No, Estados Unidos no necesita más armas nucleares
Benjamin Giltner dice que en lugar de enfocarse en aumentar el arsenal nuclear de Estados Unidos, los políticos deberían fortalecer su capacidad de supervivencia.
Por Benjamin Giltner
El nuevo START llega a su fin. China amplía su arsenal nuclear. Rusia lanza más amenazas nucleares. La administración del presidente de Estados Unidos, Donald Trump, busca el aumento del arsenal nuclear estadounidense. Cada uno de estos acontecimientos parece hacer inevitable una carrera armamentista nuclear, lo que obliga a Estados Unidos a invertir miles de millones de dólares en armas nucleares para mantenerse al día. Pero nada es verdaderamente inevitable, y las carreras armamentistas no son la excepción. Los políticos de Estados Unidos son perfectamente capaces de tomar medidas para evitar el aumento del arsenal nuclear estadounidense. La seguridad y el bienestar del país no lo necesitan. De hecho, la mayoría de la gente apoya el efecto disuasorio de las armas nucleares y su eventual desarme. Esta opinión parece absurda. Pero, de hecho, es sensata.
Desde que Trump regresó a la Casa Blanca en enero de 2025, su administración ha enviado mensajes contradictorios sobre el control de armas. Por un lado, el presidente ha expresado su apoyo a los esfuerzos por la "desnuclearización" y a que el mundo cuente con menos armas nucleares. Pero las acciones de su administración pintan un panorama muy diferente, y las acciones hablan más que las palabras. La administración de Trump está impulsando programas que avivarían la carrera armamentista entre Rusia, China y Estados Unidos, como la creación de la Cúpula Dorada y las pruebas de armas nucleares. Los informes también indican que el Pentágono planea fabricar y desplegar más armas nucleares tácticas, una medida que sin duda aumentaría las probabilidades de que se utilicen armas nucleares.
La disuasión implica riesgo, y la disuasión nuclear aún más. No hace falta decir que las armas nucleares son de destrucción masiva. Amenazar con usar una conlleva el riesgo de que otra sea utilizada contra quien la amenaza. Este es el riesgo —y es muy peligroso—.
El problema se convierte en uno de credibilidad: asegurarse de que la otra parte comprenda que un país utilizará armas nucleares si las cosas llegan al límite. La credibilidad de las armas nucleares se basa en su existencia. Su poder destructivo hace que el uso potencial de una sola sea lo suficientemente aterrador. Si ese es el caso, ¿por qué, entonces, Estados Unidos necesita más de estas armas?
Quienes desean más armas nucleares las buscan para disuadir ataques no nucleares. Al contar con muchas armas nucleares y amenazar con usarlas primero en una crisis para limitar el daño de una represalia, Estados Unidos puede amenazar de manera creíble con la destrucción nuclear. Este es un esfuerzo por evitar que un rival socave nuestra capacidad de disuadir con armas nucleares, es decir, que "socave nuestra disuasión".
Pero aún hay dos problemas con esta línea de pensamiento. Primero, tener más armas nucleares y colocarlas en una posición ofensiva aumentaría las posibilidades de que se utilicen. Para limitar el daño, debe existir el compromiso de usar armas nucleares de inmediato, para eliminar las del enemigo antes de que este lance las suyas.
En segundo lugar, hay poca o ninguna garantía de que aumentar el número de armas nucleares aumente la percepción de que se utilizarán. La enorme capacidad destructiva de las armas nucleares —y el hecho de que limitar el daño y los ataques contra fuerzas enemigas costaría millones de vidas— hace que las amenazas de usar armas nucleares contra fuerzas convencionales sean poco creíbles. Contar con más opciones no hace que el presidente de Estados Unidos sea más propenso a usar armas nucleares. Es una de las razones por las que, contrariamente a lo que se decía en ese entonces, las amenazas de Estados Unidos de usar armas nucleares no lograron poner fin a la Guerra de Corea; fueron dos bandos agotados por una guerra prolongada los que lo hicieron. Del mismo modo, fue el temor a un ataque nuclear soviético, y no su superioridad nuclear, lo que impidió que Estados Unidos invadiera Cuba durante la Crisis de los Misiles de Cuba.
En lugar de enfocarse en aumentar el arsenal nuclear de Estados Unidos, los políticos deberían fortalecer su capacidad de supervivencia. Esta capacidad de supervivencia impide que un rival destruya las armas nucleares de Estados Unidos antes de que sean lanzadas, lo que permite que la espada de Damocles siga colgando sobre los posibles agresores. Fortalecer los silos de misiles y desarrollar tecnologías de sigilo para los bombarderos y submarinos que transportan armas nucleares son algunas formas de lograr esta capacidad de supervivencia.
Esto significa que Estados Unidos no necesita más armas nucleares, ni requiere el arsenal de 3,700 unidades que posee actualmente. Estados Unidos puede reducir al menos un tercio de estas ojivas nucleares, y puede hacerlo desmantelando sus misiles balísticos intercontinentales. Este tipo de misiles están expuestos a ataques sorpresa del enemigo, lo que hace que su uso preventivo resulte más tentador, creando un escenario de "úsalo o piérdelo". Un mayor número de misiles no refuerza la disuasión nuclear, y este tipo de armas nucleares hace que su uso sea más probable. Los misiles balísticos intercontinentales deberían ser desmantelados, y su desmantelamiento dejaría a Estados Unidos con armas nucleares más que suficientes para amenazar con una represalia.
La irrelevancia de contar con más armas nucleares también implica que Estados Unidos debería comprometerse a no ser el primero en usar armas nucleares en una guerra o una crisis. Esta postura de "no uso primero" reduciría la tentación de que una de las partes ataque por temor a que Estados Unidos utilice sus armas nucleares primero. A su vez, esto también reduciría el número de accidentes relacionados con armas nucleares.
La disuasión es un equilibrio entre costos y beneficios. En este momento, los costos de no tomar estas medidas para reducir el número de armas nucleares son simplemente demasiado altos para Estados Unidos y para el mundo. Según una estimación, modernizar todas las armas nucleares de Estados Unidos costaría aproximadamente 946 mil millones de dólares a lo largo de una década. Lo más importante es que los costos humanos asociados con el aumento de las posibilidades de usar armas nucleares son demasiado elevados. Incluso en el extremo más bajo de la lista de víctimas, en el que Estados Unidos utiliza armas nucleares tácticas en, digamos, Europa, morirían al menos dos millones de personas. Y eso suponiendo que el uso de armas nucleares no se intensifique aún más, lo que podría resultar en al menos 89 millones de muertos. También cabe señalar que estas cifras de víctimas se refieren a muertes "inmediatas". En otras palabras, muchos más morirían a causa de incendios, envenenamiento por radiación y ondas de choque.
Los políticos de Estados Unidos deberían enmarcar y colgar por todo el Pentágono la frase del estratega militar estadounidense Bernard Brodie: "Hasta ahora, el objetivo principal de nuestro establishment militar ha sido ganar guerras. De ahora en adelante, su objetivo principal debe ser evitarlas". Hacerlo les recordaría a los políticos y a los funcionarios de defensa cuál es el propósito de las armas nucleares: disuadir las guerras, no ganarlas. Esto se puede lograr con menos armas nucleares y una postura nuclear menos agresiva. Con el inicio de la competencia entre Estados Unidos, China y Rusia, es el momento oportuno para hacerlo.
Este artículo fue publicado originalmente en InkStick (Estados Unidos) el 28 de octubre de 2026.