Lo que no se ve
Macario Schettino dice que la economía mexicana entró en terreno negativo justo al ingresar la nueva administración, en octubre de 2024, y lo único que ha evitado que se declare la recesión ha sido el impacto de Donald Trump.
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Tengo la impresión de que el deterioro económico que vive México no está siendo suficientemente aquilatado. El ocasional dato positivo, los cambios en patrones de comercio internacional y la indeseable fortaleza del peso, impiden ver las arenas movedizas.
Como ya hemos comentado muchas veces, lo que hoy sufrimos no es simple mala suerte. Responde a un modelo económico profundamente negativo, que inició con la cancelación de la construcción del aeropuerto, se fortaleció con la reversión de la reforma educativa y, en los hechos, de la energética, y ha terminado de profundizarse con la eliminación de cualquier contrapeso al poder centralizado. En el conjunto, los incentivos a la inversión fueron desapareciendo hasta dejar que sólo “arriesguen” sus recursos aquellos que tienen nexos con el poder.
Aunque eso era esperable, la magnitud del golpe creció notablemente debido a la necesidad de ganar la elección de 2024 a toda costa. Para ello, se construyeron obras inútiles, que hoy pierden dinero (y cuestan vidas), y también se repartió efectivo a manos llenas. El objetivo se logró, pero desde junio de 2024 se secaron los flujos. La economía entró en terreno negativo justo al ingresar la nueva administración, en octubre de ese año, y lo único que ha evitado que se declare la recesión ha sido el impacto de Trump. Cuando ganó la elección, las empresas estadounidenses decidieron comprar de todo antes de que impusiera aranceles, como efectivamente lo hizo. Esos son los cambios de comercio internacional a los que me referí.
Con una inversión que, de acuerdo con los últimos datos, cae ya al ritmo de 10% anual, y con un comercio internacional que ya no puede compensar esa caída, todo depende del consumo de los mexicanos. Creo que ése es el tema más preocupante, que tampoco ha recibido la atención necesaria. El fortalecimiento del peso durante 2025 permitió un crecimiento del consumo de bienes importados que, otra vez, esconde el movimiento de fondo. Al final, las personas consumen de acuerdo con sus ingresos, y si estos no crecen, o incluso se reducen, tarde o temprano eso se reflejará en sus compras. Tal vez no en diciembre, cuando hay que celebrar, e incluso moderar el pesimismo que ya evidenciaba la confianza del consumidor. Total, para eso está la tarjeta.
Pero estamos teniendo problemas con el empleo. Justo en las últimas semanas del año, la señora Sheinbaum celebraba que México es (casi) el país con menor desempleo, una tontería que han celebrado casi todos sus predecesores. El desempleo abierto, en el caso de México, no mide nada relevante. Por eso tenemos, desde hace décadas, varias otras tasas publicadas por el INEGI para tener una mejor idea del mercado laboral.
Durante 2025, hasta los últimos datos que tenemos, la población mayor de 15 años habría crecido en un millón y medio de personas, pero aquella dispuesta a trabajar no sólo no creció al mismo ritmo: se redujo. Es decir, más de un millón y medio de mexicanos decidieron no participar en la economía. A pesar de ello, otro medio millón tuvo que abandonar la economía formal. Al hacerlo, tuvo que aceptar una reducción de su ingreso superior al 40%, porque ésa es la diferencia entre las dos economías. El impacto de estos dos movimientos implica una caída de 3% en la masa salarial, que debería reflejarse en una caída del consumo.
Para este año, no se percibe alguna razón por la cual la inversión o el comercio internacional pudiesen cambiar de dirección. Sin ello, dada la tendencia del mercado laboral, tampoco podría esperarse una recuperación del consumo. En otras crisis, el gobierno ha aplicado “políticas contracíclicas” que ahora no son imaginables, puesto que no tienen dinero ni para mantener el gasto al que los obligó su obsesión por no perder el poder.
Esta debilidad, frente al torbellino geopolítico, no augura nada bueno.
Este artículo fue publicado originalmente en El Financiero (México) el 7 de enero de 2026.