Narcotráfico: Monstruo de 1000 cabezas

por David Boaz

David Boaz es Vicepresidente Ejecutivo del Cato Institute.

La Fiscal General, Janet Reno, y el Secretario del Tesoro, Robert Rubin, anunciaron victoriosamente la formulación de más de 100 cargos y la confiscación de unos 150 millones de dólares en bancos mexicanos y venezolanos, luego del "mayor y más completo caso de lavado de dinero de la droga en la historia". Los jefes del narcotráfico deben estar contra las cuerdas.

Por David Boaz

La Fiscal General, Janet Reno, y el Secretario del Tesoro, Robert Rubin, anunciaron victoriosamente la formulación de más de 100 cargos y la confiscación de unos 150 millones de dólares en bancos mexicanos y venezolanos, luego del "mayor y más completo caso de lavado de dinero de la droga en la historia". Los jefes del narcotráfico deben estar contra las cuerdas.

Pero, ¿no hemos oído esto antes? No parece pasar más de una semana sin que se reporte "la más grande captura en Nueva York"... "el mayor cargamento de drogas en Georgia",... "el más grande en de Estados Unidos, fuera de Florida"...

Tanto a los periodistas como a los policías les encantan esas historias. Muestran el "éxito" de la guerra contra las drogas. Los agentes de la DEA están prestos a aportar estadísticas: "cocaína con un valor en la calle de 3 millones de dólares, de 20 millones, de 73 millones..."

Luego de una redada en San Francisco en 1991, se reportó que se trataba del más grande hallazgo de heroína, mientras las cámaras de televisión mostraban cajas con 1.080 libras de la droga, suficiente para proveer a todos y cada uno de los estimados 500.000 adictos a la heroína en Estados Unidos a lo largo de un mes. Los funcionarios informaron que tenía un valor en la calle de entre 2.700 millones y 4.000 millones de dólares.

Es verdad que cada día se captura más droga en la frontera. La cantidad de cocaína confiscada aumentó de 20.000 libras en 1983 a 179.000 en 1989 y a 239.000 en 1997. Pero, ¿es eso acaso indicativo de éxito? Lo más probable es que más droga cruza la frontera y que las patrullas capturan poco más o menos el mismo porcentaje año tras año.

Mark Kleiman, especialista en asuntos de drogas de la Universidad de Harvard, dice que por cada cargamento capturado, hay que asumir que muchos otros logran pasar.

Cada vez que vemos las noticias de la captura de un nuevo cargamento o los programas sobre el narcotráfico, nos queda la impresión que los agentes antinarcóticos son inteligentes e innovadores, siempre un paso por delante de los narcotraficantes. Pero la realidad es muy diferente: los innovadores son los narcotraficantes, simplemente porque tienen el incentivo financiero para serlo.

La DEA, al igual que todas las demás burocracias gubernamentales, tiende a ser ineficiente. Los agentes reciben su sueldo dificulten o no el flujo de drogas. Es más, les aumentan el presupuesto a medida que el problema del narcotráfico crece. Los narcotraficantes, por su parte, son empresarios. Si logran ser más vivos que los policías, las ganancias son inmensas. Ese es el incentivo que promueve la creatividad, la innovación y la eficiencia.

Cada día se descubren nuevas formas cómo entra clandestinamente la droga a Estados Unidos: la gente se la traga y la transporta en el estómago, viene en el equipaje de niños que viajan solos, se la implantan en la cadera, etc. Y estas son sólo algunos de los métodos que la policía ha descubierto.

Desde que la Corte Suprema aprobó los vuelos de inspección sobre terrenos privados, buscando campos de marihuana, las cosechas están ahora bajo techo o bajo la superficie. En noviembre de 1990 se consiguieron cinco cultivos subterráneos de marihuana en California y Arizona. Pero ¿cuántos no se encontraron? Las instalciones para el cultivo en Lancaster California costaron un millón de dólares y según la policía tenía el potencial de producir 75 millones de dólares de utilidad anual, con 8.500 plantas que se cosechaban cuatro veces al año.

La marihuana y el opio crecen en casi cualquier parte y la coca ahora se cultiva en sitios que antes se consideraban inadecuados. Por cada cultivo que se elimina en algún sitio, aparecen dos o tres de reemplazo en otra parte.

Mientras los estadounidenses quieran usar drogas y estén dispuestos a quebrantar la ley y pagar un alto precio por ello, la captura de cargamentos de drogas es un ejercicio fútil. Por cada narcotraficante que va preso, aparece otro que toma su lugar.

"Le cortamos la cabeza al dragón", aseguró Robert Bender, jefe de la oficina de la DEA en San Francisco, al anunciar la captura del cargamento en 1991. Pero en los años sucesivos, la DEA descubrió que se trataba de la cabeza de Hidra, el monstruo de la mitología griega que cada vez que le cortaban una cabeza, le salían dos cabezas nuevas.

En la operación Casablanca se cortaron 100 cabezas. ¿Serán estas reemplazadas por 200 nuevas cabezas?

Artículo de la Agencia Interamericana de Prensa Económica (AIPE)
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