Los medios tradicionales enterraron el escepticismo sobre el cambio climático, nuevamente

Patrick J. Michaels comenta que "El estudio de Schmittner reforzó el argumento de política pública de que los cambios tecnológicos que se producirán en este siglo deberían ser suficientes para prevenir un calentamiento catastrófico sin necesidad de imposiciones de políticas drásticas y costosas".

Por Patrick J. Michaels

Los medios tradicionales están —nuevamente— reportando el fin del escepticismo en cuanto al cambio climático,  debido al reciente e importante estudio de la revista Nature. El aumento del temido dióxido de carbono parece haber precedido el calentamiento iniciado por la civilización humana.

Durante años, mis amigos menos "verdes" han señalado a los extensos núcleos de hielo en la Antártida, donde las estrías se remontan a cientos de miles de años. La temperatura se puede inferir de la abundancia relativa de oxígeno común (16O) y su isótopo más raro con dos neutrones adicionales (18O). En la mayoría de los casos, la temperatura cambia antes de que lo haga el dióxido de carbono, aparentemente invirtiendo la causa y efecto normales detrás de la histeria actual acerca del clima.

No es así, dicen Jeremy Skakun de Harvard y sus ocho colegas de alrededor del mundo. Reunieron 80 indicadores indirectos de la temperatura local (incluyendo los núcleos de hielo de la Antártida) y los compararon con la cantidad de dióxido de carbono atrapado en el hielo. Parece que —tras un pequeño aumento de la temperatura sin CO2, de origen especulativo— los aumentos de dióxido de carbono realmente precedieron el deshielo masivo que comenzó hace unos 20.000 años atrás.

Shakun y sus colegas sostienen que los núcleos de hielo de la Antártida son un caso especial, donde a través de una muy complicada (y difícil de verificar) cadena de causalidad, la temperatura, efectivamente, aumentará antes que lo haga el dióxido de carbono.

Luego llegó el internet, una de las mejores cosas que le han pasado a la ciencia. Debido a la exigencia de una mayor transparencia de la información (impulsada en gran medida por la renuencia de los del Climategate de liberar su información), las cifras detrás las publicaciones importantes ahora están disponibles en línea.

Willis Eschenbach en www.wattsupwiththat.com (un blog que cualquier persona interesada en el tema del clima debería visitar) ingresó a los datos crudos —antes de que fuesen cortados y divididos en atractivos gráficos por Shakun y sus colegas. Advertencia: La siguiente imagen es un gráfico científico y es posible que desee mantener a sus amigos más verdes lejos de ella.

Cada punto negro es un dato de temperatura de los 80 indicadores indirectos. Los datos están "estandarizados" —una técnica común, para hacer las mediciones en proporción. El promedio de cada indicador indirecto es cero y la dispersión alrededor de ese promedio está escalada a un valor de uno. Los puntos rojos son la concentración de dióxido de carbono en las burbujas atrapadas en el hielo de Groenlandia y sobre estos hay poca disputa seria.

Es justo decir que el núcleo central de los indicadores indirectos es concurrente con el aumento en el dióxido de carbono. También es justo decir que existe una gran dispersión en los datos de los indicadores indirectos. Finalmente, es justo preguntar qué significa todo esto para el futuro.

El tercer autor de esta publicación, Andreas Schmittner, publicó algo relacionado recientemente, en donde, utilizando una muestra más global de indicadores indirectos, concluyó que la probabilidad de un gran calentamiento por dióxido de carbono en este siglo es excesivamente pequeña.
[Gráfico 1]
Willis Eschenbach graficó todos los indicadores de Shakun y sus colegas con los datos del dióxido de carbono de los núcleos de hielo superpuesto en una escala similar.

El estudio de Schmittner reforzó el argumento de política pública de que los cambios tecnológicos que se producirán en este siglo deberían ser suficientes para prevenir un calentamiento catastrófico sin necesidad de imposiciones de políticas drásticas y costosas (un ejemplo es el descubrimiento inesperado de gas natural accesible, aprovechable por siglos, que produce energía con emisiones sustancialmente menores de dióxido de carbono que el carbón).

He advertido a mis amigos durante años de que, sean o no precedidos por cambios en el dióxido de carbono los cambios de la temperatura en la Antártida, no se cuestiona seriamente que es un gas de efecto invernadero lo que provocará un calentamiento de la superficie. En consecuencia, si bien es una pieza realmente diligente de trabajo, no veo las fuertes consecuencias de la nueva publicación de Shakun. Ahora soy aún más escéptico acerca de la utilidad de los indicadores indirectos del clima.

En lo que respecta al dióxido de carbono, no es el calor, es la sensibilidad (de la temperatura), donde varias líneas de evidencia convergen ahora en un bajo valor.

Este artículo apareció en Forbes.com (EE.UU.) el 8 de abril de 2012.