La afirmación del secretario Hegseth de que la guerra con Irán costó 37.5 mil millones de dólares no tiene sentido

Benjamin Giltner dice que engañar al público sobre los costos financieros les da a los funcionarios públicos la capacidad de conservar capital político en torno a un proyecto que requiere mucho dinero, especialmente uno que no ofrece un beneficio claro para la población, pero el público debe estar al tanto de estas maniobras políticas.

AlxeyPnferov/iStock / Getty Images Plus via Getty Images

Por Benjamin Giltner

37.5 mil millones de dólares. Una suma enorme de dinero para la mayoría de la gente, pero poco para el Pentágono. Esta es la cantidad que el secretario Hegseth, al instar al Senado a aprobar un suplemento de defensa de 60 mil millones de dólares y un presupuesto del Pentágono de 1.15 billones de dólares, afirmó que el Departamento de Defensa ha gastado en su guerra contra Irán. Hegseth defendió estas solicitudes al afirmar: "Esta es una nueva solicitud basada en las nuevas realidades del mundo al que nos enfrentamos, dando un paso al frente para estar a la altura de este momento".

Sin embargo, la cifra de 37,5 mil millones de dólares que menciona Hegseth oculta la realidad. Ninguna de las afirmaciones de Hegseth se sostiene.

Para empezar, analistas independientes informan que la guerra en Irán ha costado mucho más de 100 mil millones de dólares. Es probable que esta cifra subestime los verdaderos costos de la guerra. Entre el hecho de que el Pentágono clasifique tantos programas y que los contratistas privados subestimen los costos totales de las armas que fabrican, resulta difícil determinar el costo exacto de una operación militar.

Es por razones políticas que Hegseth engañó al Senado y al público sobre los costos de esta guerra. La administración de Trump tiene más posibilidades de evitar una mayor erosión de la opinión pública respecto a esta guerra si le presenta a los estadounidenses unos costos financieros de la guerra inferiores a los reales. Hegseth no es el primer ni el último secretario de Defensa en engañar al público sobre los costos de una operación militar. Robert McNamara ocultó los costos totales de la Guerra de Vietnam al público y a los miembros del Congreso. Donald Rumsfeld afirmó que la Guerra de Irak le costaría a Estados Unidos menos de 50 mil millones de dólares, cuando, de hecho, les ha costado a los estadounidenses más de 1 billón de dólares.

Incluso si el secretario Hegseth desafiara la historia moderna y su estimación de 37,5 mil millones de dólares resultara cierta, habría poca necesidad de que el Congreso aprobara un presupuesto del Pentágono de más de 1 billón de dólares para 2027, y mucho menos un suplemento de defensa de 60 mil millones de dólares. Parecería que el Pentágono podría arreglárselas con los fondos que recibió de la asignación de defensa del año pasado y de los más de 150 mil millones de dólares en fondos para defensa incluidos en la "Grandiosa y hermosa ley".

Engañar al público sobre los costos financieros les da a los funcionarios públicos la capacidad de conservar capital político —es decir, la opinión pública— en torno a un proyecto que requiere mucho dinero, especialmente uno que no ofrece un beneficio claro para la población. Este engaño no desaparecerá pronto. Es demasiado eficaz y viable desde el punto de vista político.

Pero el público debe estar al tanto de estas maniobras políticas. Las organizaciones independientes y la ciudadanía deben seguir investigando y sacando a la luz los costos reales de esta guerra. La transparencia en el gobierno, o al menos una apariencia de ella, es obligatoria para un gobierno democrático.

Este artículo fue publicado originalmente en Cato At Liberty (Estados Unidos) el 31 de julio de 2026.