No más reformas mediocres
Los analistas están enfocados en la reforma del Seguro Social y el mismo debate se lleva a cabo alrededor del mundo. Unos 130 países confrontan retos demográficos similares en sus sistemas de jubilación y el enfoque que le dan al problema puede sernos útil.
La solución óptima es desplazarse totalmente de un programa financiado con impuestos a otro sistema basado en el mercado. Pero esto es difícil para los políticos, quienes prefieren etapas intermedias más fáciles de vender, pero que resultan ineficaces.
La propuesta inicial tiene que ver con impuestos y beneficios porque creen que el problema es de flujo de caja y suelen recomendar aumentos de las retenciones porque hay más trabajadores que los pagan que jubilados a quienes se les rebajarían los beneficios. También porque los trabajadores son más jóvenes que los jubilados y, por lo tanto, tienen más tiempo para ajustarse. Como casi todos los países, Estados Unidos adoptó esa estrategia. En 1950 la tasa de retención por nómina era 3%, con un tope salarial de 3.000 dólares al año. Desde ese entonces la tasa se ha multiplicado a 12,4%, con un tope salarial de 90.000 dólares.
Tarde o temprano esa estrategia choca contra un muro político y entonces se instrumenta un segundo plan: recortar los beneficios. De esto a nadie le gusta hablar, razón por la cual se utiliza un extraño vocabulario difícil de entender. Se habla de indexación de precios, indexación del costo de vida, indexación de longevidad, etc. Todas son claves para tratar de tapar la reducción de beneficios.
Una vez que la estrategia de recortar beneficios choca contra el muro político, el asunto se vuelve interesante con la aparición de “seudo cuentas”. Estas son muy variadas, pero una frecuentemente utilizada es ofrecer a los ciudadanos el derecho a ahorrar e invertir en una cartera de bonos del gobierno. Aunque esto puede parecer seguro, tanto el capital como los intereses son financiados con impuestos. Esa estructura se parece mucho al sistema de jubilación basado en impuestos, pero es maquillado para que luzca más atractivo.
Cuando asesoré en Moscú a la Federación Rusa sobre cómo reformar su sistema de Seguro Social invirtiendo en activos rentables, un miembro del parlamento me preguntó qué tenía yo en contra de las seudo cuentas. Queriendo asegurarme de que estábamos hablando de lo mismo le pregunté si ella se refería a cuentas individuales invertidas en bonos del gobierno. Ella respondió que sí. Le pregunté si estaba de acuerdo que eso sería lo mismo que cada ciudadano fuese dueño de un bono del gobierno. Ella dijo que sí. Entonces, en lugar de cuentas individuales, ¿por qué no entregar bonos del gobierno a cada trabajador ruso? Y no seamos tacaños, que cada bono sea de un millón de dólares y así cada trabajador se convierte en millonario. Excepto por un inconveniente: tenemos que pagar el capital y los intereses cuando se venza el bono, por lo que tendremos que imponerle un impuesto a cada trabajador de un millón de dólares. Y ¿qué se lograría entonces? Ella sonrío y respondió “nada”.
Hay no menos de dos lecciones en esa experiencia. La primera es que elevar impuestos, recortar los beneficios y luego promover seudo cuentas consumen tiempo valioso. Se trata de una oportunidad desperdiciada porque no se resuelve el problema y los cambios demográficos que estrangulan al actual sistema de reparto siguen aumentando: cada día un grupo cada vez menor de trabajadores activos pagan impuestos en beneficio de un creciente número de jubilados.
La segunda lección es que con tales respuestas ineficaces se pierde capital político. Cuando los políticos dicen haber resuelto algo sin hacerlo, la tendencia es a no creer sus promesas. Por lo tanto, pretender solucionarlo dificulta la resolución del problema.
EEUU está en medio de un debate sobre la reforma del Seguro Social. La solución es reformar el financiamiento del sistema con inversiones en el mercado de activos productivos. Los aumentos de impuestos, recortes de beneficios y las seudo cuentas no funcionan. Nuestro gobierno ya ha aumentado las retenciones por nómina y recortado los beneficios, y algunos congresistas proponen seudo cuentas. No se deje engañar.
Artículo de la Agencia Interamericana de Prensa Económica (AIPE)
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