La intervención de la Casa Blanca da un impulso a una empresa de tierras raras vinculada a Trump Jr.
Clark Packard se pregunta si las acciones de la administración de Trump están motivadas por objetivos legítimos de seguridad nacional o si están, en cambio, motivadas por el deseo de beneficiar a la familia del presidente.
Por Clark Packard
Existen argumentos legítimos para reducir la dependencia estadounidense de los minerales de tierras raras y su procesamiento en China. China controla más del 90 por ciento de la cadena de valor downstream del procesamiento de tierras raras y la producción de imanes —un dominio absoluto que demostró en 2025 cuando impuso un embargo casi total sobre las exportaciones de siete elementos críticos en represalia por la política arancelaria de Estados Unidos, lo que interrumpió las cadenas de suministro de los sectores automotriz y de defensa casi de inmediato. La Agencia Internacional de la Energía proyecta que, para 2040, la demanda global de estos materiales crecerá en más del 60 por ciento. La vulnerabilidad es real. La pregunta es si la respuesta de la administración Trump está impulsada por preocupaciones económicas y de seguridad o por algo más.
La situación de Vulcan Elements sugiere lo segundo.
Fundada por un estudiante de la Escuela de Negocios de Harvard, Vulcan es una startup de tres años que planea construir lo que sería la mayor fábrica de imanes de tierras raras fuera de China, en el condado de Johnston, Carolina del Norte. En agosto de 2025, 1789 Capital —el fondo de capital de riesgo del que Donald Trump Jr. es socio— adquirió una participación no revelada en Vulcan como parte de una ronda de financiación de Serie A de 65 millones de dólares. En el momento de la inversión, Vulcan estaba valorada en aproximadamente 200 millones de dólares. Tres meses después, el gobierno federal comprometió 670 millones de dólares para la empresa, incluyendo 50 millones de dólares de la Ley CHIPS y de Ciencia, además de un préstamo condicional de 620 millones de dólares de la Oficina de Capital Estratégico del Pentágono con "warrants".1 Para enero de 2026, según un reciente reportaje de Bloomberg, los inversionistas apuntaban a una valoración de casi 2 mil millones de dólares: un aumento de 10 veces en cinco meses financiado por los contribuyentes para una empresa emergente en la que el hijo del presidente tiene una participación.
Funcionarios de la Casa Blanca, Vulcan y 1789 Capital negaron cualquier irregularidad. Por su parte, el Pentágono declaró que "las afiliaciones externas, los inversionistas o las conexiones políticas no influyen en absoluto en las decisiones de financiación del Departamento".
Hasta esta semana, no había pruebas contundentes que sugirieran una interferencia política. Aunque los demócratas del Comité de Recursos Naturales de la Cámara de Representantes propusieron citar a Trump Jr. para que testificara sobre el acuerdo, la mayoría republicana se negó. Del mismo modo, un grupo de senadores demócratas ha exigido respuestas al Pentágono sobre el acuerdo con Vulcan, sin éxito. Ahora estamos empezando a saber más sobre los acontecimientos que tuvieron lugar, y estos plantean preocupaciones muy serias.
Basándose en entrevistas y registros del Departamento de Defensa, ProPublica informó hoy que la presión para financiar a Vulcan provino directamente de Peter Navarro, asesor principal del presidente Trump para comercio y manufactura y amigo cercano de Trump Jr. De las muchas empresas que competían por préstamos del Pentágono en ese momento, Vulcan fue la única cuyo acuerdo se puso en marcha por una solicitud directa de un alto funcionario de la Casa Blanca —un arreglo que, según funcionarios de defensa, no tenía precedentes en el proceso de revisión de la oficina. De hecho, según ProPublica, la Oficina de Capital Estratégico del Pentágono suele dedicar meses a examinar a las empresas antes de comprometer fondos públicos, pero en este caso, se ordenó al personal del Pentágono que cerrara el acuerdo con Vulcan en cuestión de semanas, y, según se informa, trabajaron hasta altas horas de la noche para lograrlo. "La llamada vino de la Casa Blanca: tenemos que hacer esto", dijo un funcionario de defensa a ProPublica.
La nueva dirección de la oficina —antiguos ejecutivos de Wall Street reclutados en parte a través de un cazatalentos cuya presentación filtrada les prometía acceso a "familias reales y contactos soberanos extranjeros" si alguna vez querían recaudar su propio fondo— ha estado seleccionando empresas a través de redes personales en lugar de solicitudes formales. Este es el primer contrato del Pentágono directamente vinculado a la intervención de la Casa Blanca en nombre de una empresa relacionada con la familia Trump, pero puede que no sea el último. ProPublica también informa de que Trump Jr. forma parte del consejo asesor y posee acciones por valor de millones de dólares en Unusual Machines, un fabricante de piezas para drones con sede en Florida, cuya solicitud de un préstamo del Pentágono se encuentra actualmente en proceso de revisión.
El control de China sobre las tierras raras plantea problemas estratégicos y económicos reales —uno lo suficientemente grave como para cerrar temporalmente las plantas automotrices estadounidenses y poner nerviosos a los funcionarios de adquisiciones de defensa cuando Pekín decidió restringir las exportaciones en 2025. Una cadena de suministro concentrada en manos de un solo país extranjero dispuesto a utilizarla como palanca en disputas comerciales exige una respuesta política seria y creíble. Lo que describe la situación de Vulcan es todo lo contrario e implica un defecto inherente más amplio de la política industrial: un compromiso gubernamental de 670 millones de dólares, que incluye el mayor préstamo del Pentágono de este tipo, impulsado en cuestión de semanas bajo la dirección de un funcionario de la Casa Blanca con una relación personal con el hijo del presidente, cuyo fondo de capital de riesgo había adquirido una participación en la empresa beneficiaria tres meses antes.
Independientemente de si la secuencia de acontecimientos demuestra algo ilegal o si se trata de una mera coincidencia, es exactamente el tipo de arreglo que erosiona la confianza pública y plantea una pregunta directa que hasta ahora ha quedado sin respuesta: si la administración se toma en serio la reducción de la dependencia estadounidense de las cadenas de suministro de tierras raras chinas, ¿por qué su política industrial encuentra la manera de beneficiar personalmente a la familia del presidente? Quizás sea una coincidencia, pero el público tiene derecho a saber más.
Este artículo fue publicado originalmente en Cato At Liberty (Estados Unidos) el 28 de mayo de 2026.
Nota:
1. Un instrumento financiero —básicamente, el derecho del gobierno (el Pentágono, en este caso) a adquirir participaciones (acciones) en Vulcan Elements a un precio predeterminado en el futuro—. Suelen vincularse a préstamos estatales como una forma de protección frente a las subidas: si la empresa adquiere un gran valor, el prestamista puede convertir sus warrants en participaciones accionarias y participar de las ganancias.