Los hechos de EE.UU. contra la "ciencia" de las Naciones Unidas
Esto se está volviendo repetitivo. Una vez más Estados Unidos se enfrenta por sí solo contra una ONU determinada a imponer su visión apocalíptica de cambio climático. Y una vez más las Naciones Unidas amenaza con la aniquilación económica si no se sigue su curso. Llaman a la actitud norteamericana "unilateralismo", pero mejor llamémosla por su verdadero nombre: "sentido común."
Esta vez se trata de la industria aseguradora. El 7 de octubre-no es casualidad que fue unos pocos días después de que la temporada de huracanes alcanzó su clímax-el Grupo de Trabajo sobre Cambio Climático de la ONU emitió un reporte llamado "El Cambio Climático y la Industria de los Servicios Financieros." El predecible meollo del asunto: el cambio climático tiene el potencial de destruir a la industria aseguradora, así que, Estados Unidos, siga la corriente sobre nuestra versión de cambio climático.
Este tipo de asuntos viene desde la cima. El Secretario General de la ONU Kofi Annan continúa criticando la renuencia norteamericana de adoptar el Protocolo de Kyoto, el cual ha sido desacreditado científicamente. En un reciente artículo de opinión en el Washington Post, esa fue su demanda número uno.
Sin embargo, el nuevo reporte de la ONU va más allá que Annan. Mientras admite que Kyoto no hará mucho por el clima del planeta, el reporte entonces demanda más y más Kyotos, coincidiendo con científicos de la administración Clinton que estimaron que se necesitaba cerca de 19 Kyotos para detener el calentamiento global. Un Kyoto cuesta, conservadoramente, un 2% del PIB estadounidense. ¿Diecinueve? Mejor no vallamos ahí, al menos que seamos la ONU.
Específicamente, el nuevo reporte de las Naciones Unidas proyecta que, ya que el cambio climático induce a una mayor frecuencia e intensidad de las tormentas, junto con los cambios demográficos (léase: más gente en capacidad de comprar casas de playa más caras), las pérdidas mundiales de las aseguradoras totalizarán un adicional de $150.000 millones en la próxima década. El informe tiene un gráfico impresionante que muestra los incrementos dramáticos en los costos por daños en años recientes.
Lo que no resulta aparente, excepto para aquellos que leen las letras pequeñitas, es que la cifra mencionada incluye los daños provocados por todo tipo de "causas naturales", y la mayor parte del reciente incremento se debe a dos grandes terremotos (1994 y 1995). Mientras que a nuestros amigos "verdes" les gusta echarle la culpa al calentamiento mundial por muchas cosas, nadie es tan insensato como para decir que éste es el responsable de terremotos.
Grandes reaseguradoras europeas (la gente que asegura a las compañías de seguros), como Swiss Re y Munich Re, han estado entonando el canto fúnebre del cambio global por años. Representa un argumento convincente para aumentar sus tarifas, y sus gobiernos pro Kyoto (léase: anti-estadounidenses) se apresuran a respaldarlas.
El huracán es por mucho el principal productor de daños relacionados con el clima, y la zona más expuesta en términos de valor de la propiedad asegurada es la costa este de Estados Unidos, en donde el valor asegurado es cercano al PIB anual de este país. Además, los costos por daños parecen estar subiendo; así que si la ONU está en lo correcto, el número o la intensidad de los huracanes debería estar incrementándose dramáticamente.
No es así. No hay ninguna tendencia en el número de tormentas golpeando a Estados Unidos. De hecho, los años noventa parecer haber sido particularmente pobres en huracanes. También es muy sabido para los científicos que estudian este tipo de tormentas que el promedio máximo registrado de los vientos ha venido disminuyendo en los últimos 50 años.
El nuevo documento de la ONU es tan descarado que incluso contraviene a otro órgano de las Naciones Unidas, el Panel Intergubernamental sobre Cambio Climático. En su último compendio, llamado "Tercer Reporte de Valoración", al cual le gustan que se llame el "consenso de los científicos" (en realidad es el "consenso de los científicos escogidos por la ONU"), dice: Existe poca evidencia de cambios de largo plazo en la intensidad y frecuencia de las tormentas tropicales", y "análisis recientes de cambios en las condiciones climáticas locales severas (tornados, tormentas eléctricas, granizo) en un pequeño número de regiones selectas no proveen ninguna evidencia convincente de cambios sistemáticos en el largo plazo."
Sobre el futuro, el reporte climático de la ONU señala que sus modelos climáticos no muestran cambios sistemáticos en estas tormentas.
Mientras que Munich Re, Swiss Re y el Grupo de Trabajo sobre Cambio Climático son cómplices de una falsa visión apocalíptica de cambio climático que es de interés mutuo, ¿a quién no le sorprende que Estados Unidos tenga una idea diferente?
Pretendamos que en realidad hay un libre mercado de verdad en Estados Unidos, y que las aseguradoras norteamericanas pueden escoger entre Munich Re, con tarifas artificialmente altas producto de los temores sobre un empeoramiento del clima, y alguna reaseguradora estadounidense, cuyas pólizas son basadas en un clima constante y con los valores de las propiedades en crecimiento. Munich Re publicitaría su producto como más confiable, con la garantía de que puede sobrevivir un clima cada vez más hostil. Los estadounidenses serían mucho menos caros. Dada la situación, ¿cuál escogería Usted?
Predecimos que la histeria sobre el calentamiento global no va a sacar del negocio a las reaseguradoras estadounidenses, pero que sí podría ser muy dañino para el bienestar económico de sus competidores europeos.
Traducido por Juan Carlos Hidalgo para Cato Institute.