India debería levantar todas las restricciones sobre la actividad económica para julio

Swaminathan S. Anklesaria Aiyar señala que en abril el índice de administradores de compras de manufacturas, un indicador temprano acerca de como se desempeñará la economía india, se desplomó a 27,5 desde 51,8 en marzo y que el desempleo se disparó a 25%.

Por Swaminathan S. Anklesaria Aiyar

La cuarentena de India ha sido relajada dividiendo al país en zonas rojas, naranja y verde, con infecciones altas, medias y mínimas hasta ahora, y sus correspondientemente severas limitaciones sobre la actividad económica. Esto puede ser en el mejor de los casos una medida temporal. Más allá de dos o tres meses, significará un desastre económico sin evitar un alto número de muertes. Los optimistas esperan que la enfermedad llegue a su pico y caiga después de junio. Si continúa —como es más probable que suceda— la mejor política será aquella de relajar las restricciones incluso en las zonas rojas y naranja, junto con las precauciones y cambios en el comportamiento.

Dada la natural aglomeración en las calles y mercados de India, más el hecho de que muchas personas duermen en la misma habitación, dudo seriamente que la enfermedad pueda ser controlada rápidamente a través de las cuarentenas o la zonificación. Además, la experiencia global muestra que las cuarentenas han causado que las muertes no relacionadas al COVID-19 aumenten casi igual de rápido que las muertes por COVID-19 debido a la negligencia de otras enfermedades, a la postergación de chequeos de cáncer y de cirugías electivas, y al miedo de ir a los hospitales infectados. De manera que las cuarentenas pueden matar casi a tantas personas como el virus.

Temo que el COVID-19 continuará en 2021. Incluso las cuarentenas parciales que duran más de unos cuantos meses en las zonas roja y naranja y que comprenden un 88% del PIB pueden matar a gran parte de las 60 millones de empresas pequeñas de India que mantienen a millones de personas. Después de julio, a más tardar, deberíamos reducir a un mínimo todas las restricciones en todas las zonas. Eso significa aprender a vivir con el COVID-19, así como lo hacemos con la tuberculosis, la malaria y otras enfermedades, mientras que promovemos el distanciamiento social y el uso de mascarillas, el aislamiento de los mayores de edad, y el uso de innovaciones como las particiones de Plexiglass en las oficinas y en el transporte masivo.

La experiencia global sugiere que las muertes relacionadas al alcohol constituyen un 5% del total de las muertes, mucho más que lo que es probable que llegue a provocar el COVID-19. Aún así India ha relajado las ventas de licores para obtener mayores ingresos tributarios. ¡La Corte Suprema incluso ha promovido las entregas a domicilio de licores! Los cigarrillos Beedis son asesinos masivos pero su venta tiene un tipo impositivo bajo para proteger empleos. Si podemos vivir con enfermedades mortales como tuberculosis y malaria, con muertes por el alcohol, el tabaco, el transporte y los accidentes en el trabajo, puede que no sea más riesgoso vivir con el COVID-19, evitando así el desastre económico.

Los optimistas dicen que India está manejando bien el COVID-19 con apenas 60.000 infecciones y 2.000 muertes versus 1,4 millones y casi 80.000, respectivamente, en EE.UU. Esto es así debido a que empezó más tarde, se han realizado muy pocas pruebas y por lo tanto hay una subestimación gigantesca de las infecciones y muertes, y puede que haya algo de inmunidad mediante las vacunaciones. Pero conforme aumentan las pruebas, las cifras de muertes están aumentando de manera exponencial. 

¿Qué pasará si el virus persiste más allá de julio? Por favor admita que la estrategia de las cuarentenas obligatorias (incluyendo la zonificación de las mismas) ha fracasado, y por lo tanto, cambiemos hacia restricciones mínimas mientras que tratamos de mejorar el comportamiento social y las innovaciones para reducir los riesgos de viajar y en el lugar de trabajo.

Los datos acerca de la producción industrial y del PIB respecto de la cuarentena para el mes de abril llegarán después de un tiempo. El indicador más rápido es el índice de administradores de compras (PMI, por sus siglas en inglés), estimando cambios en las órdenes de los administradores que compran productos o servicios. Un PMI de más de 50 significa un aumento en las ordenes, y uno por debajo de 50 significa un declive. Un mes malo tradicionalmente tiene un PMI de 49 o 48. 

Pero en abril, debido a la cuarentena, el PMI de India para manufacturas se estrelló a 27,5, desde 51,8 en marzo. El PMI de servicios cayó de 49,3 a tan solo 5,4, un record bajo a nivel mundial. Los datos del Centro para el Monitoreo de la Economía de India (CMIE) sugieren que el desempleo se disparó a 25% aún cuando disminuyó la participación laboral. Abril fue un desastre total. La gente puede hacer sacrificios y sobrevivir con las ayudas durante algunos meses pero no más allá de eso. La actividad económica debe volver. 

Algo de relajamiento de la cuarentena, posiblemente las más estricta en el mundo, se ha empezado a dar en zonas de manera graduada. Pero las zonas rojas crean 43% del PIB, e incluso con el relajamiento, estarán cerradas en un 50%. Las zonas naranja contribuyen otro 38% al PIB y estarán cerradas en un 30%. Dado que las empresas incluso en las zonas naranja y verde requieren de componentes de las zonas rojas, la disrupción económica seguirá siendo masiva. El virus todavía se está propagando rápidamente, así que el economista Neelkanth Mishra estima que las zonas rojas se expandirán desde 130 distritos hacia 181. La respuesta no puede ser seguir cerrando cada vez más distritos.

Asumiendo que el COVID-19 llega a su pico en junio, seguido de una importante recuperación económica, el FMI estima que el crecimiento del PIB de India será de 1,9% en 2020. El FMI admite que si la enfermedad persiste, el crecimiento podría ser un 3% menor. Moody’s estima un crecimiento de 0%. Anantha Nageswaran del consejo de asesores del Primer Ministro dice que el peor caso sería un crecimiento de -3%.

En cambio, el PIB aumentó en un 3,9% incluso durante la recesión de 2008. Aún así las bancarrotas resultantes golpearon a nuestro sector financiero tan duro que los bancos todavía no se han recuperado. Imagínese qué tan mal un crecimiento de -3% afectará a unos bancos desde ya afectados. El pánico en torno al COVID-19 no nos debe cegar ante las consecuencias de un confinamiento prolongado. 

Este artículo fue publicado originalmente en Times of India (India) el 10 de mayo de 2020.