México: confianza

Isaac Katz dice que "Los agentes económicos, tanto empresas como consumidores, requieren de un arreglo institucional que ofrezca certeza, particularmente de carácter jurídico, que induzca a las primeras a invertir y a los segundos a adquirir bienes de consumo duraderos".

Por Isaac Katz

Luis Videgaray, en una entrevista que dio al periódico Financial Times, señaló correctamente que uno de los elementos cruciales para que la economía experimente mayores tasas de crecimiento, es recobrar la confianza, misma que ahora está muy disminuida. Sin ella, apuntó, las reformas estructurales no rendirán los frutos esperados.

Dos años en los que la economía ha crecido muy poco (1,1% en 2013 y 2,1% el año pasado) y que dan por resultado una caída acumulada del PIB real por habitante. Esto, aunado a la persistencia de una muy alta proporción de la fuerza laboral trabajando en la informalidad, que junto con la generación empleos formales pero con muy bajos salarios, deriva en una continua caída de la masa salarial, se traduce en que para la mayoría de las familias mexicanas, la expectativa actual de una mejora en el nivel de bienestar está prácticamente cancelada.

Los agentes económicos, tanto empresas como consumidores, requieren de un arreglo institucional que ofrezca certeza, particularmente de carácter jurídico, que induzca a las primeras a invertir y a los segundos a adquirir bienes de consumo duraderos. Sin un mercado interno sólido la economía no puede crecer a tasas significativamente más elevadas de las que hasta ahora se han registrado.

Partiendo de que lo afirmado por el Secretario de Hacienda es válido, la pregunta relevante se resume en una sola cosa: ¿qué tiene que hacer el gobierno para infundir mayor confianza? En mi opinión son básicamente cuatro acciones.

Primero, dar la señal de que el gobierno está efectivamente comprometido con el combate a la corrupción. De acuerdo con una encuesta del periódico Reforma publicada la semana pasada, 60% de los mexicanos perciben que este flagelo ha aumentado durante los últimos dos años. Esto no puede seguir así. El gobierno (tanto el Poder Ejecutivo como el Poder Legislativo) tienen en sus manos la oportunidad de crear un efectivo Sistema Nacional Anticorrupción, uno que incluya un fiscal efectivamente autónomo, con una Auditoría Superior de la Federación reforzada y con un Tribunal Federal de Cuentas. Esta semana, en la Cámara de Diputados, veremos si ese compromiso es realmente asumido.

Este artículo fue publicado originalmente en Asuntos Capitales (México) el 24 de febrero de 2015.