Lo que Rusia necesita: Una caja de conversión
por Judy Shelton
Judy Shelton es Directora de Empower America y miembro del Consejo Editorial del Cato Journal.
Dos personas pueden encaminar a Rusia hacia el libre mercado y el capitalismo democrático en este momento tan crítico. Ninguno de los dos se llama Bill Clinton.
Por Judy Shelton
Dos personas pueden encaminar a Rusia hacia el libre mercado y el capitalismo democrático en este momento tan crítico. Ninguno de los dos se llama Bill Clinton.
Se trata más bien de Alan Greenspan, presidente de la Reserva Federal (banco central de Estados Unidos) y Domingo Cavallo, ex ministro de economía de la Argentina, quien ya fue invitado por el gobierno ruso.
Entre ambos tienen la clave para la salvación económica y financiera de Rusia. Greenspan y Cavallo son los campeones mundiales de monedas sanas. Y más que las perogrulladas sobre disciplina fiscal expresadas por el presidente de Estados Unidos y la indignación imperial mostrada por el FMI acerca de la "inviolabilidad de los objetivos fiscales", lo que se necesita es un plan de trabajo para establecer una moneda confiable.
Sin una moneda sana, todos los esfuerzos rusos por solidificar sus finanzas están condenados al fracaso. No es posible construir una economía estable sobre arena movediza.
Lo que el Sr. Cavallo lleva a Moscú es su habilidad para diseñar un verdadero plan para una Caja de Conversión. Cavallo condujo la Ley de Convertibilidad a través del Congreso argentino en 1991, reemplazando una moneda que sucumbía a la hiperinflación. El sabe cómo convencer a los políticos que la soberanía monetaria no significa nada si la moneda no vale nada y puede garantizar la efectividad de una moneda sólida como catalizador para restaurar el crecimiento económico y mejorar el nivel de vida en un país sacudido por la agitación financiera. El puede atestiguar sobre el dramático e impresionante vuelco de su país luego de la instrumentación de la Caja de Conversión y la emisión de la nueva moneda.
Rusia, desde luego, no es Argentina. Pero la Caja de Conversión puede que sea la única manera de detener la caída y retomar el buen camino, de la misma manera que pasó en la Argentina. Bajo una Caja de Conversión no se pueden emitir billetes a menos que estén 100% respaldados con reservas de una moneda como el dólar, creándose así credibilidad instantáneamente.
Argentina utiliza el dólar como moneda de reserva, lo mismo que Hong Kong, y Rusia debiera hacer lo mismo a pesar de presiones políticas inevitables para que escoja el euro. La dura realidad es que Rusia no puede esperar hasta que el euro, que todavía no ha nacido, se establezca como un legítimo rival del dólar. Además, el pueblo ruso conoce y confía en el dólar.
Esto nos lleva a Greenspan y a la extraordinaria integridad monetaria que aportaría en la actual situación de la volatilidad del rublo. Al contrario del presidente Clinton y de los miembros de su administración, como el secretario del Tesoro Robert Rubin y el subsecretario Larry Summers, las iniciativas de Greenspan no son percibidas como acciones u objetivos políticos. Los políticos comunistas que no aceptarían consejos de los políticos de Washington pueden aceptar las pragmáticas recomendaciones de Greenspan.
Greenspan representa pura competencia en asuntos de dinero y banca. Si él aprueba la moneda emitida por una nueva Caja de Conversión respaldada con reservas en dólares, eso valdría su peso en oro.
Lo atractivo de esto es que no requiere inmensos gastos de recursos que puedan terminar en los bolsillos de especuladores; no conlleva ningún mensaje ideológico más allá de la inviolabilidad de la moneda; introduce de inmediato una moneda estable e inmune a los asaltos especulativos y, muy importante, se puede establecer en cuestión de semanas. Los bancos comerciales que surgen en presencia de una Caja de Conversión serían esencialmente privados, sin derecho a ser rescatados por el gobierno, exactamente lo que Rusia necesita para fomentar créditos productivos en lugar de especulación con monedas y chanchullos en la Bolsa.
Cualquier extranjero podría invertir en Rusia con confianza, sabiendo que puede convertir los activos en dólares cuando quiera. Asimismo, la creación de una nueva moneda rusa establece una base monetaria que justifica aumentar los niveles de inversiones financieras en oportunidades productivas.
El verdadero riesgo de instrumentar una Caja de Conversión en Rusia es que puede tener total éxito en restablecer la estabilidad económica. Es difícil mantener una economía de mercado cuando la moneda se desmorona, pero una moneda sana no garantiza un capitalismo democrático. Rusia podría terminar siendo una nación más robusta bajo un comunismo renaciente. Pero occidente debe apostar al capitalismo como el mejor camino para gente que ha estado expuesta a lo peor de ambos sistemas.
Artículo de la Agencia Interamericana de Prensa Económica (AIPE)
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