No detengan a Google

Por Timothy B. Lee

¿No sería bueno si usted pudiese conducir una búsqueda de todo el texto de libros de la misma manera en que usted realiza búsquedas en el Internet? Usted se sentaría en su computadora, teclear algunos términos, y obtendría una lista de cada libro en su biblioteca local que contenga aquellos términos—junto con breves extractos que muestren los términos en su contexto.

Suena como ciencia ficción, pero Google está ahora trabajando para hacer de esto una realidad. El proyecto de Google Print busca escanear digitalmente e indexar todo libro alguna vez escrito, creando un índice de libros igual de poderoso que su motor de búsqueda en el Internet, el cual es líder dentro de su industria.

Desafortunadamente, el mayor obstáculo al cual se enfrenta Google no es tecnológico sino legal. Las casas editoriales están acusando a Google de violar los derechos de propiedad literaria, y están demandando que la compañía obtenga permiso individual de cada casa editorial antes de que pueda escanear sus libros. Hasta ahora, Google se ha resistido a dichas demandas, insistiendo que construir un motor de búsqueda de tal tipo es un uso legal y justo bajo las leyes de derechos de propiedad intelectual.

Hay un caso sólido para aquella posición y dado el tremendo beneficio que Google Print brindaría a los usuarios de bibliotecas en todas partes, Google debería mantenerse firme en su posición. El resto de nosotros deberíamos demandar que las casas editoriales no se atraviesen en el camino.

Las personas muchas veces asumen que la ley da a los poseedores de derechos de propiedad intelectual literaria control sobre sus obras creativas. Pero un minuto de reflexión muestra que ese no es el caso. Las reseñas literarias rutinariamente incluyen extractos, los usuarios de computadoras hacen copias de seguridad de los programas adquiridos legalmente, y las personas graban los programas de televisión para poder verlos en otro momento. Las cortes han reconocido el derecho de hacer dichas copias sin el permiso del poseedor de los derechos de propiedad literaria bajo la doctrina del uso justo.

Las cortes han reconocido la doctrina del uso justo desde hace varios siglos, pero la Cámara de Representantes codificó formalmente este principio en la Ley de la Propiedad de Derecho Intelectual de 1976. Esta ley deletrea los factores que determinan cuando una copia no autorizada es un uso justo. De acuerdo a la Corte Suprema, el factor más importante es “el propósito y el carácter del uso”. La ley pregunta (como la corte lo escribió en 1994) si un nuevo trabajo “meramente reemplaza los propósitos de la creación original, o si en lugar añade algo nuevo, con un propósito adicional o un carácter diferente, alterando la primera nueva expresión, significado, o mensaje; pregunta, en otras palabras, si es que y hasta qué grado la nueva obra es transformativa”.

En el 2003, por ejemplo, las cortes permitieron que un motor de búsquedas de Internet utilice imágenes con derechos de propiedad como íconos porque el propósito de los íconos de navegación—permitir que los usuarios rápidamente encuentren las imágenes que ellos estaban buscando—era muy diferente del propósito de las imágenes originales.

Visto desde esa perspectiva, Google Print es claramente un uso transformativo. Tiene un “propósito adicional” y un “carácter diferente” que el de los libros que indexa. Su valor no es derivado de la creatividad de los autores del libro, sino de la innovación de sus ingenieros.

Otro factor que las cortes deben considerar es “el efecto del uso por sobre el mercado potencial para la obra con derechos de propiedad intelectual o por sobre el valor de esta”. Parece claro que el impacto de Google Print por sobre el mercado de libros sólo podría ser positivo tanto para los autores como para las casas editoriales. Google Print solo muestra extractos breves de libros que todavía están bajo derechos de propiedad literaria. Un usuario tendrá que obtener una copia impresa del libro si el o ella desea leer más de determinada obra. Esto solo podría aumentar las ventas de libros.

La Constitución establece que el propósito de los derechos de propiedad intelectual es “promover el progreso de la ciencia y de las artes prácticas”. En otras palabras, la propiedad intelectual aumenta el acceso del público a las obras creativas al darles a los autores el incentivo de producirlas. Dado el tremendo potencial de Google Print para ayudar a los lectores a encontrar los libros que ellos quieren leer, sería perverso invocar las leyes de propiedad intelectual para estrangular este servicio en su cuna.

Traducido por Gabriela Calderón para Cato Institute.