El régimen de Delcy Rodríguez le ocultó durante meses a una madre que su hijo había muerto preso
César Báez relata el caso del preso político César Navas, quien murió durante su encarcelamiento al igual que otros 27 presos políticos que han muerto bajo custodia estatal en la última década.
Por César Báez
Carmen Navas pasó un año yendo de prisión en prisión en busca de su hijo, Víctor Hugo Quero Navas, quien fue detenido el año pasado por la inteligencia militar de Venezuela. Presentó solicitudes y buscó pruebas de que aún seguía con vida, pero los carceleros le dieron largas. Esta semana, el régimen encabezado por la dictadora venezolana Delcy Rodríguez finalmente admitió que Víctor murió hace 10 meses. Tenía 51 años.
Víctor era profesor de kárate y vendedor ambulante; vendía jeans y suplementos nutricionales, y mantenía a su madre con sus escasos ingresos. Lo conocían como “el ruso” por su cabello rubio y sus ojos claros.
En enero de 2025, fue detenido por agentes de inteligencia vestidos de civil, presuntamente por su antiguo servicio en las Fuerzas Armadas venezolanas. Fue acusado de traición, conspiración y terrorismo, cargos que los fiscales venezolanos suelen imputar a disidentes políticos.
Víctor fue enviado a El Rodeo I, una prisión en las afueras de Caracas, pero su familia no sabía dónde estaba recluido. Un mes después de su detención, lo llevaron a la enfermería de la prisión porque había vomitado sangre. Sus compañeros de celda nunca volvieron a verlo.
En octubre de 2025, el régimen finalmente le informó a Carmen que su hijo seguía recluido en El Rodeo I. Tras enterarse de su ubicación, Carmen visitó la prisión al menos una docena de veces, con la esperanza de ver a Víctor. Durante una de esas visitas, agentes de inteligencia la interrogaron durante más de seis horas. En otra ocasión, un funcionario penitenciario le gritó: “¿Por qué insiste en venir?”, según relata el periodista Víctor Amaya.
Cuando el Ministerio del Servicio Penitenciario de Venezuela finalmente admitió que Víctor había muerto el 25 de julio de 2025, la causa de la muerte fue registrada como insuficiencia respiratoria. Los funcionarios también afirmaron que él no había indicado tener familiares y que ningún miembro de su familia había solicitado formalmente una visita.
Después de que fue declarado muerto, el régimen enterró su cuerpo en una fosa común. Los investigadores dicen que planean exhumarlo para confirmar la causa de su muerte, pero sus conclusiones probablemente resulten poco creíbles.
“La investigación no puede permanecer bajo el control de quienes eran responsables de la custodia de la víctima”, dice a Reason Martha Tineo, directora de la organización venezolana de derechos humanos Justicia, Encuentro y Perdón. “Especialmente cuando existen elementos que socavan la transparencia y la credibilidad de la versión oficial”.
Mientras el presidente Donald Trump dijo esta semana que los venezolanos estaban “bailando en las calles porque les está entrando mucho dinero”, la represión por parte de las autoridades interinas ha continuado. Grupos de derechos humanos estiman que 27 presos políticos han muerto bajo custodia estatal en la última década.
Minutos después de que el régimen reconociera la muerte de Víctor, la Embajada de Estados Unidos en Venezuela publicó en X sobre reuniones relacionadas con el clima de negocios para la inversión en el sector energético. A pesar de las promesas de amnistía de Delcy Rodríguez, 454 presos políticos siguen tras las rejas, según Foro Penal, un grupo de vigilancia de derechos humanos.
Este artículo fue publicado originalmente en inglés en Reason (Estados Unidos) el 8 de mayo de 2026.