Mercosur, complacencia con el comunismo de Maduro

Víctor Pavón considera que "Ahora que se conoce la postura del gobierno [paraguayo] acerca del ingreso de Venezuela, en el Mercosur se reinicia la caída estrepitosa de este bloque comercial que más bien se ha constituido en un baluarte del proteccionismo con aranceles extra zona que ya llegan a más del 25 por ciento por mercadería".

Por Víctor Pavón

Ahora que se conoce la postura del gobierno acerca del ingreso de Venezuela, en el Mercosur se reinicia la caída estrepitosa de este bloque comercial que más bien se ha constituido en un baluarte del proteccionismo con aranceles extra zona que ya llegan a más del 25 por ciento por mercadería.

Muy al contrario de lo que el libre comercio pregona y que, en efecto, era la idea original del tratado, en el Mercosur impera la idea de que el Estado tiene el rol de crear, modificar e incentivar la economía de acuerdo a los designios de los políticos y burócratas de turno.

Es de recordar que cuando provino la suspensión de Paraguay del Mercosur, los demás miembros del bloque aprovecharon para autorizar el ingreso ilegal de Venezuela o mejor dicho, del régimen bolivariano de Chávez a quien todos de algún modo u otro le tenían y le siguen teniendo como un líder a imitar. Cuando esto sucedió el candidato presidencial por el Partido Colorado, Horacio Cartes, decía que aquello resultaba inaceptable y que la solución debía seguir los canales del Estado de Derecho.

Esta respuesta le valió la simpatía de mucha gente porque denotaba firmeza a la hora de tomar posición sobre un tema de alto impacto nacional. Pero ahora el presidente y su entorno cayeron seducidos por el pragmatismo, entendido como una filosofía que considera los efectos prácticos de una teoría como el único criterio válido para juzgar su verdad. El pragmatismo desafortunadamente deja de lado principios con el objetivo de lograr su cometido. Descartando los principios entonces el pragmatismo se convierte en un castillo de naipes; débil e insostenible y, especialmente con graves efectos en el mediano y largo plazo.

¿Qué ocasionará este cambio en la política exterior paraguaya? El Paraguay será visto como un país ciertamente pragmático porque se decidió por darle la debida institucionalidad al Mercosur para que de este modo el bloque logre el acuerdo comercial con la Unión Europea (UE). Igualmente las aguas se tornarán calmas en la región. Pronto veremos a los presidentes y a sus cancilleres sonrientes por el logro cometido en cuanta cumbre se convoque.

Sin embargo, como el pragmatismo solo considera el efecto práctico y relega todo lo demás, como los principios contenidos en los antecedentes históricos, entonces se olvida por ejemplo de la humillación sufrida por el Paraguay en ocasión de su suspensión del bloque mercosurino y del ingreso de Venezuela sin su consentimiento, tal como lo dictaba el Tratado de Asunción.

De esta manera el pragmatismo hará parecer al Paraguay como un socio irresoluto, sin principios para defender sus intereses. Paraguay había mostrado al mundo que defendía principios cuando no autorizaba el ingreso de Venezuela debido a la violación de las libertades en ese país; libertades entendidas como fundamentales en la vida del ser humano, como la propiedad privada, de expresión y de prensa.

En Venezuela nada ha cambiado en tal sentido. La revolución continúa tan campante, demoliendo con el odio y el resentimiento de Nicolás Maduro y sus cómplices todo aquello que significa libertad y propiedad de los venezolanos. En lugar de promover la libertad económica que permite la cooperación libre entre personas y empresas, en el Mercosur se ha instalado el proteccionismo, continúa la degradación de su institucionalidad mediante su complacencia con el comunismo del régimen venezolano de Nicolás Maduro.

Este artículo fue publicado originalmente en ABC Color (Paraguay) el 10 de diciembre de 2013.