Nuevos beneficios de Medicare: Su costo sobrepasará proyecciones

Por Michael F. Cannon

Las nuevas proyecciones de costo para los nuevos beneficios de prescripciones de drogas de Medicare son un poco más elevadas que las del año pasado.

Los Demócratas están haciendo bulla, mientras que la administración de Bush dice que las proyecciones casi no han cambiado.

Lo que está siendo ignorado es que el costo actual de estos nuevos beneficios es muy probable que exceda todas estas proyecciones. Medicare y otros beneficios tienen una historia de de gastar mas de lo que se les proyecta al principio. Está en su naturaleza.

Cuando Medicare fue establecido en 1965, las proyecciones oficiales del gobierno en cuanto a gastos hospitalarios—el componente más grande del programa—alcanzaban tan solo $9 mil millones en 1990. El gasto actual de Medicare en cuidados hospitalarios en ese mismo año fue de $66 mil millones, o siete veces por encima de la proyección. Un resultado es que el impuesto de Medicare ahora es casi el doble de lo que sus proponentes dijeron que sería necesario (este fue aumentado más recientemente en 1994), y el Congreso cada vez depende más en otras fuentes de ingresos para poder cumplir con las obligaciones de Medicare.

Hay tres razones principales por las cuales podemos esperar que este nuevo beneficio costará más de lo que el gobierno predice.

Razón 1: A los políticos no les gusta revelar cuanto de su dinero están gastando.

Un político que esconde el costo verdadero de su propuesta puede regalar más de sus bienes sin que usted se de cuenta (o al menos sin que se de cuenta hasta que ya sea muy tarde). Un estudio del 2002 publicado por el Journal of American Planning Association examinó 258 proyectos de infraestructura y descubrió que los políticos subestimaban costos 9 de cada 10 veces, y que los excesos de costo tenían un promedio de 28 por ciento del costo proyectado.

“La subestimación de costos no puede ser explicada por error”, concluyeron los autores, “y parece ser explicada más que nada por desfiguraciones estratégicas, en otras palabras, mentiras”.

Una manera de subestimar costos es valiéndose de asunciones económicas optimistas, las cuales tienen una larga historia con Medicare. La administración del Presidente Lyndon Jonson fue acusada de esconder los costos verdaderos de Medicare al haber utilizado escenarios económicos demasiado favorables para sus predicciones. Hoy en día, los actuarios de Medicare asumen que los costos de salud crecerán solo por un punto de porcentaje más rápido que el PIB, aún cuando la brecha ha sido más que el doble de eso históricamente.

Otra manera de subestimar costos es “inflando el denominador”. En el 2003, el Congreso y el Presidente se pusieron de acuerdo para crear un beneficio de drogas que costaba menos de $400 mil millones a lo largo de 10 años. Mucho pensaron que esto significaba un promedio de $40 mil millones por año. Pero empujando la fecha de inicio del beneficio hasta el 2006 ha esparcido efectivamente el costo de un estimado para ocho años a lo largo de diez años, y esto ha hecho que el programa aparente ser más pequeño por un 20 por ciento.

También hay la forma que podríamos llamar “la manera Nixoniana”. Durante cinco meses de debate legislativo, la administración de Bush ocultó sus propias proyecciones de que la legislación en realidad costaría entre $500 mil millones y $600 mil millones. Al mismo tiempo los principales oficiales de la administración dijeron—en televisión y en los periódicos—que el programa costaría solo $400 mil millones, uno de estos oficiales dijo que despediría el actuario principal de Medicare si este salía al público con un estimado más alto.

Razón 2: Las personas cambian su comportamiento para maximizar sus beneficios.  

Los gastos de Medicare excedieron las proyecciones iniciales porque los ancianos consumieron más servicios cuando pagaban menos por estos. Una vez que los ciudadanos que pagan impuestos subsidian el consumo de prescripción de drogas de los ancianos, los ancianos consumirán más drogas que las que consumían antes.

Muchos dejarán los programas de drogas que tienen para beneficiarse de los nuevos beneficios de Medicare. La Oficina del Congreso para el Presupuesto estima que de cada cuatro participantes en el nuevo programa, uno habría tenido cobertura de drogas mediante agencias privadas de todas maneras.

El Congreso estaba tan preocupado de que los empleadores arrojen a sus empleados al nuevo programa que comenzará a sobornarlos para que no lo hagan—a un costo de alrededor de $5 mil millones al año.

El gasto real en subsidios para empleadores probablemente será mayor, ya que muchos grupos de empleadores encontrarán maneras de cualificar para el subsidio. Estos cambios en el comportamiento de las personas resultarán en que los ciudadanos que pagan los impuestos terminen pagando los costos que la otra persona ya estaba pagando voluntariamente.

Razón 3: El Congreso expande los beneficios frecuentemente.  

Las proyecciones de costo no pueden predecir cambios futuros en legislación. Una vez que un programa existe, los beneficiados presionan al Congreso para que expanda los beneficios. Los beneficios de droga de Medicare es un resultado de la presión política de los grupos beneficiados por Medicare, los cuales querían más subsidios. Lo mismo ha ocurrido con el Seguro Social. Una vez que el beneficio de droga entre en efecto, esperen escuchar a los ancianos pidiendo más subsidios para llenar el infame “hueco de la rosquilla”.

Cuan grande será el costo del nuevo beneficio de drogas de Medicare es imposible de predecir. Jagadeesh Gokhale del Cato Institute y Joe Antos del American Enterprise Institute estiman que el costo actual podría ser más del doble de lo que dicen las proyecciones actuales. Puede que estén equivocados, pero si la historia sirve como guía, ellos definitivamente tienen mucha probabilidad de estar en lo correcto.

Traducido por Gabriela Calderón para Cato Institute.