Las Naciones Unidas nubla la discusión
Las Naciones
Unidas celebrará a finales de este mes en Johannesburgo su fiesta ambientalista
más grande en 10 años. En preparación, la ONU se ha apresurado a publicar
un estudio preliminar sobre una nueva peste ambiental, la llamada "Nube
Café Asiática".
La ONU afirma que la Nube Café matará a millones, destruyendo también el monzón asiático, el cual es responsable, de una manera u otra, de alimentar a aproximadamente 2.000 millones de personas. Sin embargo, como muchos reportes ambientales de la ONU, éste omite mencionar ciertos puntos claves.
Reportes espeluznantes, como el de la Nube Café, siempre aparecen justo antes de alguna gran conferencia ambiental de la ONU, para luego ser desacreditados. En 1995, una reunión en Ginebra, que posteriormente daría nacimiento al infame Protocolo de Kyoto sobre calentamiento global, comenzó con un pronunciamiento que dejó sin aliento a los asistentes, al anunciarse que ya se poseían modelos climáticos que simulaban de manera exacta a la verdadera atmósfera, prestando así credibilidad a los pronósticos apocalípticos sobre cambio climático. Meses después, la revista Nature se vio obligada a publicar un documento mostrando que la información citada por la ONU estaba incompleta y que, cuando todos los números se tomaban en cuenta, la correlación desaparecía.
La más reciente confabulación ambiental de la ONU ocurrió el año pasado en Marrakech. Días antes de esta reunión, nos enteramos de que los pobres habitantes de las islas Tuvalú estaban condenados a ahogarse debido al alza en los niveles de la superficie oceánica provocada por el calentamiento global. En cuestión de días, un artículo publicado en la revista Science señaló que el nivel del océano en las cercanías de Tuvalú ha estado descendiendo, no incrementándose, en los últimos 50 años.
Si alguien cree que la ONU ha aprendido algo de sus tergiversaciones, examinemos la historia de la Nube Café.
Resumiendo el reporte de la ONU, CNN afirmó que la Nube Café es tan maligna que "los científicos advierten que podría matar a millones de personas en el área, y que representa una amenaza global". Además, la nube "podría disminuir la precipitación en un 40% en el norte de Pakistán, Afganistán y el occidente de China y Asia Central."
Aire sórdido saliendo de Asia no es nada nuevo para los climatólogos. Reid Bryson, eminente científico a quien muchos le atribuyen la actual noción de que el cambio climático es provocado por el hombre, escribió sobre el tema en los años cincuenta. Desde entonces, los climatólogos han investigado en repetidas ocasiones datos sobre el monzón indio con el fin de encontrar algún cambio sistemático, sin que haya habido alguno.
Y
no me crea únicamente a mí. Eche un vistazo a la página 144 del Compendio
2001 sobre Cambio Climático publicado por la misma ONU y Usted no
encontrará ningún cambio sistemático en las precipitaciones en el
sudeste asiático.
La
propaganda pre-Johannesburgo de la ONU llevó a CNN a escribir que
la Nube Café Asiática "ha provocado condiciones climáticas irregulares,
incluyendo inundaciones en Bangladesh, Nepal y el noreste de India,
(así como) sequías en Pakistán y el noroeste de India." La realidad
es que no existe ni un solo indicio de evidencia científica para
respaldar estas afirmaciones.
Lo
que verdaderamente está matando a la gente en Bangladesh, y causando
la Nube Café, es la pobreza. Este país es tan pobre que una tormenta
tropical que no causaría ningún daño en Estados Unidos, mata a 10.000
personas en el delta del Ganges.
Hablando
de tormentas tropicales, éstas se alimentan del calor de la superficie
oceánica. Entre más se calienta ésta, más energía se destina a hacer
girar los temidos vientos. Sin embargo, la Nube Café bloquea los rayos
solares, reduciendo así el nivel de calentamiento de la superficie
del océano. Si las demás condiciones permanecen iguales, la Nube Café
reduciría la frecuencia o magnitud de las tormentas tropicales en
Bangladesh.
Cuando
nos acercamos a uno de estos encuentros mundiales, no hay ni un solo
artículo de la ONU que no sea político. Esto debido a que este tipo
de reuniones consiste en sacarle dinero a Occidente y culparlo por
la degradación ambiental.
La
pobreza, no Occidente, es la causa de la Nube Café Asiática. La pobreza
hace necesario el uso de combustibles baratos, tales como el estiércol,
y de métodos de combustión ineficientes y fatales, como las cocinas
de leña. Y, quizá más que ninguno de mis amigos ambientalistas, la
pobreza recicla: las familias crecen, lo cual conlleva a más y más
fuegos de estiércol y a un aire más apestoso. En
lugar de chantajear a Occidente, la ONU debería promover el desarrollo
del libre mercado-el cual todos reconocen está altamente correlacionado
con la limpieza-y desalentar su forma favorita de política económica:
el socialismo. La historia de la Unión Soviética, Europa del Este
y la China de hoy en día, muestra una clara correlación entre el estatismo
socialista, la contaminación y la pobreza. En sociedades más libres
hay menos Estado, menos pobreza y menor contaminación. Es
hora de que la ONU deje de exagerar su pseudo-ciencia en favor de
gobiernos sucios e ineficientes y avance con el futuro, donde los
mercados libres producen eficiencia y protección ambiental. Este artículo
fue publicado originalmente en el National Post, el 16 de agosto
de 2002. Traducido por Juan Carlos Hidalgo para Cato Institute.