Lucha contra los privilegios en México

Por Juan Pablo Roiz

Durante la reciente campaña electoral mexicana, el candidato perdedor – apenas por una fracción de punto decimal o unos 250 mil votos-, Andrés Manuel López Obrador, despotricaba contra los privilegios y los privilegiados que, según él, se han beneficiado de tratamientos especiales por parte de los gobiernos mexicanos.

Para los enterados de lo que sucede en los mercados financieros y conocedores del entramado de los negocios de las grandes corporaciones en México, tales prédicas resultan huecas y contradictorias, ya que al menos dos de los magnates mexicanos que luchan a brazo partido por conservar sus privilegios – Carlos Slim Helú y Ricardo Salinas Pliego- fueron promotores y simpatizantes de la campaña de López Obrador.

Por ello, Mary O’Grady, periodista del Wall Street Journal, exhortó en su columna del 8 de septiembre al presidente electo Felipe Calderón a no ceder ante las presiones de Slim y Salinas Pliego para mantener sus privilegios. Esto confirma que, en paralelo a la enconada contienda presidencial, se ha desarrollado una lucha sorda entre funcionarios del gobierno de Fox y ese par de magnates.

Slim, por ejemplo, estableció una provechosa relación con López cuando éste fue electo alcalde de la capital, hace seis años. A cambio de invertir en la remodelación de calles y edificios históricos de Ciudad de México, obra que López Obrador publicitó ampliamente, el tercer hombre más rico del mundo (Slim) obtuvo una considerable plusvalía en sus propiedades inmobiliarias. Luego, sin embargo, Slim marcó sutilmente cierta distancia con las propuestas más populistas de López.

Menos discreto fue Salinas Pliego, dueño de TV Azteca, de la telefónica Unefon, de la cadena de tiendas Electra (que vende electrodomésticos a crédito en zonas urbanas) y de un nuevo banco que atiende también al segmento de los pobres urbanos. Salinas Pliego vendió al candidato López Obrador, a una tarifa irrisoriamente baja, la transmisión diaria de un programa de propaganda matutino de media hora. Los noticiarios y programas informativos de la cadena televisora de Salinas dieron amplia exposición a las “conferencias de prensa” diarias de López mientras éste fue alcalde y, al comenzar la campaña presidencial, el periodista Ricardo Rocha, productor de los programas de propaganda de López, inicio en la misma televisora de Salinas Pliego un programa nocturno de política y variedades que daba tratamiento preferencial y obsequioso a López.

Slim y Salinas Pliego se deslindaron de López cuando éste radicalizó sus alegatos de víctima de un fantasioso fraude electoral, convocando a formar un gobierno paralelo en rebeldía al fallo último del Tribunal Electoral. Pero la lucha por los privilegios sigue, tanto dentro del gobierno actual como en presiones al próximo presidente. Por lo pronto, el secretario de Hacienda Francisco Gil Díaz se ha opuesto abiertamente a su compañero de gabinete, el secretario de Comunicaciones Pedro Cerisola, quien pretende otorgar al poderoso consorcio telefónico de Slim la concesión para incursionar en el negocio de la televisión, aprovechando que Telmex posee toda la red telefónica de México. Las demás empresas telefónicas pagan a Telmex “derechos de interconexión” para utilizar la red. Esto concedería a Telmex ventajas dominantes en el mercado de televisión por cable, a pesar de que la concesión original – cuando Slim adquirió la telefónica al gobierno de Carlos Salinas de Gortari- prohibía expresamente usar la red para transmitir señales de televisión.

Gil Díaz tuvo que enfrentar una feroz oposición de Salinas Pliego cuando promovió la nueva Ley del Mercado de Valores –reforma reconocida por el Banco Mundial, en su último informe Doing Business 2007, como el factor que hizo que México saltara del puesto 63 al 42 en facilidad de hacer negocios. Salinas Pliego es famoso en los mercados bursátiles por haber realizado en 2003 una sospechosa operación de compra de deuda a descuento de su telefónica, Unefon, que más tarde vendió a valor nominal a la propia empresa, embolsándose él y su socio más de cien millones de dólares cada uno. Acusado por la SEC en Estados Unidos, Salinas Pliego llegó a un acuerdo económico con la agencia reguladora del mercado de valores estadounidense, pero parece tener pendientes acusaciones judiciales en México, por uso indebido de información privilegiada.

Por todo esto resultan muy oportunas las advertencias del Wall Street Journal a Felipe Calderón, quien no debe ceder a las presiones de instrumentar las propuestas populistas de López Obrador. Por el contrario, nada mejor para Calderón y para México que declarar la guerra a los privilegios que defienden a brazo partido esos dos magnates y otros viejos amigos de López Obrador.

Artículo de la Agencia Interamericana de Prensa Económica (AIPE)
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