Los políticos y la lucha de las clases

Por Walter E. Williams

Hablemos sobre la avaricia empresarial, los trabajadores y la lucha de clases. Pero antes, pongámonos de acuerdo en que los trabajadores bien entrenados son mucho más productivos y, por lo tanto, ganan mucho más que sus compañeros que tienen menos habilidades. Si estamos de acuerdo en esto, el paso siguiente es que la compra de tecnología hace al trabajador más productivo; eso es lo que llamamos capital físico.

Pero para tener capital, alguien tiene que invertir. La rentabilidad del capital influye en el monto que la gente ahorra para luego invertir. Bajo las leyes actuales de Estados Unidos, cada $100 de ganancia empresarial paga 35% en impuestos, dejando $65. Luego, los accionistas de la empresa pagan hasta 39,6% de sus ingresos en dividendos. Ignorando los impuestos estatales y locales, los impuestos federales quitan una tajada de $39 a la ganancia original de $100. Eso significa un impuesto efectivo de 61%.

Una conclusión muy sencilla es que si la gente pudiera retener una mayor parte de la rentabilidad de sus inversiones, invertiría más. Si invierten más, habría más capital físico, lo cual haría más productivos a los trabajadores, quienes entonces ganarían mayores sueldos. Ante la existencia de esta conexión directa entre la inversión, la productividad y los salarios, no existe verdadero conflicto entre los que invierten en maquinarias y aquellos que las operan.

Pero claro que la inversión no se materializa del aire sino que tiene que haber ahorro previo. Y ¿qué influye el monto del ahorro? Por supuesto que la rentabilidad esperada. El ahorro que hacemos fuera de nuestras cuentas personales para la jubilación paga hasta 39,6% de impuesto y por eso el incentivo es muy débil. Menos ahorro significa menos recursos dedicados a la inversión en maquinarias y equipos y, por lo tanto, menos crecimiento de la productividad y salarios menos buenos.

Los políticos hacen demagogia todo el tiempo con respecto a los salarios, pero según el economista Alan Reynolds del Hudson Institute, "la porción del ingreso que va a los trabajadores y a los ahorradores se ha reducido desde 1990 porque las transferencias al gobierno han aumentado".

En otras palabras, los políticos meten la mano en los bolsillos de los trabajadores para pagar por programas sociales y el resultado es menor crecimiento económico y salarios que no crecen.

Lo que la economía requiere no son los paquetes de estímulo económico que nos ofrecen los políticos sino que más bien dejen de frenar el crecimiento económico, eliminando los impuestos corporativos. Después de todo, quien paga todos los impuestos es la gente, las empresas son simples cobradores. Otra manera sería eliminar completamente el impuesto a las ganancias de capital.

La lucha de clases es un concepto inventado por los políticos y que en realidad no existe. Al trabajador lo que más le conviene es que bajos impuestos permitan que la gente pueda ahorrar más e invertir más, de manera que él pueda devengar un mejor salario, en la medida que la empresa que lo emplea aumenta sus inversiones en maquinaria y equipos. ¿Cuándo fue la última vez que un político le explicó esta manera de beneficiar efectivamente a los trabajadores?

Artículo de la Agencia Interamericana de Prensa Económica (AIPE)
© Todos los derechos reservados. Para mayor información dirigirse a: AIPEnet