dudas sobre la soberanía argentina y sobre la relación que Kirchner ha establecido con el presidente venezolano Hugo Chávez. Específicamente, ahora los argentinos quieren saber si el tráfico no controlado de venezolanos es lo que está detrás del auge de la Revolución Bolivariana de Chávez en Argentina, tal como ocurrió en Bolivia. También quieren saber si el dinero estaba destinado a la campaña política de la esposa de Kirchner, Cristina Fernández, que es la candidata peronista en las elecciones presidenciales del 28 de octubre.

El gobierno argentino parecía contento de haberse deshecho de Antonini en la mañana del 4 de agosto cuando se descubrió el dinero. Con el empresario fuera del país, aparentemente el gobierno pensaba que todo el asunto se esfumaría pronto. Pero un canal de televisión local informó sobre el incidente. Pronto, la prensa argentina se hizo eco. Así, el público se enteró que Antonini había llegado en un vuelo chárter proveniente de Caracas, acompañado por dos funcionarios del gobierno argentino y tres ejecutivos de la petrolera estatal venezolana PDVSA. Esto provocó una tormenta política para los Kirchner. Ahora, Argentina quiere que Washington extradite a Antonini, un proceso que podría demorar hasta un año.

Mientras tanto, la carrera presidencial está subiendo de temperatura y la Primera Pareja asegura que no sabe nada acerca de las andanzas de Antonini. Por algún tiempo ello parecía plausible. Pero a medida que salen a la luz más antecedentes, el hecho que el gobierno se sienta ofendido por la insinuación de que podría haber sido un cómplice en el asunto resulta derechamente teatral.

La influencia de Chávez en Argentina ha ido en aumento en los últimos años, en parte porque Kirchner tienen ideológicamente mucho en común con el venezolano. Al igual que Chávez, Kirchner se ha rodeado de ex terroristas de izquierda y sus simpatizantes. Además, un tema central de su agenda política es el discurso anti-estadounidense.

Kirchner también es un hombre práctico. Después de que Argentina fuera considerada un paria financiero debido a la moratoria de la deuda de 2001, la oferta de Chávez de jugar al banquero internacional y comprar los bonos del gobierno argentino era una oferta que Kirchner no podía rechazar. Ahora, el affaire Antonini ha expuesto otra faceta de la alianza Chávez-Kirchner: el libre acceso a Argentina de los soldados rasos de Chávez.

La Nación informó el 18 de agosto que los vuelos de PDVSA reciben "un trato preferencial" cuando aterrizan en Argentina. Los aviones dejan a sus pasajeros en la zona militar de Aeroparque, donde pasan por aduana e inmigración. Sin embargo, según el periódico esa zona tiene un rasgo especial que cobra relevancia en el escándalo del maletín: "No cuenta con escáners para controlar el equipaje".

Parece que el avión en el que iba Antonini, nave que fue contratada por la argentina estatal de energía Enarsa, se estacionó en el terminal equivocado. Por eso lo pillaron. La Nación también informa que fuentes familiarizadas con la actividad en el aeropuerto dicen que en los últimos meses aterrizaron al menos ocho vuelos de PDVSA en la zona militar de Aeroparque y que, al menos, un avión de PDVSA aterriza ahí todos los meses. Dado lo que llevaba Antonini es razonable preguntarse qué traerán esos vuelos. Como destaca La Nación, uno de los organizadores de una manifestación anti-estadounidense en Buenos Aires cuando George W. Bush fue a Uruguay en marzo admitió que el evento fue financiado por Venezuela. Pero aún no se sabe cómo llegó ese dinero a Argentina.

Al margen del dinero, también está el asunto del personal revolucionario que va y viene. Citgo, la compañía venezolana de gasolina que opera en EE.UU. pero que no tiene negocios en Argentina o Bolivia, tiene un avión registrado en EE.UU. que ha aterrizado más de una vez en Aeroparque. En julio de 2006, se usó ese mismo avión para una visita oficial a la reunión de mandatarios en Córdoba, Argentina. Sin embargo, como consigna La Nación, "en esa oportunidad (el avión) operó como transporte de la delegación de Cuba". De hecho, sostiene el periódico, "esos aviones se transforman en oficiales o empresariales, y es más difícil saber la nacionalidad de sus pasajeros porque indistintamente vuelan con comitivas venezolanas, cubanas o bolivianas".

El funcionario argentino de mayor rango que estaba presente en el vuelo de Antonini era Claudio Uberti, el director de concesiones viales. La Nación dice que Uberti salió de Argentina 27 veces en los últimos 12 meses. Seis de esos viajes fueron a Venezuela. El periódico informa que fue más veces a Venezuela, pero que algunas veces tomaba vuelos desde Bolivia. Al regresar en vuelos chárter, solía usar la zona militar de Aeroparque. "Si esta vez hubiese ocurrido lo mismo", escribió el reportero de La Nación Daniel Gallo, "la valija de Antonini Wilson no sería famosa". Por su parte, según se informa Antonini entró 12 veces a Argentina en el último año.

Según Gallo, "los vuelos de PDVSA tienen la particularidad de que sus pasajeros, supuestamente representantes del mayor nivel venezolano, no aparecen luego en el registro de audiencias de los funcionarios argentinos, algo que por ley debería ser consignado. Ni el ministro (de Planificación Federal) Julio De Vido ni Uberti informan de las posibles reuniones con PDVSA que habrían motivado los viajes de los visitantes".

Podrá pasar mucho tiempo antes de averiguar a dónde iba Antonini con su maletín. La especulación va desde lavado de dinero, pasando por pago de sobornos hasta financiamiento de actividades políticas. Pero de alguna manera realmente no importa. Lo que se ha revelado desde el 4 de agosto es que Kirchner ha sacrificado la seguridad nacional de Argentina con el fin de satisfacer a Chávez. Eso no puede ser bueno para la estabilidad del Cono Sur.

Este artículo ha sido reproducido con el permiso del Wall Street Journal © 2011
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